Bush advierte que una retirada de Irak haría que extremistas se apoderaran de Oriente Próximo

Actualizado 29/08/2007 0:04:21 CET

RENO (NEVADA, EEUU), 28 Ago. (EUROPA PRESS) -

El presidente estadounidense, George W. Bush, advirtió hoy que una retirada de las tropas en Irak alentaría a fuerzas extremistas a hacerse con el control de la región de Oriente Próximo, lo que repercutiría negativamente, dijo, en la seguridad de Estados Unidos.

"Quiero que nuestros ciudadanos piensen en lo que podría pasar si fuerzas radicales y extremistas fueran permitidas entrar y sacarnos de Oriente Próximo", incidió Bush ante decenas de veteranos de guerra durante la Convención de la Legión Americana. "La región se vería radicalmente transformada de una manera que pondría en peligro a los ciudadanos de todo el mundo", aseguró.

Por este motivo, insistió, "Estados Unidos no abandonará a Irak en los momentos en que más necesita (ayuda)". "O bien vencen las fuerzas del extremismo o las fuerzas de la libertad", aseguró Bush, para quien "o bien avanza el enemigo en sus intereses en Irak, o avanzamos en los nuestros". "Lo importante es una manera inmediata de contrarrestar las ambiciones de Al Qaeda, Irán y otra fuerzas de desestabilización y de terror para ganar la batalla en Irak", agregó.

A pesar de aludir a los progresos recientemente conseguidos tras reforzar el contingente norteamericano en casi 30.000 efectivos desde el pasado febrero, así como las señales de un progreso político, especialmente a nivel regional como local, advirtió de que la estrategia estadounidense "está mostrando menos resultados a nivel nacional".

"Los iraquíes están alcanzando más acuerdos los unos con los otros", admitió Bush, quien añadió que muchos de los objetivos en materia política están siendo logrados desde el momento en que se están abordando las maneras para aprobar varios proyectos legislativos.

No obstante, advirtió a los parlamentarios iraquíes de "abstenerse de extraer ninguna conclusión" hasta conocer, dijo, la valoración de la situación sobre el terreno en Irak del máximo responsable militar de Estados Unidos en el país árabe, el general David Petraeus, y del embajador norteamericano en Bagdad, Ryan Crocker, quienes deberán presentar ante el Congreso sendos informes a mitad de septiembre.

"Se necesitará algún tiempo para que los recientes progresos que hemos visto en seguridad se traduzcan en un progreso político", reconoció Bush, para quien "no tiene ningún sentido responder al progreso militar alegando que se ha fracasado porque el Parlamento iraquí todavía tiene que aprobar todas las leyes que dijo aprobaría".

"Incluso si no podemos aprobar el presupuesto a tiempo (...), los líderes en Washington deben buscar maneras para contribuir a ayudar al éxito de nuestros aliados iraquíes y no excusas para abandonarles", concluyó.