WASHINGTON 24 Dic. (Reuters/EP) -
La Casa Blanca ha criticado este lunes los últimos ataques del Ejército sirio con misiles y bombas de barril contra núcleos urbanos en el marco de los combates entre fuerzas gubernamentales y grupos opositores armados que sacuden el país desde marzo de 2011.
"Los ataques registrados el fin de semana mataron a más de 300 personas, muchas de ellas niños", ha dicho el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, a través de un comunicado.
En el mismo, ha destacado que el Gobierno sirio "ha de cumplir su compromiso, alcanzado en noviembre, de hacer más para facilitar la entrega segura de ayuda humanitaria, para que millones de hombres, mujeres y niños accedan a los servicios que necesitan urgentemente".
Entre los 301 fallecidos que se han registrado en estas operaciones desde el 15 de diciembre, se encuentran 87 niños y 30 mujeres, según ha informado este lunes el director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, Rami Abdulrahman. Muchas de las víctimas murieron por las llamadas "bombas de barril" lanzadas desde helicópteros, ha dicho el Observatorio, que tiene su sede en Londres pero cuenta con fuentes en el interior del país.
La organización no gubernamental Human Rights Watch (HRW) ha condenado el uso de las bombas improvisadas --barriles de crudo o cilindros que son llenados con explosivos y metralla y a menudo lanzados desde el aire-- como una forma indiscriminada de bombardeo.
"La fuerza aérea siria es o criminalmente incompetente, o no le importa si mata a decenas de civiles o ataca objetivos civiles deliberadamente", ha manifestado el destacado investigador del grupo HRW Ole Solvang en el informe.
Las fuerzas de Bashar al Assad han recuperado territorio al sur de la ciudad en las últimas semanas y se han asegurado el control de varios barrios de Damasco, antes de las conversaciones de paz previstas para el mes próximo que buscan poner fin a los tres años de conflicto sirio.
Parece improbable que el Ejército pueda recapturar unas importantes zonas de Alepo antes de las conversaciones que comenzarán el 22 de enero en Suiza. Sin embargo, Abdulrahman ha argumentado que los ataques aéreos podían estar destinados a poner al resto de los habitantes contra los rebeldes, mostrando que los insurgentes no pueden proteger a los civiles.
El observatorio estima de que más de 125.000 personas han muerto en la guerra civil, que también ha forzado a dos millones de personas a buscar refugio en el extranjero y ha expulsado de sus hogares a más de un tercio de sus 23 millones de habitantes.