Cerca de 4.500 personas desplazadas a causa de los recientes combates en el estado de Rajine (Birmania), según la ONU

Campo para desplazados internos en Rajine
REUTERS / SOE ZEYA TUN - Archivo
Publicado 08/01/2019 23:37:32CET

MADRID, 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

El coordinador humanitario de Naciones Unidas para Birmania, Knut Ostby, ha expresado este martes su "profunda preocupación" por la situación en el estado de Rajine (oeste), en el que cerca de 4.500 personas se han visto desplazadas a causa de los recientes combates entre el Ejército y una milicia local.

Ostby se ha mostrado "impactado" por los ataques perpetrados el 4 de enero por milicianos del Ejército de Arakán, que reclama una mayor autonomía para el estado de Rajine, que se saldaron con la muerte de trece agentes.

Asimismo, ha pedido a todas las partes que "garanticen la protección de todos los civiles y que cumplan sus responsabilidades bajo el Derecho HumanitariO", tal y como ha señalado el portavoz de la Secretaría General de la ONU, Stéphane Dujarric.

Por último, ha solicitado a las partes que "intensifiquen sus esfuerzos para encontrar una solución pacífica a la situación y garantizar el acceso de la ayuda humanitaria a todas las personas afectadas por la violencia".

La líder 'de facto' del Gobierno de Birmania, Aung San Suu Kyi, y el jefe de las Fuerzas Armadas, Min Aung Hlaing, mantuvieron el lunes una insólita reunión en la que han hablado de cuestiones de política exterior y seguridad nacional, con el compromiso explícito de "aplastar" a los rebeldes en Rajine.

Esta región ha sido foco de preocupación por la represión ejercida contra los rohingyas, una minoría apátrida históricamente perseguida y que se vio obligada a huir en masa de una campaña militar lanzada en agosto de 2017 tras varios ataques de grupos milicianos.

Suu Kyi y otros miembros de la Administración se reunieron con líderes militares, entre ellos el máximo responsable de las Fuerzas Armadas, y se ordenó al Ejército "que lance una operación para aplastar a los terroristas", según informó el portavoz gubernamental, Zaw Htay.

Los insurgentes mataron a 13 policías en una serie de ataques contra cuatro puestos de seguridad, como represalia por una ofensiva militar que, según denunciaron, también está afectando a los civiles. El Gobierno, sin embargo, ha llamado a la población a no brindar apoyo a la "organización terrorista".

"¿Quieren ver un ciclo de violencia que dure décadas?", planteó el portavoz oficial, que acusó al Ejército de Arakán de aliarse con otro grupo, Ejército de Salvación Rohingya de Arakán, y puso en duda la colaboración de Bangladesh en la lucha contra este tipo de milicias.

Bangladesh y Birmania acordaron a mediados de noviembre que comenzarían a repatriar a los más de 700.000 musulmanes rohingya que huyeron del país el año pasado. Naciones Unidas ha alertado de que las condiciones no son lo suficientemente seguras para que los rohingya regresen al país, especialmente desde que los budistas birmanos han expresado su rechazo a la repatriación de los rohingya.

La mayoría de los rohingya se opone a regresar al país sin que se fijen previamente una serie de garantías, lo que incluye la obtención de la ciudadanía y la posibilidad de tener una total libertad de movimiento.

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