Actualizado 28/01/2007 14:24 CET

Crónica EEUU.-La Fundación Heritage sostiene que la práctica religiosa estabiliza las familias y fortalece el matrimonio

Asimismo, sus beneficios se extienden a la reducción de los abusos domésticos, el crimen, el consumo de drogas, alcóhol o tabaco

HAWLEY (PENNSYLVANIA, EEUU), 28 Ene. (del corresponsal de EUROPA PRESS Carlos López) -

Los Padres Fundadores de Estados Unidos entendieron hace tres siglos el "papel vital" que la religión ejercía en la creación de un país que asentaría sus bases en una sociedad libre por lo que promovieron la libertad de culto, dando a conocer los beneficios que aporta a la sociedad, tales como la estabilidad en las familias y el fortalecimiento de las parejas, según refleja en su último estudio el investigador de la Fundación Heritage Patrick F. Fagan.

Los beneficios de la religión se dejan sentir en los efectos que ejerce en las clases humildes, reduciendo la incidencia de los abusos domésticos, el crimen, el consumo de drogas, alcóhol o tabaco y su repercusión en una mejora de la salud mental y física en lo que, según Fagan, es un efecto de carácter intergeneracional que "los abuelos y padres transfieren a las siguientes generaciones".

Según el trabajo realizado por este investigador, la futura prosperidad de Estados Unidos sólo puede asegurarse si se comprende la contribución que la religión ha aportado al orden constitucional de América. "La práctica de la religión es un antídoto poderoso a los problemas sociales más urgentes, muchos de los cuales han alcanzado proporciones históricas", señala Fagan.

El trabajo elaborado para la Fundación Heritage destaca que a pesar de los beneficios sociales de la religión, "la expresión de la fe en el terreno público se ha tropezado con muchos obstáculos", por lo que reclama la colaboración de los legisladores en la elaboración de fórmulas apropiadas que se integren dentro de las normas constitucionales para explorar el impacto de la práctica religiosa en la sociedad y, si es apropiado, "reconocer su papel e importancia".

RELIGION Y MATRIMONIO

Fagan destaca en su estudio que existen numerosas indicaciones de que la combinación de la práctica religiosa y de la relación matrimonial estable contribuye a dotar a las siguientes generaciones de fortaleza y éxito, a través de "una mejora física, intelectual, mental y emocional en hombres, mujeres y niños" así como de "valores y hábitos que promueven la prosperidad económica".

Numerosos trabajos sociológicos han demostrado que la práctica religiosa periódica está asociada con la estabilidad en el matrimonio, "mejora la satisfacción dentro de la pareja y alienta a los individuos a contraer matrimonio". Según Fagan, estudios realizados sobre parejas con más de treinta años de duración explican "que la fe ha sido una guía en momentos difíciles, facilitando la superación de conflictos, y alentando el mantenimiento de los compromisos".

Asimismo, el estudio refleja la relación que existe entre la práctica de la fe y la consistencia del matrimonio y su resistencia al divorcio. "Las mujeres más religiosas son menos propensas a experimentar el divorcio o la separación que aquellas que no practican la religión" y en el caso de aquellos matrimonios en los que ambos atienden oficios religiosos "el divorcio tiene la mitad de incidencia que los matrimonios que no practican ningún culto".

Por otra parte, Fagan destaca que existen numerosos estudios que reflejan que la convivencia prematrimonial incrementa la probabilidad del divorcio. "Aquellos que durante su infancia no acuden a la iglesia con frecuencia y que consideran que la religión no tiene importancia sufren una mayor incidencia de cohabitación como jóvenes adultos", explica el estudio.

FAMILIA, MATERNIDAD Y PATERNIDAD

La participación religiosa estimula una relación paternal caracterizada por la autoridad, la bondad, el optimismo y la expresión de los sentimientos, señala Fagan. Aquellos padres que acuden a los oficios religiosos logran una mejor relación con sus hijos y se implican más en las actividades educativas de los mismos y al mismo tiempo una mayor implicación de los hijos en actividades religiosas se traduce en una mejor calidad de relación con los padres al compartir los mismos valores, facilitando la proximidad emocional.

En el caso de la maternidad, si se comparan con las madres que restan importancia a la religión en sus vidas familiares, las madres que abrazan el culto religioso poseen una relación con sus hijos más estrecha. Las madres que en los primeros 18 años de vida de sus hijos comparten con estos la asistencia a oficios religiosos permanecen, según revela el estudio de este investigador, más unidos en la relación con su hijo independientemente de la práctica religiosa que realizara con anterioridad.

Paralelamente, los beneficios de la práctica religiosa --según Fagan-- se extienden a la reducción de la violencia doméstica ya que aquellos padres que acuden a servicios religiosos al menos una vez a la semana tienen la mitad de probabilidades de cometer actos de violencia contra sus parejas si se compara con otros varones que no acuden a la iglesia.

El autor concluye afirmando que independientemente de como se analicen los datos en la elaboración de sus estudios e independientemente del grupo social analizado (sin afiliación, protestantes, conservadores), la actividad religiosa beneficia a la unidad familiar tanto en la relación entre los cónyuges, como entre la que mantienen con las otras generaciones al reducir las tensiones que puedan generarse al encontrar refugio y guía en el culto religioso.