Actualizado 24/03/2007 18:25 CET

Crónica Mauritania.- Los mauritanos regresan a las urnas en la segunda vuelta de los comicios presidenciales

El apoyo del resto de los partidos, fundamental para garantizar la estabilidad post electoral del país

MADRID, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -

Sidi Mohamed Ould Cheikh Abdallahi y Ahmed Ould Daddah se enfrentan cara a cara en la segunda ronda de las elecciones presidenciales mauritanas, tras los ajustados resultados de la primera vuelta y donde será fundamental el apoyo de los partidos restantes para asegurar una transición democrática completa desde el golpe de estado incruento del pasado agosto de 2005.

En la primera vuelta, según los resultados definitivos divulgados por el ministro del Interior, Mohamed Ahmed Ould Mohamed Lemine, Abdallahi obtuvo el 24,79 por ciento de los votos, por el 20,68 por ciento conseguido por Ould Daddah. El tercero en discordia fue el exgobernador del Banco de Mauritania, Zeine Ould Zeidane, de 41 años, logró el 15,27 por ciento de los sufragios.

Así, todo se reduce a un duelo electoral entre el "antiguo régimen" que representa Abdallahi, ex asesor del antiguo presidente del país, Maaouya Ould Taya; y el espíritu de renovación que proclama Daddah, hermano del primer presidente de Mauritania, Moctar Ould Daddah. De carácter dispar, su único punto en común es que ambos candidatos han permanecido en algún momento de su vida política sometidos a arresto domiciliario: durante el régimen de Taya, Daddah destacó por sus duras críticas al sistema y su verdadera política de oposición, lo que le costó cuatro años detenido en su domicilio. Por su parte, los enfrentamientos personales de Abdallahi con su entonces presidente le costaron seis meses de arresto. Pero ahí se acaban los parecidos.

La renovación que Daddah quiere implantar en el país se ha hecho patente esta semana en el careo radiotelevisado que tuvo lugar entre ambos candidatos y en el que, por fin se abordó directamente un tema que en la primera vuelta había pasado prácticamente desapercibido: la diferenciación étnica y la esclavitud en el país.

En el debate, Daddah se comprometió a hacer lo posible para "zanjar el problema de la esclavitud en Mauritania" caso de resultar elegido presidente el próximo domingo, a través de "un plan coherente que elimine las prácticas esclavistas allá donde existan", y como parte de un proyecto de reconciliación mauritana en el que, al final, la población supere sus diferencias a través de "la cultura, la tradición y los valores islámicos" para que " los inmigrantes vivan con igualdad y dignidad".

En la primera vuelta, sólo un candidato de los 19 presentados, Messaud Ould Boulkheir, era de raza negra, y sólo él presentó un programa político orientado a solucionar el problema racial en un país donde la mayoría de la población es de raza negra, ya sean inmigrantes procedentes de Mali o Senegal, o bien moros negros, esclavizados por la población blanca durante largo tiempo.

Durante la primera ronda, la reforma económica fue la cuestión más abordada por los candidatos, y Daddah no se olvidó de esta cuestión: su esfuerzo de reconciliación, según declaró el candidato, se basa en un "programa económico basado en el impulso de la artesanía, la industria pesquera y las pequeñas y medianas empresas".

DIVISIÓN DE APOYOS

Lo que está claro es que, gane quien gane, el apoyo del resto de los partidos será crucial para asegurar una democracia estable. En el caso de Abdallahi, su candidatura está apoyada por una coalición de 18 partidos, los cuales incluyen a varios antiguos altos cargos del Gobierno del ex presidente Taya.

Daddah cuenta con el apoyo de la coalición formada por el Partido de la Renovación (RD), el Frente Popular (FP) y los miembros de Reunión por Mauritania (RPM-TEMAM), así como con el del ex presidente Mohamed Khouna Ould Haidallah, pero este apoyo puede ser insuficiente sin el respaldo de la Alianza Popular Progresista (APP) de Boulkheir, que decidió el lunes conceder su apoyo al ex ministro Abdallahi.

"Después de intensas negociaciones con ambas partes, el comité ejecutivo del APP ha decidido dar su apoyo a la candidatura de Sidi Mohamed Ould Cheikh Abdallahi", según el comunicado emitido después de la reunión de emergencia de la ejecutiva del partido, recogido por el diario 'Nouakchott Info'.

El 9,80 % obtenido por su partido en la primera ronda puede dar a Abdallahi el 50 por ciento que necesita para conseguir el triunfo final. Puede parecer incoherente que un partido como el de Boulkheir preste su apoyo a un posible Gobierno que antepone la reforma económica a la igualdad social, pero el APP actúa guiado por la necesidad de conseguir una estabilidad política para el país para evitar cualquier tipo de enfrentamiento con el actual cuerpo de Gobierno, el Consejo Militar para la Justicia y la Democracia dirigido por el coronel Ely Ould Mohamed Vall.

CULMINACIÓN DE LA TRANSICIÓN

Los observadores internacionales, que incluyen a los enviados por la Unión Europea (UE), describieron la primera ronda electoral como "libre, justa y transparente" al diario mauritano 'Horizons'. También destacaron que las elecciones se desarrollaron pacíficamente a lo largo de todo el país.

Mauritania comenzó la transición democrática con un referéndum constitucional el 25 de junio, en el que el 97 de los votantes aprobaron la Constitución que limita el término presidencial a diez años. El referéndum se vio seguido por las elecciones legislativas y municipales, en noviembre del pasado año, continuando con las elecciones al Senado, en los pasados meses de enero y febrero.

Así, estas presidenciales son los primeros comicios reconocidos y apoyados por la comunidad internacional en más de dos décadas, rompiendo con la tradición golpista iniciada en 1984, con el ascenso al poder a Maaoyua Ould Sid Ahmed Taya y "renovada" en 2005 por el coronel Ely Ould Mohamed Vall que, sin embargo, ha promovido durante el último año de su mandato un camino de reformas democráticas.

Tras el golpe de Estado de hace dos años, Vall ha permitido la ejecución de varias reformas democráticas, entre las que se incluyen la independización del poder judicial, la liberalización de los medios de comunicación y la creación de una comisión electoral encargada de vigilar cualquier tipo de irregularidad en el proceso de votación y recuento.

Si a estas medidas sumamos el lento pero seguro proceso de democratización que comenzó el pasado junio de 2006 con la celebración de un referéndum constitucional, que continuó con elecciones locales y parlamentarias, la votación presidencial es considerada por la comunidad internacional como un símbolo de culminación. Naciones Unidas aportó un fondo de donaciones de 12 millones de dólares, en concepto de asistencia técnica, siendo ésta la primera vez que el organismo internacional ha participado de forma activa en los comicios del país africano.