Crónica Somalia.- Los milicianos de la UTI se quedan solos tras el acuerdo entre Gobierno y 'señores de la guerra'

Actualizado 14/01/2007 18:08:17 CET

Privados de educación y apoyos, casos como el de Said Ali exponen los peligros de las milicias de la UTI que permanecen en la capital

MOGADISCIO, 14 Ene. (EUROPA PRESS) -

Said Ali es un producto de sus tiempos. El muchacho, de 21 años, es un voluntario de las milicias Shabab, el temido brazo armado de la Unión de Tribunales Islámicos de Somalia, una organización a la que Estados Unidos llama "aliada de Al Qaeda". La Unión es un movimiento nacionalista de oposición a los 'señores de la guerra', sin ambiciones internacionales y que agrupa a varios musulmanes moderados y que ha visto en el plazo de un mes cómo ha perdido su dominio de la capital, Mogadiscio y cómo sus rivales del Gobierno provisional y los 'señores de la guerra' han firmado un acuerdo de entendimiento.

Ali tenía 11 años cuando abandonó su pueblo, en el sur del país, para recibir educación pública en Mogadiscio. Sin embargo, con el estallido de la guerra civil en 1991, los colegios privados se convirtieron en la única opción. Como muchos jóvenes de su generación, Alí no pudo permitirse el acceso a estos centros. En vez de eso, comenzó a trabajar como porteador, para después vender camisetas en la carretera. Cuando entró a trabajar en una tienda de ropa en el mercado de Bakara, se vio obligado a entregar los 80 céntimos de dólar que ganaba al día a las milicias armadas de los 'señores de la guerra' que bloqueaban los accesos a su hogar. Ese fue el inicio de su relación con la UTI, según explica en una entrevista a la revista estadounidense 'Time'.

"Estaba muy enfadado con las milicias, y decidí ir a los campos de entrenamiento porque estaba harto de que me robaran en los bloqueos", recuerda Alí. "En ese momento, antes de la llegada al poder de los Tribunales, podías ver como robaban a tus amigos, o les asesinaban", señala el joven.

"Los Shabab eran buena gente. Te entrenaban para defender a tu pueblo. Había tropas de reserva, y tropas que enviaban al frente. Y después de 2004, luchamos contra los 'señores de la guerra", y les ganamos", explica Alí, que fue entrenado para defender, para atacar, para conducir coches y que además recibió nociones de primeros auxilios, y reparación de material armamentístico. "Empezaba a entrenar desde las cuatro de la tarde, hasta la medianoche", señaló Alí.

El joven fue testigo de primera mano de los últimos combates contra las tropas etíopes, que desembocaron en la expulsión de la Unión de Tribunales Islámicos de Mogadiscio, ahora en poder del Gobierno del presidente Abdullahi Yusuf. "Estaba en el frente, y planeábamos atacar la base del Gobierno Federal de Transición, en Baidoa", explica Alí. "Luego llegaron los etíopes, cruzando la frontera y atacándonos por la espalda", explica el joven. La derrota de los Shabab fue rápida. "Nos ayudaba mala gente, gángsters y matones; estábamos completamente desinformación, y eso provocó nuestra derrota", dice el joven.

Alí no olvida el fragor del combate. "Muchos murieron a causa de sus heridas. Eran luchas mano a mano, a cuchillo", explica el joven. "Uno de mis compañeros se subió a un tanque etíope y logró lanzar una granada en su interior, pero no explotó y el tanque siguió su marcha", dice Alí, que no tiene reparo en admitir que "era nuestra misión morir en el frente. Todos rezábamos para que nos mataran allí mismo".

Para el joven voluntario no existen dudas acerca de su misión, y nunca tuvo la tentación de desertar de los Shabab. "Defender tu religión y tu país es excelente", afirma entusiasmado. "No era nuestra intención luchar contra Etiopía, sino defender nuestro pueblo de los 'señores de la guerra'. Y fue excelente", repite.

Sin embargo, con la ayuda de las tropas etíopes respaldadas por la ONU, la lucha contra el Ejército somalí estaba casi perdida de antemano. No tanto una traición a la causa de los Shabab como una deserción en masa, Ali solo pudo "tirar las armas, quitarse el uniforme y volver a Mogadiscio", explica el muchacho, que ahora trabaja en una cabina telefónica, conectando llamadas y vendiendo tarjetas de prepago.

Ahora que los 'señores de la guerra' han aceptado desarmar a sus milicias y unirse al Ejército nacional, según informaron fuentes oficiales somalíes, después de una reunión entre el presidente de Somalia, Abdullahi Yusuf y los 'señores de la guerra' pertenecientes a los clanes, el futuro está cada vez más oscuro para la UTI. Sin embargo, Alí declara que los milicianos Shabab siguen "preparados y presentes en Mogadiscio". El joven explica que "otros llegarán para unirse a nuestra causa, volveremos más poderosos que antes y limpiaremos a esos traidores que están entre nosotros".

Estados Unidos cree que la Unión de Tribunales Islámicos colabora para ocultar a miembros de al Qaeda en Somalia. Alí dice que todo es culpa de los 'señores de la guerra', que "mandaban a gente fuera del país, y les hacían decir que pertenecían a al Qaeda, como le pasó a un vecino mío, al que le llevaron a Addis Abeba (capital de Etiopía). Los etíopes no le creyeron, y le devolvieron a casa".

Pero Alí no se casa con nadie. En relación a la llamada del fundador de Yihad Islámica y colaborador de Usama bin Laden, Ayman al Zawahiri, para luchar contra Etiopía, defiende que "somos somalíes, y lo que hacemos sólo va en interés de nuestro pueblo".

"Luchamos por el pueblo y por Somalia", explicó. "No puedo hablar inglés, no puedo hablar árabe, y eso es culpa de los 'señores de la guerra'. Y los etíopes me han quitado la única sensación de seguridad que jamás he tenido", relata Alí. "No somos al Qaeda", insiste el joven, a pesar de que reconoció haber escuchado rumores sobre la presencia de extranjeros vinculados a al Qaeda en la región, "pero no he visto ninguno", puntualiza.

Es el fervor religioso de Alí el que le lleva a enfrentarse contra Estados Unidos, a los que acusa de "emplear etíopes para matarnos. Si América es enemigo del Islam, entonces yo soy enemigo de América", afirma Alí, que explica que "Etiopía desea además nuestra larga costa frente al mas. Este es el juego".

El joven no entiende conceptos como "unión" o "Gobierno de unidad". "No veo ningún Gobierno aquí", dice, "sólo veo etíopes, y ni un sólo soldado somalí", afirma. Alí no está dispuesto a dar oportunidad alguna ni al presidente Yusuf ni a su primer ministro, Mohamed Ali Gedi. "Se acabó su oportunidad", sentencia Alí.

Los mismos grupos armados que iniciaron la guerra se encargarán desde ahora de garantizar las necesidades básicas de seguridad de la Somalia surgida de la "reconquista" de Mogadiscio. Los principales 'señores de la guerra' de la capital llegaron el pasado viernes a un acuerdo con el presidente interino de Somalia, Abdullahi Yusuf, y con el primer ministro, Mohamed Ali Gedi, para el desarme de sus milicias y su integración en las fuerzas de seguridad nacional.

Poco antes de la reunión se produjo un violento enfrentamiento entre la escolta de uno de los señores de la guerra presentes en la reunión con Yusuf y la guardia presidencial, que causó seis muertos y nueve heridos. Se trata del incidente más grave desde que las milicias del Gobierno de Transición, apoyadas por el Ejército etíope, conquistaron Mogadiscio a costa de la Unión de Tribunales Islámicos.

"Se han creado dos comisiones, una gubernamental y otra de los 'señores de la guerra', que mañana se reunirán por primera vez con el objetivo de definir los tiempos y los modos de la entrega de las armas y de la integración en las fuerzas gubernamentales", declaró hoy el portavoz del Gobierno provisional, Abdirahman Dinari, a la agencia misionera de noticias MISNA en llamada telefónica desde Mogadiscio.