23 de febrero de 2020
 

Decenas de miles de personas participan en el funeral de Estado del expresidente de Kenia Daniel Arap Moi

Actualizado 11/02/2020 22:54:05 CET
El expresidente de Kenia Daniel Arap Moi tras un atentado en Mombasa en 2002
El expresidente de Kenia Daniel Arap Moi tras un atentado en Mombasa en 2002 - GETTY IMAGES / MARCO DI LAURO - Archivo

Kenyatta dice que Moi fue "un hombre de paz" y "un panafricanista"

MADRID, 11 Feb. (EUROPA PRESS) -

Decenas de miles de personas han participado este martes en el funeral de Estado con honores militares del expresidente Daniel Arap Moi, quien gobernó el país con puño de hierro entre 1978 y 2002, fallecido la semana pasada a los 95 años.

Los actos han estado encabezados por el actual mandatario del país africano, Uhuru Kenyatta, quien ha destacado que Moi fue "un hombre de paz, un hombre de Estado, un panafricanista y un defensor de un mundo más unido y justo".

Así, ha señalado que Moi "encabezó una serie de iniciativas que trajeron la paz a la región y más allá", antes de agregar que "los pueblos de Uganda, Sudán, Sudán del Sur, Etiopía, Eritrea, Somalia, República Democrática del Congo (RDC) y Burundi son testigos de las iniciativas diplomáticas" del exmandatario.

"Moi consideró a nuestras fuerzas de defensa no sólo como un órgano para defender Kenia, sino como una fuerza poderosa para el bien que podría contribuir a proteger a los más vulnerables de las llamas de la guerra civil y el disenso", ha resaltado, al tiempo que ha señalado que el expresidente será recordado por "guiar a Kenia hacia la madurez política".

"Por ello, venimos no tanto a lamentar la muerte de un hombre, sino a celebrar la vida de un gigante de la Historia", ha manifestado, tal y como ha informado la Presidencia de Kenia en un comunicado.

Por su parte, el vicepresidente William Ruto, ha descrito a Moi como "un panafricanista, un gran hombre de Estado, un líder abnegado y un padre de la nación" que "siempre quiso lo mejor para Kenia". "Fue un verdadero nacionalista y un patriota", ha destacado.

En los actos han estado presentes los presidentes de varios países de la región, incluidos los de Uganda y Ruanda, Yoweri Museveni y Paul Kagame, entre otros.

Moi se ha convertido así en la segunda persona en ser enterrada en Kenia con honores militares, sumándose así a Jomo Kenyatta, primer presidente del país tras su independencia de Reino Unido.

Un total de cinco personas han recibido funeral de Estado en Kenia, pero sin honores militares, entre ellos el expresidente Wamalwa Kijala, el Nobel de la Paz Wangari Maathai y la antigua primera dama Lucy Kibaki.

Sin embargo, ha habido diferencias en el funeral respecto al de Kenyatta, considerado padre fundador de Kenia, quien falleció en 1978 cuando estaba en el cargo. Kenyatta, padre del actual presidente, fue sucedido entonces por Moi.

Así, debido a que Kenyatta murió en el cargo, se dispararán menos salvas por Moi, quien tampoco será enterrado con uniforme militar. Además, el cuerpo de Kenyatta estuvo diez días en la Presidencia, con una guardia de un mes, mientras que el cuerpo de Moi estará dos días en el edificio y contará con una guardia durante siete.

Por último, el cuerpo de Kenyatta fue trasladado posteriormente al Parlamento en un carruaje tirado por caballos por las calles de la capital, Nairobi, hasta su tumba en terrenos de la sede legislativo, mientras que Moi será trasladado al estadio Nyayo para que la población se despida de él antes de ser enterrado en Kabarak.

Considerado un dictador para muchos, Moi accedió al poder directamente tras la muerte del anterior presidente Jomo Kenyatta, padre del actual mandatario keniano, y cinco años después, en 1982, su Gobierno impulsó en el Parlamento una enmienda constitucional que convertía a Kenia en un Estado de partido único, recurriendo para ello a medidas represivas, que incluía la tortura y las detenciones arbitrarias, tras reprimir un intento de golpe de Estado en el que murieron al menos 159 personas.

A partir de entonces su Gobierno adquirió tintes aún más represivos ante la disidencia, aunque en 1991, y tras las presiones internacionales --Estados Unidos suspendió la ayuda humanitaria--, Moi optó por volver a un sistema de varios partidos, que no le impidió vencer en las elecciones en 1992 y 1997, bajo acusaciones de manipulación y represión de sus rivales políticos durante ambas campañas electorales.

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