WASHINGTON 1 Oct. (EUROPA PRESS) -
Los líderes del Partido Demócrata en el Congreso de Estados Unidos han responsabilizado en exclusiva a los republicanos del eventual cierre del Gobierno por su insistencia en condicionar la entrega de más fondos a la paralización de la reforma sanitaria, conocida popularmente como 'Obamacare'.
"Si el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, se niega a aprobar el proyecto de ley del Senado, la responsabilidad del cierre del Gobierno pesará sobre su espalda", ha escrito en Twitter el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid.
En la misma línea se ha expresado la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, después de que la sede legislativa aprobara otro borrador para neutralizar la reforma sanitaria del Gobierno.
"Es la 45º vez que la Cámara de Representantes vota para descarrilar la reforma sanitaria, lo que demuestra que los republicanos están decididos a provocar el cierre del Gobierno", ha indicado en la misma red social.
AL BORDE DEL ABISMO
Se espera que a medianoche (6.00 horas en España) el Tesoro supere irremediablemente el límite de endeudamiento público, fijado en 16,7 billones de dólares, cayendo en una nueva crisis de liquidez que podría llevar al cierre de la administración pública.
Para evitarlo, es necesario que republicanos y demócratas se pongan de acuerdo en el Congreso para ampliar el límite de endeudamiento público hasta los 988.000 millones de dólares, garantizando así el funcionamiento del Gobierno hasta la elaboración de los nuevos presupuestos generales.
La oposición republicana ha elaborado un plan según el cual se compromete a apoyar una ampliación del límite de endeudamiento público, a cambio de nuevos recortes en el gasto público, que se centran en la reforma sanitaria del Gobierno.
El pasado sábado, la Cámara de Representantes, dominada por la oposición, aprobó un proyecto de ley para aplazar un año la aplicación del 'Obamacare', a cambio de entregar más fondos al Gobierno, pero el Senado, controlado por el oficialismo, lo ha rechazado este lunes.
La Cámara de Representantes ha vuelto a aprobar --por 228 votos a favor y 201 en contra-- otro proyecto de ley para neutralizar la reforma sanitaria y financiar al Ejecutivo. Ahora, deberá ser sometido a votación en el Senado, donde se espera que sea tumbado de nuevo.
De no llegar a un acuerdo antes de esta medianoche, la administración pública quedará paralizada de forma indefinida. Aunque los servicios básicos seguirán funcionando, el Gobierno calcula que 700.000 funcionarios no irán a trabajar.
En términos económicos, la Casa Blanca estima que el cierre de la administración pública costaría a la economía estadounidense unos 10.000 millones de dólares semanales. El presidente estadounidense, Barack Obama, ha advertido de que tendrá un "impacto real".
Obama ha recordado al Congreso que tiene como principales responsabilidades "aprobar un presupuesto" y "pagar las facturas". Si bien, ha insistido en que, pase lo que pase, su reforma sanitaria es irrevocable. "Va a seguir adelante", ha sostenido.
Si el acuerdo bipartidista no llega a tiempo, sería la 18º cierre de la administración pública desde 1976. El último precedente se remonta a la Presidencia de Bill Clinton. Entonces, el bloqueo presupuestario se prolongó entre el 5 de diciembre de 1995 y el 6 de enero de 1996.