Desconfianza en las instituciones y desinformación lastran la respuesta contra el ébola en RDC

Niño congoleño se lava las manos para protegerse del ébola
REUTERS / KENNY-KATOMBE BUTUNKA - Archivo
Publicado 30/03/2019 10:12:35CET

Una ONG alerta sobre la conveniencia de traducir los mensajes informativos al suajili que se habla en el país

MADRID, 30 Mar. (EUROPA PRESS) -

Siete meses después del inicio del que ya es el peor brote de ébola en República Democrática del Congo (RDC), las autoridades y las organizaciones sanitarias que trabajan en la respuesta no han conseguido controlarlo. La inseguridad en la zona afectada, el convulso este del país, ha lastrado las operaciones, pero la desconfianza de la población, la desinformación y la incomprensión de lo que supone el virus también podrían ser claves.

La provincia de Kivu Norte, donde comenzó el brote que también ha afectado a la vecina Ituri, es una de las más inseguras en el país, dado que en ella están activos decenas de grupos armados, algunos de los cuales han cometido ataques en estos meses.

El personal sanitario ha estado en el punto de mira también en este tiempo, habiéndose registrado varios ataques contra centros de tratamiento, incluidos los operados por Médicos Sin Fronteras (MSF), lo que ha obligado en más de una ocasión a suspender las actividades de lucha contra el ébola.

Pese a los esfuerzos desplegados, tanto por el Gobierno congoleño, como por la ONU y las ONG, en la última semana se ha producido un incremento en el número de casos, denuncia la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"En estos momentos, los equipos de respuesta se enfrentan a retos diarios a la hora de garantizar una identificación e investigación a tiempo y exhaustiva de todos los casos en medio de la violencia esporádica de los grupos armados y los focos de desconfianza en algunas comunidades afectadas", explica la agencia de la ONU en su último informe sobre el brote.

No obstante, la OMS ha querido resaltar que en otras zonas se han logrado "progresos" y "los equipos de respuesta están siendo capaces de forma gradual de acceder de nuevo". Además, ha precisado, "se está observando una aceptación por parte de la comunidad de intervenciones demostradas para romper las cadenas de transmisión".

El número de casos superó esta semana el millar mientras que el de muertos se sitúa en torno a los 650, lo que sitúa el índice de mortalidad en el 62 por ciento. El 57 por ciento de los casos hasta ahora son mujeres y niñas y los menores constituyen el 30 por ciento. Además, cerca de 80 trabajadores de la salud se han visto contagiados, unos 30 de los cuales han fallecido.

Asimismo, el Ministerio de Sanidad congoleño confirmó este mismo viernes 15 nuevos casos del virus, lo que supuso el mayor incremento diario desde que se declaró el brote en agosto de 2018. Cerca de una semana antes fueron detectados nuevos casos en Beni y Oicha, en las que las autoridades dieron por controlado el brote durante el mes de febrero.

DESCONFIANZA EN LAS AUTORIDADES

Un estudio publicado esta semana por 'The Lancet' ha puesto de manifiesto una correlación entre la falta de confianza en las autoridades y una mayor creencia en informaciones falsas en lo relativo al ébola, lo que termina teniendo como resultado un menor apego a las prácticas de prevención frente al contagio del virus.

Según los resultados del sondeo, realizado el pasado septiembre en las ciudades de Beni y Butembo, afectadas ambas por el brote, uno de cada cuatro consultados no creen que el ébola exista, un 32,6 por ciento cree que es un invento para obtener beneficios económicos y un 36,4 por ciento cree que se ha inventado para desestabilizar la región. Entre quienes tenían estas creencias, la confianza en las instituciones era muy inferior que entre quieres aunque habían oído estas afirmaciones no les daban crédito.

Por otra parte, la inmensa mayoría de los consultados aseguraron tomar medidas de precaución para evitar contagios como evitar el contacto con personas que podrían tener el virus o haber muerto por el mismo, así como lavarse las manos. En cuanto al contacto físico, muy pocos habían dejado de visitar a familiares o evitaban acudir a lugares públicos como la iglesia.

Otro de los puntos clave de la encuesta era su confianza en las vacunas, una de las principales bazas para combatir el brote. El 90,7 por ciento consideraron que estas funcionan y el 88,5 por ciento que son seguras, si bien solo el 63,3 por ciento dijeron que aceptarían vacunarse. El rechazo a la vacuna es superior entre quienes se creen las principales mentiras en torno al ébola, según el estudio.

"Nuestros hallazgos sugieren que una baja confianza institucional y la creencia en la desinformación están vinculadas con un reducido apego a las conductas de prevención del ébola", subrayan los autores del estudio publicado en 'The Lancet', que reconocen las limitaciones del mismo ya que se realizó en un contexto urbano y podría no reflejar la realidad en las áreas rurales.

"Implicar a líderes locales en los que la población confía podría ayudar a generar confianza en la respuesta contra el ébola que no son de esas comunidades. Si los implicados en la respuesta son transparentes y consistentes en la respuesta a las necesidades locales para detener este brote, la confianza forjada durante esta respuesta podría traducirse en confianza general a largo plazo en las instituciones", auguran.

LOS MENSAJES, MEJOR EN SUAJILI CONGOLEÑO

Por otra parte, la ONG Traductores sin Fronteras (TWB, por sus siglas en inglés) ha publicado otro informe en el que incide en que la población necesita información para hacer frente a la enfermedad en una idioma que comprenda.

La organización llegó a esta conclusión tras realizar un estudio en la ciudad de Goma, la cual cuenta con más de un millón de habitantes y por ahora no se ha visto afectada por el brote, donde habló con 216 residentes y con trabajadores humanitarios, líderes de la sociedad civil y autoridades el pasado febrero.

"La forma local de suajili es la lengua más efectiva para la comunicación de riesgos y la implicación de la comunidad en la respuesta frente al ébola en Goma", subraya la ONG, tras constatar que algunas personas tenían problemas para comprender los mensajes en francés o en suajili.

Además, la población prefiere la comunicación por vía sonora, ya sea boca a boca o mediante la radio o la televisión, puesto que los folletos y carteles informativos con imágenes no siempre eran comprendidos adecuadamente.

De hecho, uno de los consultados entendió que lo que se le decía con un cartel era que "el médico le dice al enfermo que no es bienvenido", cuando el mensaje era que las personas que presentaran una serie de síntomas debían acudir a un centro de salud. También se detectaron problemas a la hora de comprender los formularios de consentimiento para la vacunación, puesto que estos incluían palabras en francés o inglés que la gente no entendía.

Por todo ello, TWB propone emplear el suajili congoleño tanto hablado como escrito para hacer llegar los mensajes informativos y de prevención, apoyándose también en las imágenes, puesto que el hecho de que muchos de los residentes no hubieran visto casos de ébola les hacía dudar de su existencia. "No creo estos mensajes porque nunca he visto un caso de ébola por lo que no estoy convencida de que realmente exista", dijo una mujer.

No obstante, y como en el caso del estudio publicado en 'The Lancet', la ONG admite que sus resultados también tienen limitaciones e invita a estudiar las necesidades a nivel local y adaptar el mensaje en función de las características lingüisticas detectadas, puesto que "el suajili se habla de forma diferente de ciudad en ciudad, de territorio en territorio y entre zonas urbanas y rurales", recurriendo al personal sanitario en la medida de lo posible para trasladarlo, ya que la población se fía especialmente de ellos.

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