EEUU.- Un Tribunal independiente supervisará las escuchas telefónicas impulsadas por Bush sin autorización judicial

Actualizado 18/01/2007 0:37:02 CET

WASHINGTON, 17 Ene. (EP/AP) -

El programa de escuchas telefónicas sin autorización judicial aprobado por el presidente estadounidese, George W. Bush, estará supervisado por un Tribunal independiente, según informó hoy el Departamento de Justicia.

A pesar de que hasta ahora, el Gobierno estadounidense era reacio a someter el programa a vigilancia externa, el Tribunal para la Vigilancia de Agentes Extranjeros (FISA por sus siglas en inglés), creado hace varios años, se encargara de supervisar dicho programa, segúnconfirmó el secretario de Justicia, Alberto Gonzales, en una carta remitida al Comité de Asuntos Judiciales del Senado.

En su misiva, Gonzales indicó que el FISA ha aprobado ya la solicitud de autorizar la vigilancia las comunicaciones que realiza una persona sospechosa de estar vinculada a la red terrorista Al Qaeda u otros grupos terroristas, explicó Gonzales.

En tal caso, una serie de órdenes judiciales aprobadas para recabar comunicaciones internacionales, con origen en Estados Unidos o en el extranjero, fueron emitidas el 10 de enero, según explica Gonzales en su carta de dos folios que remitió al senador demócrata Patrick Leahy, presidente del Comité Judicial, y al senador Arlen Specter, el republicano de más alto rango en el comité.

"Como resultado de estas órdenes, cualquier vigilancia electrónica que estuviera produciéndose como parte del Programa de Vigilancia de Terroristas ahora se efectuará después de la aprobación del Tribunal para la Vigilancia de Agentes Extranjeros", explicó Gonzales en la carta a la que ha tenido acceso Associated Press.

Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, se mostró satisfecho de que las nuevas directrices estén a la altura de su preocupación por la seguridad nacional.

"El Tribunal para la Vigilancia de Agentes Extranjeros ha integrado sus directrices y normas, y éstas han estado a la altura de los temores del Gobierno relativos a la rapidez y agilidad (necesarias) cuando se trata de actuar sobre pistas de la Inteligencia con las que podremos salvar vidas de estadounidenses", incidió Snow.

Asimismo, criticó que las preocupaciones de la Casa Blanca al respecto no hubieran sido atendidas antes de que se impulsara el programa y subrayó que Bush "no emitirá una nueva autorización para el actual programa (de escuchas) porque las nuevas normas servirán como guías".

La Administración norteamericana lanzó de forma secreta el programa de escuchas tras los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001 con el objetivo de controlar las llamadas telefónicas y los correos electrónicos entrantes y salientes en los que participen personas sospechosas de tener vínculos con el terrorismo.

Por su parte, los defensores de derechos civiles y varios legisladores criticaron el programa ilegal de escuchas por constituir, según ellos, una violación a los derechos de los ciudadanos estadounidenses, al carecer el programa de la supervisión judicial que protegiera al público de posibles abusos.