Actualizado 15/06/2007 21:23 CET

España.- La AECI introduce "la cooperación cultural como elemento fundamental para el desarrollo sostenible"

MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

Durante el II Encuentro de Debate Internacional organizado por la Fundación Atman para el Diálogo entre Civilizaciones, el secretario general de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), Juan Pablo de Laiglesia, recordó que "el modelo de sociedad actual ha tenido que recomponerse" a fin de averiguar, en relación al fenómeno migratorio, "cómo convivir con el otro", ya que, insistió, "los inmigrantes con su trabajo contribuyen a la economía" de todo país que acoge flujos de inmigración. "AECI ha introducido la cooperación cultural como elemento fundamental para el desarrollo sostenible", explicó.

De Laiglesia aprovechó su intervención en la tercera sesión del encuentro, titulado 'Desarrollo y Costo Económico' de la inmigración, para desglosar las tres estrategias para lidiar con el "cómo vivir" con ese otro, que representa todo inmigrante, cuya aportación sociocultural en los países de acogida "es difícil de valorar", reconoció.

Así, además de la estrategia que se define por la "exclusión social" del inmigrante, al que se considera como "un culpable que sólo trae problemas", De Laiglesia citó también la estrategia que intenta "asimilar al otro despojándole de su diversidad", mientras que explicó que la tercera estrategia actual pasa por la "invisibilización del otro", que sigue la premisa de que "lo que no es no puede ser un problema".

Teniendo en cuenta que todo inmigrante, destacó el secretario general de la AECI, "tiende a mantenerse fiel a sus pautas culturales", incidió en que "es desde sus tradiciones identitarias que se incorporan" a las sociedades de acogida. "La identidad propia es producto de la cultura que socializa", recordó, al tiempo que apuntó a la idea de que "las fronteras" en la actualidad responden más a un criterio "geocultural" que "geopolítico", donde los "los territorios políticos" dan paso a "territorios culturales" propiamente dicho.

Por este motivo, De Laiglesia consideró que "si la cooperación es solamente desde la economía no se crearán vínculos sociales" entre los inmigrantes y las poblaciones que acogen los flujos migratorios, y por el contrario, daría pie, dijo, a la proliferación de "argumentos de corte xenófobo".

En este sentido, incidió en el Plan Director de Cooperación español, concebido desde una "estrategia de cultura y desarrollo" que constaría de siete puntos y propugna la "necesidad de trabajar con la cultura para socializar los beneficios económicos" que comporta la inmigración, "incorporando su cultura" a la del país de acogida. Para ello explicó, España ha inaugurado recientemente organizaciones como la Casa de África, la Casa Árabe o la Sefardí.

La estrategia en materia de cooperación española subraya la necesidad de fortalecer el capital humano, las instituciones, los vínculos con crecimiento económico, los nexos entre educación y cultura, entendiendo explicó De Laiglesia que "la educación no puede seguir siendo única y homogénea", al tiempo que es necesario, dijo, reforzar el activo de la memoria, los procesos en que comunicación y cultura "van de la mano", así como la defensa de los derechos culturales de los inmigrantes vinculados éstos a los Derechos Humanos.

CRECIMIENTO ECONÓMICO

Por su parte, el profesor de Economía de la Universidad de Columbia (EEUU) y Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, destacó "el gran impacto en el crecimiento económico" que tiene la inmigración, tanto en los países de acogida o "recipientes" como en los países emisores o "donantes" de los flujos migratorios y a nivel de "ganancia estática" como "ganancia volátil".

En el caso de un "gran número de países de Latinoamérica", incidió en que "las remesas" que los inmigrantes envían a sus países de origen "constituyen una gran fuente de financiación" para los mismos, y apuntó la "eficiencia global" que alienta dicha migración. Por ello, destacó que es preciso determinar "cómo facilitar" el envío de remesas "reduciendo los costes de las transacciones".

A pesar del beneficio que suponen dichas remesas para los países exportadores de inmigración, Stiglitz reparó en que "sería erróneo ignorar los aspectos negativos" de la emigración en los países en vías de desarrollo, y muy especialmente citó el problema de la "fuga de cerebros".

En este sentido, criticó la política estadounidense en materia migratoria que defiende "abrir la puerta a las personas con más talento", mientras que, como le apuntó un primer ministro asiático, sin nombrarle, "Occidente habla mucho de hurto de la propiedad intelectual".

EL CASO DE IRLANDA

Por otra parte, el economista incidió en el caso "interesante" de Irlanda por ser en la actualidad "un gran (país) recipiente" de inmigración, a pesar de haber sido un país "donante" de inmigrantes en el pasado. Por este motivo, explicó que los irlandeses "tienen una gran sensibilización al coste" que supone todo flujo migratorio, tras haber reconocido que la emigración de irlandeses "ha devastado su sociedad".

Asimismo, Stiglitz admitió la existencia de "costes económicos para los países recipientes", en los que a pesar de los "enormes beneficios" que reporta la inmigración, existen "costes significativos", si bien tachó de "falso" que dicho coste corra a cargo de "las finanzas públicas" del país de acogida, aunque sí comporta "un impacto en la distribución de los ingresos, particularmente en las capas (sociales) inferiores". En Estados Unidos, explicó, "incluso respecto a la clase media que ronda los 30 años sus salarios son un 10 por ciento menores que hace 10 años".

Finalmente, apuntó al aspecto negativo que supone toda inmigración "cuando la economía entra en (un ciclo de) recesión", aunque también subrayó "la frontera entre política y economía" en el caso, por ejemplo, de los programas de trabajadores temporales que plantea el actual proyecto de ley sobre Inmigración que se debate en Estados Unidos, que "crean", dijo, "un grupo de trabajadores en una sociedad, en su mayor parte no cualificados y sin (derecho) a voto", lo que, insistió, "plantea preguntas a la democracia" y defendió que "el muro entre México y Estados Unidos no es la solución", en alusión al muro a lo largo de 6.000 kilómetros que pretende levantar Estados Unidos para contener la inmigración procedente, principalmente, de México.

Por el contrario, Stiglitz se mostró a favor de buscar "cómo gestionar mejor la globalización y la migración para superar los aspectos negativos" de ambos fenómenos, para lo que, a su juicio, es necesario "eliminar la discriminación" hacia el inmigrante, "reconocer sus derechos" e "impedir la explotación abusiva" de los inmigrantes.

Al encuentro también asistieron, entre otros, el presidente del Partido Popular de Cataluña, Josep Piqué, el presidente de Coalición Canaria, Paulino Rivero, el de la Ciudad Autónoma de Melilla, Juan José Imbroda, el presidente de la Asociación Nacional de Agencias de Envío de Dinero, Juan Dalmau, y el Economista Senior del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Humberto López, así como el moderador, el investigador principal del Council de Foreign Relations, con sede en Washington, periodista y analista político, Edward Alden.