KATMANDÚ, 11 Abr. (Reuters/EP) -
Los ex rebeldes maoístas han entregado este martes el control de sus tropas y armas al Ejército de Nepal en un intento por revivir el proceso de paz casi seis años después del final de la guerra civil.
Miles de combatientes maoístas, que se enfrentaron al Ejército nepalí durante la década de guerra civil, han estado viviendo en campamentos en el país a la espera de unirse a las filas de las Fuerzas Armadas nacionales. Las alrededor de 3.500 armas que controlaban han estado ubicadas en contenedores metálicos en siete campamentos y vigiladas por un comité integrado por ambas partes.
"El Gobierno pondrá los acantonamientos, los combatientes, sus propiedades físicas y sus armas bajo el control del Ejército a partir de esta martes", ha dicho el ministro de Finanzas de Nepal, Barsa Man Pun, miembro maoísta del comité. "La seguridad de los campamentos y sus infraestructuras están desde ahora bajo responsabilidad del Ejército", ha agregado.
Por su parte, el portavoz del Ejército de Nepal, Ramindra Chhetri, ha dicho que, tras la toma de esta decisión, "personal del Ejército está en camino hacia los campamentos para asumir sus obligaciones".
Pese que algunos políticos han asegurado que esta decisión fomentará el proceso de paz tras el conflicto, en el que murieron 16.000 personas, algunos líderes maoístas han apuntado que protestarán la decisión al considerarla una "rendición".
Los maoístas consiguieron un gran peso a nivel político tras convertirse en el principal partido del país durante las elecciones a la asamblea especial encargada de la redacción de la primera Constitución del país tras la abolición de la monarquía en 2008.
La asamblea ha incumplido ya varias fechas límite para presentar el borrador de la Carta Magna a causa de las diferencias entre los partidos sobre el futuro tipo de Gobierno. Este órgano ha de presentar el borrador el 27 de mayo o se enfrentará a su disolución.