MADRID, 31 Oct. (EDIZIONES) -
Acaba octubre y llegan dos fechas claves: Halloween, por un lado, y la fiesta de Todos los Santos, por otro. En España los cementerios se engalanan por estos días para honrar a los difuntos de las familias. Los campos santos españoles rebosan vida por unos días con flores y miles de personas que los visitan. Eso sí, estas visitas duran unos minutos, pues a nadie se le ocurriría vivir en un cementerio... ¿o sí? En Manila (Filipinas) ocurre desde hace años.
Niños jugando a la pelota, mujeres haciendo la colada, anuncios colgados de los muros, personas viendo la televisión... parecería el ambiente normal de cualquier barrio, pero tiene una peculiaridad: todo esto ocurre en cementerios. En concreto, en los de las ciudades filipinas de Manilia y Pasái.
Miles de pobres de estas ciudades filipinas han convertido los cementerios públicos en sus hogares, haciendo que las tumbas y mausoleos abandonados sean sus casas. Las imágenes, de Reuters, dejan curiosas escenas para quienes están acostumbrados a dar otro uso a estos lugares de descanso eterno.










