Francia justifica la escalada de su pulso con Italia: "Era importante enviar una señal"

Publicado 08/02/2019 15:14:34CET
DPA/LE PICTORIUM AGENCY

PARÍS, 8 Feb. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno francés ha justificado la llamada a consultas de su embajador en Italia por los "ataques reiterados" lanzados por los líderes de los dos partidos que conforman la coalición gubernamental, Luigi Di Maio (M5S) y Matteo Salvini (Liga). "Era importante enviar una señal", ha subrayado el portavoz, Benjamin Griveaux.

Este portavoz, que ha comparecido este viernes en rueda de prensa, ha aclarado que no se trata de una retirada "permanente", sino de un gesto "temporal" para evidenciar el malestar creciente en París por las sucesivas intromisiones políticas de Salvini y Di Maio.

La gota que ha colmado el vaso es la reunión de este último con líderes del movimiento de protesta de los 'chalecos amarillos', aunque las autoridades galas tampoco han ocultado su malestar por los llamamientos en contra del presidente, Emmanuel Macron, o por las críticas al papel de Francia en África y a la gestión de la crisis migratoria en el Mediterráneo.

Tanto Di Maio como Salvini han mostrado su voluntad de verse con Macron o con representantes del Gobierno francés, una oferta a la que ha respondido Griveaux para recordarles que no son ellos quienes están al mando. "Solo hay un jefe de Gobierno en Italia y es el señor (Giuseppe) Conte", ha apostillado, en alusión al primer ministro italiano.

El líder del M5S, entretanto, ha publicado una tribuna en 'Le Monde' para explicar que si se reunió con los 'chalecos amarillos' fue porque sus reivindicaciones "trascienden (los conceptos de) derecha e izquierda y ponen en el centro al ciudadano y sus necesidades".

En este sentido, y un día después de que el Gobierno galo acusase a los dirigentes italianos de actuar por intereses electorales, Di Maio ha negado que "el futuro de la política europea sea de partidos de derecha o de izquierda".

El viceprimer ministro italiano ha insistido en que el pueblo francés es "un punto de referencia" y no un "enemigo". "Las divergencias políticas y de visión entre los gobiernos francés e italiano no deben afectar a la historia de amistad que une a nuestros dos pueblos y Estados", ha subrayado.

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