Archivo - El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi
Archivo - El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi - Dean Calma/IAEA/dpa - Archivo
Actualizado: martes, 6 junio 2023 13:20

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El director general del OIEA recalca que "la valoración actual es que no hay un riesgo inmediato a la seguridad de la central"

MADRID, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

El director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, ha indicado que los "graves daños" sufridos por una presa en el sur de Ucrania, incidente por el que Kiev y Moscú han intercambiado acusaciones, ha provocado una "reducción significativa" en el embalse utilizado para el envío de agua para la refrigeración de la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa.

Grossi, que ha destacado que "la valoración actual es que no hay un riesgo inmediato a la seguridad de la central", ha explicado que este agua "es necesaria para el sistema esencial de enfriado", que ayuda a refrigerar los generadores diésel de emergencia, a retirar el calor residual de los reactores y a retirar el calor residual de los pozos de combustible utilizado.

"La ausencia de agua para enfriado en los sistemas esenciales de refrigeración durante un periodo extendido de tiempo provocaría la fusión del combustible y que los generadores diésel de emergencia quedaran inoperativos", ha manifestado, antes de reseñar que el personal del OIEA que se encuentra en la central "ha sido informado de que el daño en la presa de Nova Kajovka está provocando una reducción de cinco centímetros por hora en la altura del agua en el embalse".

Así, ha manifestado que "el equipo sigue supervisando esta tasa y el resto de asuntos en el lugar" y ha apuntado que "la principal línea de agua para refrigeración se alimenta del embalse y trasladada por canales cerca de la central eléctrica hasta el lugar". "Se calcula que el agua en esta ruta debería durar unos pocos días", ha dicho, al tiempo que ha aseverado que en estos momentos en agua está a unos 16,4 metros y ha advertido de que "si cae por debajo de los 12,7 años no podría ser bombeada".

"La misión del OIEA en Zaporiyia está haciendo todos los esfuerzos para bombear todo el agua posible en sus canales de refrigeración y los sistemas relacionados. Los consumidores no esenciales de agua están siendo detenidos en la central nuclear de Zaporiyia para reducir el consumo de agua. Los gestores de la central están discutiendo nuevas medidas para aplicar", ha argüido.

En este sentido, Grossi ha hecho hincapié en que "hay varias fuentes de agua alternativas", entre ellas "el gran estanque de enfriamiento cercano a las instalaciones que, por diseño, es mantenido por encima de la altura del embalse". "Como los reactores han estado apagados durante muchos meses, se calcula que sería suficiente para dar agua para el enfriado durante algunos meses. La agencia lo confirmará próximamente", ha dicho.

"Por ello, es vital que este estanque de enfriamiento siga intacto. No debe hacerse nada que pueda socavar potencialmente su integridad. Pido a todas las partes que garanticen que no se hace nada que lo socave", ha recalcado Grossi, que ha señalado que el viaje que planea hacer la semana que viene a la central "ahora es esencial". "Iré", ha apostillado.

Horas antes, el OIEA había indicado que la central, bajo control de las fuerzas rusas, no se encuentra bajo un "riesgo inmediato de seguridad" a causa de la destrucción de la presa de la central hidroeléctrica de Kajovka, en el río Dniéper. "Expertos del OIEA en la central nuclear de Zaporiyia están supervisando de cerca la situación. No hay un riesgo inmediato de seguridad nuclear en la central", señaló el organismo a través de un mensaje en su cuenta oficial en la red social Twitter.

Durante la madrugada de este martes, el Mando Sur de las Fuerzas Armadas de Ucrania ha informado de la destrucción de la infraestructura por parte de Rusia y ha indicado que está investigando la magnitud del daño, así como la velocidad y la cantidad de agua que afectarían a las zonas probables de inundación.

Tras ello, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha acusado este martes a "terroristas rusos" de la destrucción de la presa, mientras que el ministro de Exteriores ucraniano, Dimitro Kuleba, ha apuntado a Moscú como responsable de "el que probablemente es el mayor desastre tecnológico en décadas" en el continente europeo.

Por contra, el alcalde prorruso de Nueva Kajovka, Vladimir Leontiev, ha confirmado ataques nocturnos a la central por parte de las tropas ucranianas, que habrían destruido las válvulas, por lo que "el agua del embalse comenzó a descargar río abajo de forma incontrolable". La localidad se encuentra bajo control de Rusia en el marco de la invasión del país, desatada en febrero de 2022 por orden del presidente ruso, Vladimir Putin.

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