Guantánamo.- Varios de los detenidos en Guantánamo rehusan colaborar con sus abogados a los que acusan de servir a Bush

Actualizado 05/05/2007 16:20:13 CET

NUEVA YORK, 5 May. (EUROPA PRESS) -

Un numeroso grupo de los detenidos en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba) han dejado de cooperar con sus abogados, alegando una lucha invisible entre los abogados y sus propios clientes en la batalla legal sobre las políticas de detención de la Administración del presidente George W. Bush, según informa hoy el diario neoyorquino 'The New York Times'.

Varios de los detenidos se niegan a ver a sus abogados, mientras que otros declinan la correspondencia con estos o rechazan ofrecerles información sobre sus casos, según documentos judiciales, o cartas de algunos de los detenidos en la citada base en recientes entrevistas.

La resistencia de los detenidos parece haber sido alimentada por la frustración de su larga detención y las sospechas de que sus abogados están trabajando para el Gobierno, además se está registrando un sentimiento anti-americano, según figura en algunos documentos y entrevistas mostradas. "Vuestra función es abrillantar los zapatos de Bush y hacer un retrato bonito", indicó un detenido de Yemen, Adnan Farhan Abdullatif, de 31 años de edad, según acotó su abogado el pasado mes de febrero.

Alguno de los abogados acusan a los oficiales de Guantánamo de alimentar las sospechas de los detenidos sobre sus abogados, algo que los oficiales del Pentágono niegan.

Según el citado diario, los abogados dijeron que la relación parece haberse deteriorado desde que la causa legal de los detenidos sufriera un descalabro en el Congreso y en los tribunales y desde que el departamento de Justicia comenzaron a realizar esfuerzos para limitar el acceso de los abogados a los detenidos, aumentando nuevas preocupaciones en los prisioneros sobre la efectividad de sus abogados.

"Cada abogado tiene miedo, cada vez que van allí, de que sus clientes no quieran verles", afirmó Mark P. Denbeaus, un profesor de la escuela universitaria de Derecho Seton Hall, quien representa a dos de los detenidos de Guantánamo. "Además se está yendo a visitarles pero, es muy duro decir que no les estamos ofreciendo nada", añadió.

La situación es embarazosa para los abogados defensores, quienes han llegado a manifestar una considerable presión, no solo en los tribunales sino también en los debates legislativos, diplomáticos y públicos sobre las políticas de detención. Las tensas relaciones o la rotunda resistencia de sus clientes podría rebajar su credibilidad y complicar el trabajo legal.

El departamento de Justicia, en un reciente documento, solicitó una apelación federal a los tribunales para limitar el número de veces que los abogados podrían visitar a los detenidos y que permita a los oficiales leer la correspondencia entre los abogados y sus defendidos. Algunos de los abogados dijeron que estas medidas podrían buscar debilitar aún más sus lazos con los detenidos porque se plantearon cuestiones como si sus comunicaciones deberían ser confidenciales y sobre si sería posible continuar viendo a sus clientes.

Otros de los prisioneros de Guantánamo están cooperando claramente con sus abogados y mantienen un diálogo regular con estos. En algunas entrevistas, ciertos abogados negaron que tuvieran algún problema en las relaciones con los detenidos y evitaron discutir las posibles dificultades, alegando que este tipo de información envalentona al Gobierno.

Sin embargo otros abogados estimaron que al menos tres o más de los detenidos que han trabajado con abogados están ahora resistiéndose a cooperar con ellos.

"La relación entre los abogados y muchos de sus clientes que todavía se ven con nosotros es muy tensa", dijo el abogado de Convington & Burling, David H. Remes, quien representa a 17 prisioneros yemeníes en su esfuerzo por cuestionar su detención.

Al mismo tiempo, las batallas abogados-clientes muestran una intromisión en la actitud de los detenidos. Remes dijo que uno de sus clientes mostró su enfado cuando conoció que sus abogados habían entrevistado a miembros de su familia en Yemen para averiguar información para el caso. El detenido supuso, según Remes, que sus abogados estaban actuando como investigadores del Gobierno de Estados Unidos.