MADRID 12 Nov. (EUROPA PRESS) -
La organización no gubernamental Human Rights Watch (HWR) ha solicitado este martes al Gobierno iraní que libere a los opositores Mehdi Karrubi y Mir Hossein Musavi, así como a la esposa de este último, Zahra Rahnavard, quienes llevan mil días bajo arresto domiciliario sin que se presenten cargos contra ellos.
"El continuado arresto domiciliario de estas figuras opositoras es un indicador de la represión e intolerancia de las autoridades contra las voces del disenso en Irán", ha dicho la directora para Oriente Próximo de la organización, Sarah Leah Whitson.
"Las afirmaciones de las autoridades de que no hay presos políticos son una bofetada en la cara de los líderes políticos y activistas encarcelados en el país", ha agregado. Ningún organismo gubernamental ha aceptado por el momento la responsabilidad de la detención de los tres opositores.
El Gobierno puso bajo arresto domiciliario a los dos excandidatos presidenciales y a sus esposas, Zahra Rahnavar y Fatemeh Karrubi, el 14 de febrero, en respuesta al llamamiento de ambos en favor de las manifestaciones en favor de la democracia en Oriente Próximo, popularmente conocidas como 'Primavera Árabe'.
Pese a que Fatemeh Karrubi fue liberada posteriormente, los otros tres opositores permanecen bajo arresto domiciliario. En este periodo, las autoridades les han negado el contacto regular con sus familias y el acceso a los tratamientos médicos necesarios.
El director ejecutivo de la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán, Hadi Ghaemi, ha recordado que el presidente iraní, Hasán Rohani "prometió lograr la liberación de estos opositores, y millones de iraníes confiaron en él y le votaron".
"Sus seguidores siguen esperando a que ponga fin a estas detenciones extrajudiciales y a que aclare qué instituciones controlan el destino de estas personas", ha agregado.
A finales de octubre, el ministro de Justicia, Mostafá Purmohamadi, afirmó que "el Gobierno no interferirá en estos asuntos", en referencia a la creación de un comité especial para examinar la posible liberación de los opositores.
LAS DETENCIONES
En noviembre de 2011, el presidente del Alto Consejo por los Derechos Humanos de Irán, Mohamad Javad Lariyani, aseguró que los detenidos habían tomado parte en "actividades ilegales" y habían incitado a la violencia.
Asimismo, agregó que nadie sería puesto bajo arresto domiciliario sin que se celebrara un juicio y existiera una sentencia, al tiempo que manifestó que se publicarían pronto los cargos presentados contra los detenidos.
Sin embargo, el jefe de la Policía, Esmail Ahmadi Moghaddam, apuntó en diciembre de 2012 que el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, había aprobado con antelación la detención de Karrubi, Musavi y sus esposas.
Mohamad Taghi Karrubi, hijo del líder opositor, ha afirmado en declaraciones a la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán que su padre está retenido en una vivienda segura controlada por las fuerzas de seguridad y la Inteligencia.
En este sentido, ha asegurado que los agentes le impiden físicamente abandonar el lugar, así como contactar con otras personas. Asimismo, ha descrito como "falsa" la versión facilitada por el Gobierno sobre su detención.
Por otra parte, ha denunciado que su padre ha sufrido "un grave deterioro" de su salud desde el inicio de la detención. "La mayor preocupación es que los agentes permitan que mi padre sea atendido por un doctor especialista seleccionado por la familia", ha remachado.
Una fuente conocedora de los problemas de salud de Musavi aseguró en julio que la presión sanguínea del líder opositor había fluctuado de forma errática a causa de un problema vascular. Musavi sufre el bloqueo de una arteria y fue sometido a una angioplastia en 2011.