Irak.-La declaración de la conferencia de Irak pide a los países que impedan "el uso de sus territorios por terroristas"

Actualizado 04/05/2007 23:43:39 CET

SHARM EL-SHEIJ (EGIPTO), 4 May. (EP/AP) -

Los países asistentes a la conferencia internacional de Irak adoptaron hoy una declaración final como colofón de la cita en la que se insta a los mismos a "impedir el uso de sus territorios por terroristas" entre otros compromisos alcanzados.

"Veremos el alcance de la seriedad y los compromisos entre estas naciones en relación a lo que han firmado hoy", indicó el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, a los periodistas, y destacó que Irak velará para ver "si estas promesas no se mantienen", caso en el que, subrayó, "no habrá razón para celebrar más conferencias".

En dicha declaración final, emitida al término de la conferencia que se ha desarrollado en dos jornadas, las partes se comprometen a respetar sus promesas y exigencias de las otras, mientras que Irak se comprometió a "continuar los pasos constructivos" para revisar la Constitución y el programa de desbaazificación que retiró a los altos cargos del anterior régimen de Sadam Husein del Ejecutivo.

Según una copia de la declaración, de seis páginas de extensión, los participantes en la Conferencia se comprometen a apoyar al Gobierno de Irak, así como a asegurar "el derecho básico de todos los ciudadanos iraquíes a participar pacíficamente en el proceso político a través del sistema político en el país".

La declaración de apoyo llega un día después de que los participantes acordaran un ambicioso programa para estabilizar el país, el Pacto Internacional para Irak, que establece puntos concretos para lograr que Irak sea un país estable, unido y democrático en cinco años. Define la ayuda internacional a los iraquíes, incluyendo condonación de la deuda, y marca algunos compromisos que el Gobierno iraquí deberá cumplir, especialmente en lo que respecta a la inclusión de los suníes en el proceso político.

Mientras, Al Maliki, pidió desde Sharm-el-Sheij a "hermanos y amigos" que "respeten la diversidad religiosa, sectaria y étnica de la población iraquí". "No permitiremos que ningún componente de la sociedad iraquí recurran a poderes extranjeros contra otro componente", aseguró.

Respecto a la condonación de la deuda que esperaba conseguir el Ejecutivo iraquí de los distintos países asistentes, Arabia Saudí aseguró por su parte que todavía está negociando con Irak la condonación de miles de millones de dólares y los donantes más importantes, mientras que Kuwait y Rusia, no han ofrecido por el momento reducciones en sus partidas de dinero adeudadas por Irak. La ausencia de importantes compromisos para reducir la deuda es una muestra de que algunos países, especialmente los de mayoría suní, todavía mantienen recelos con el Gobierno iraquí.

Por su parte, el príncipe y ministro de Asuntos Exteriores saudí, Saud al Faisal emplazó hoy a los iraquíes "a aumentar el nivel de su responsabilidad histórica y moral" para llevar a cabo las reformas políticas necesarias, después de que los países árabes de la zona se comprometieran a apoyar al Ejecutivo de Al Maliki si éste a cambio se comprometían a intensificar la inclusión de los árabes suníes en el proceso político.

DESARME MILICIAS CHIÍES

La declaración insta también al Ejecutivo a desarmar a las milicias chiíes, algo que provocó gran malestar en el bloque del clérigo disidente chií, Muqtada al Sadr, al frente del Ejército del Mahdi --una de las milicias chiíes más importantes en Irak--. "Si el Gobierno desarma a la gente, ¿Cómo podrán defenderse de los extremistas y 'sadamistas'?", se preguntó el jeque 'saderista' Abdul Hadi Al-Mohamadawi, durante la oración del viernes en la ciudad iraquí de Kufa. "El Gobierno no debería correr detrás de conferencias ni en Arabia Saudí ni en Sharm el-Sheij", denunció.

No obstante, el Gobierno iraquí, la ONU y muchos de los más de 60 países y organizaciones internacionales reunidos en la Península del Sinaí celebraron el Pacto, considerándolo un hito. La Conferencia fue una iniciativa del Ejecutivo iraquí, lanzada poco después de que el primer ministro, Nuri al Maliki, asumiera su cargo en junio de 2006.

Por otra parte, la conferencia suscitó gran expectación por la posibilidad de que Estados Unidos mantuviera sendas reuniones con otros actores de la región de Oriente Próximo --especialmente Irán y Siria-- que sirvieran para rebajar la tensión en la zona y acercar posturas.

Aunque la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, se entrevistó en la primera jornada con su homólogo sirio, Walid al Moallen, sólo intercambió breves saludos con el ministro de Asuntos Exteriores iraní Manuchehr Mottaki, a pesar de que delegados de ambos países celebraron otra reunión de menor nivel.

Al respecto, Al Maliki reconoció que "todo el mundo tiene una agenda", algo que a su juicio "ha dañado la situación en Irak". "Habíamos esperado un diálogo", insistió el primer ministro iraquí, a la espera de que "las rencillas en el resto de mundo" no se repitieran "en suelo iraquí".