MADRID 16 Mar. (EUROPA PRESS) -
La organización Human Rights Watch (HRW) ha denunciado la muerte de un manifestante y nueve más resultaron heridos por disparos de agentes de la Policía Federal --un cuerpo militarizado-- durante una protesta en Mosul, en el norte de Irak, el pasado 8 de marzo. Así, exige a las autoridades una investigación de lo ocurrido y el procesamiento judicial de los responsables si se demuestra una utilización excesiva de la violencia.
El grupo ha entrevistado a testigos de lo ocurrido, que han relatado cómo la manifestación transcurrió en un principio sin incidentes, pero en un momento dado manifestantes y policías se enfrentaron y los primeros lanzaron piedras contra los agentes. Éstos respondieron con fuego real y no hay constancia de que hicieran ninguna advertencia al respecto antes de disparar.
Además, lo testigos denuncian registros y abusos por parte de las fuerzas de seguridad, que además impidieron más tarde que las abulancias llegaran al lugar para evacuar a los heridos. El fallecido ha sido identificado como Mahmud Salé Yassin.
Sin embargo, las autoridades aseguran que hubo "infiltrados" entre los manifestantes que dispararon con fusiles Kalashnikov, lo que provocó la respuesta de los agentes e incluso otras fuentes oficiales sostienen que el cuerpo fue llevado al lugar del enfrentamiento después para acusar falsamente a los policías.
"Las autoridades iraquíes deben intervenir antes de que se pierdan más vidas", ha señalado el subdirector para Oriente Próximo de HRW, Joe Stork, en un comunicado de la organización.
Además, HRW recuerda que en enero murieron nueve personas por disparos contra manifestantes en Faluya. "Las fuerzas de seguridad están continuamente abriendo fuego contra los manifestantes. El Gobierno debe averiguar por qué y que rindan cuentas quienes sean responsables de un uso excesivo de la fuerza", ha añadido Stork.