Actualizado 12/04/2007 22:14 CET

Italia/China.- Una revuelta en el Chinatown de Milán se salda con al menos una veintena de heridos

ROMA, 12 Abr. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, G. Moreno) -

Al menos unos 14 agentes de la Policía y cinco ciudadanos chinos resultaron heridos durante los enfrentamientos que tuvieron lugar en las calles del llamado 'Chinatown' de Milán entre las fuerzas del orden y más de 200 manifestantes.

El origen de la batalla fue una multa de 40 euros impuesta a una mujer de origen chino que supuestamente había aparcado en doble fila para descargar mercancía. Los gritos y protestas de la sancionada reclamaron la atención de numerosos vecinos y transeúntes que se fueron congregando a su alrededor y, llegado un punto, empezaron a lanzar objetos, tales como botellas, contra las fuerzas del orden.

Un testigo aseguró haber visto a uno de los agentes golpear a la mujer, extremo que fue desmentido categóricamente por la Policía. En cuanto a la mujer, que iba acompañada de una niña en el momento de los incidentes, fue primero arrestada y denunciada por resistencia a la autoridad, y posteriormente puesta en libertad.

En poco tiempo, las calles de este populoso barrio milanés se inundaron de ciudadanos chinos que, portando banderas de la República Popular China, aprovecharon la coyuntura para reivindicar sus derechos y enfrentarse a la policía, que tuvo que cargar en numerosas ocasiones contra ellos, usando mangueras de agua para dispensarlos.

Durante los enfrentamientos, que empezaron hacia las 12:30 horas y se alargaron más de tres horas, los manifestantes destrozaron al menos dos coches de Policía y ocasionaron desperfectos en diversos vehículos que estaban estacionados en la calle.

CÓNSUL CHINO: NO ES UN EPISODIO CASUAL

Según explicó horas después el cónsul general de la República Popular China en Milán, Limin Zhang, no se trata de un episodio "casual" ya que aseguró que llevan "dos meses sometidos a una fuerte presión". En declaraciones a los periodistas, Zhang aseguró que su papel es el de "defender los intereses de los comerciantes chinos que pagan impuestos y están en regla", explicando que los continuos controles policiales a los comerciantes constituyen la causa principal del descontento de esta comunidad de inmigrantes.

En los últimos años, la llegada masiva de chinos a Milán ha empezado a originar tensiones entre la población autóctona y la inmigrante. Mientras la comunidad china se siente controlada por las fuerzas del orden, ciertos sectores milaneses se consideran cercados por la presencia y actividad comercial de este nuevo grupo de ciudadanos.

En 1986, Milán contaba con unos 500 residentes chinos, que pasarían a ser 5.700 en 1996 y 11.513 en 2004, según indican las estadísticas oficiales.