Luiz Inacio Lula da Silva
REUTERS / ADRIANO MACHADO
Actualizado: miércoles, 24 enero 2018 12:58

Podría postergar la llegada de una sentencia firme con sucesivos recursos para competir en las elecciones presidenciales

MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se enfrenta este miércoles a una prueba de fuego. Un tribunal de apelaciones decidirá este 24 de enero si ratifica su condena por corrupción, lo cual dificultaría su proyección electoral, o le absuelve, dando vía libre a un probable regreso al Palacio de Planalto.

El pasado 13 de julio, el juez federal Sergio Moro, en cuyas manos recae la macrocausa de 'Petrobras', donde se investiga una red de cobro de sobornos a cambio de jugosos contratos de la petrolera estatal, condenó a Lula a nueve años y seis meses de cárcel por los delitos de blanqueo de capitales y corrupción pasiva.

Moro consideró probado que el líder izquierdista recibió un tríplex de lujo en Sao Paulo como pago de la constructora brasileña OAS a sus favores políticos. Lula siempre ha negado que fuera un soborno, esgrimiendo que fue una inversión familiar.

Lula, de 72 años de edad, recurrió la sentencia argumentando que "está desprovista de cualquier elemento probatorio" porque solo se basa en "el relato aislado" del ex presidente de OAS Leo Pinheiro sobre "una fantasiosa caja general de sobornos".

Los tres jueces que forman el Tribunal Federal de la Cuarta Región de Brasil, con sede en la ciudad de Porto Alegre, deben decidir si confirman o tumban la condena, un fallo que impactará de lleno en las elecciones presidenciales previstas para el próximo 7 de octubre.

Nada ha trascendido sobre el sentido del fallo, aunque el registro histórico de esta sede jurisdiccional revela que ha confirmado el 95 por ciento de las sentencias que ha revisado. Solo hay una excepción --alentadora para Lula--, que es la absolución del ex tesorero del Partido de los Trabajadores (PT) João Vaccari, también señalado por corrupción.

Una sentencia firme impedirá que Lula compita de nuevo por la Presidencia. Así, si los tres jueces se pronuncian a favor de mantener la condena, el dictamen será lapidario. Pero, si no hay un voto unánime, expertos legales consultados por Reuters han vaticinado una larga sucesión de recursos en distintas instancias.

"Sea cual sea la sentencia de este miércoles, no podrán impedir que Lula registre su candidatura", ha defendido su abogado, Cristiano Zanin. Para ello, tiene hasta el 15 de agosto, cuando vence el plazo para que los aspirantes se inscriban ante las autoridades electorales.

Henrique Neves, un antiguo juez del Tribunal Supremo Electoral (TSE), ha respaldado esta teoría. Según Neves, incluso si el TSE se niega a admitir a Lula como candidato, éste podrá acudir a instancias superiores alegando una vulneración de derechos constitucionales o algo similar.

Esta dilación del proceso solo servirá a Lula para incluir su nombre en la papeleta. Si se somete al examen de las urnas y finalmente la Justicia da la razón a Moro, los votos que haya recibido serán anulados, ha explicado Neves a Reuters.

¿REGRESO A PLANALTO?

Por el contrario, en el caso de que el Tribunal de Porto Alegre exculpe a Lula, el ex dirigente sindical tiene ante sí una oportunidad de volver al Palacio de Planalto, desde donde gobernó entre 2003 y 2010 con políticas de corte social que lograron sacar de la pobreza a 30 millones de brasileños.

"Si es absuelto, será un contrincante aún más fuerte", ha indicado a Reuters Lucas de Aragao, consultor de Arko Advice en Brasilia. "Lula sigue acaparando entre un 30 y un 35 por ciento" de los votos, de acuerdo con los sondeos, ha apostillado Anna Ayuso, experta sobre América Latina del CIDOB, en declaraciones a Europa Press.

Muestra de la gran popularidad de la que todavía es acreedor son las miles de personas que han llegado en los últimos días a Porto Alegre para participar en las manifestaciones de apoyo a Lula que el propio ex presidente ha convocado y que llegarán, si la Policía lo permite, a las puertas del Tribunal Federal.

Lula es la gran baza del PT para volver al poder después de que Dilma Rousseff fuera cesada en 2016 con un 'impeachment' en el Senado por las irregularidades contables de su Gobierno. Ayuso ha matizado que en realidad es casi su única baza porque "no hay reemplazo". "Lula es el único candidato del PT que tiene tirón", ha afirmado.

"El PT ha quedado muy desacreditado" por los escándalos de corrupción, que han castigado con especial virulencia al partido de Lula, aunque, de acuerdo con una encuesta de Ipsos que data de mediados de 2017, para cuatro de cada cinco brasileños todos los partidos son corruptos.

UN COMPETIDOR POR EL CENTRO

De hecho, Ayuso cree que la vuelta de Lula no está tan clara. Aunque saliera reforzado por una sentencia absolutoria, "dudo mucho que llegara al 50 por ciento de los votos", ha indicado, pensando en el apoyo que necesitará en las urnas para relanzar su carrera política.

Los expertos coinciden en que pasará sin problemas a segunda vuelta, porque sería uno de los dos candidatos más votados. Pero, si de repente surge un candidato carismático en el centro del espectro político, "la clase media brasileña votará en tromba por él", ha sostenido Ayuso.

Entre las opciones más claras está la líder ecologista Marina Silva, a la espera de que partidos tradicionales como el PSDB o el Socialista hagan su jugada, porque tampoco hay "líderes" claros en las principales formaciones del gigante suramericano, apunta Ayuso.

Lo que es seguro es que, a expensas de que salga una propuesta prometedora desde el centro, "va a haber una enorme fragmentación del voto", sostiene la analista política del 'think tank' español.

Y, además, Lula tendrá que lidiar con otras cuatro investigaciones judiciales por cargos de corrupción y abuso de poder que podrían enturbiar su ascenso al Gobierno, incluso una vez absuelto por el caso del ya famoso tríplex.

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