MADRID, 9 Ago. (EUROPA PRESS) -
El candidato presidencial maliense Ibrahim Boubacar Keita, que parte como favorito en la segunda ronda de los comicios, prevista para el 11 de agosto, ha rechazado la petición de su rival, Soumaila Cissé, de celebrar un debate televisado antes de la votación.
El portavoz de Keita, Mahamadu Camara, ha mostrado su "sorpresa" por la propuesta de debate y ha subrayado que la negativa se debe al formato propuesto, según ha informado la emisora Radio France Internationale (RFI).
"Se necesita tiempo para celebrar un debate --cuya fecha propuesta era este viernes--, y preferimos priorizar el trabajo sobre el terreno y reunirnos con los malienses", ha sostenido Camara.
En este sentido, ha asegurado que el equipo de campaña de Keita considera que "los malienses no quieren un encuentro sobre un plató de televisión entre dos candidatos, sino conocer sus proyectos sobre el terreno".
"Tenemos la impresión de que el debate era una especie de bote salvavidas. No queremos que nadie se ahogue, pero creemos que no ha lugar", ha remachado Camara.
Según los datos facilitados el viernes por el ministro de Administración Territorial, Moussa Sinko Coulibaly, Keita obtuvo el 39,24 por ciento de los votos y Cissé el 19,44 por ciento en la primera vuelta. El propio Coulibaly había asegurado el martes que los primeros resultados a pie de urna daban un "amplio margen" de ventaja a Keita.
Tras ello, Dramane Dembélé, tercera opción más votada en la primera vuelta anunció su respaldo a Keita en la segunda y definitiva vuelta de los comicios. Dembélé contradijo así la postura oficial de su partido, la Alianza por la Democracia en Malí-Partido Africano para la Solidaridad y la Justicia (ADEMA-PASJ) que respalda a Cissé.
Las elecciones han sido presentadas como una oportunidad para que el país, otrora considerado como un modelo de estabilidad en el continente, vuelva a unificarse, tras la división entre el norte, mayoritariamente tuareg, y el sur, mayoritariamente negro.
Hasta el año pasado y desde las manifestaciones que pusieron fin al régimen militar en 1991, Malí ha celebrado elecciones pacíficas que han traído consigo presidentes y gobiernos que han gobernado mediante el consenso y el clientelismo, ganándose una reputación de oasis de estabilidad.
Pero tanto los diplomáticos como muchos malienses afirman que esta fachada escondía una mala gestión gubernamental, corrupción generalizada y las tensiones étnicas entre la mayoría africana negra, que vive principalmente en el sur, y los grupos árabes y tuareg que residen en el norte.