MADRID, 16 Ene. (EUROPA PRESS) -
El ministro de Transportes de Egipto, Hatem Abdel Latif, ha afirmado este martes ser el "responsable político" del accidente de tren registrado en Giza, que se ha saldado con al menos 19 muertos y 117 heridos, si bien ha subrayado que no dimitirá, ya que fue nombrado en el cargo hace solo diez días.
"Esto es una herencia antigua, pero como ministro soy responsable político (del accidente)", ha dicho Abdel Latif en una entrevista concedida al canal de televisión egipcio Mehwar.
"La situación de descomposición que hemos alcanzado es resultado de acumulaciones que vienen de atrás", ha resaltado, antes de culpar del incidente al Gobierno del expresidente Hosni Mubarak.
En esta misma línea se ha pronunciado el Partido Libertad y Justicia, vinculado a Hermanos Musulmanes, que ha puntualizado que los accidentes de tren en el país son una prueba del colapso casi total de las infraestructuras a causa de la corrupción existente durante el mandato de Mubarak.
El presidente de la formación Saad el Katatni, ha dicho que el incidente es una prueba de que se ha de poner fin a los conflictos políticos e iniciar una etapa de cooperación para reconstruir el país.
"No podemos perder tiempo. El pueblo egipcio necesita trabajo y éxitos, no podemos perder el tiempo con discusiones y conflictos", ha apuntado, según ha informado el diario egipcio 'Al Ahram'.
En este sentido, Abdel Latif ha anunciado que está preparando un plan de mantenimiento y desarrollo de las vías férreas, al tiempo que ha subrayado que trabajará "duro" para proteger las vidas de los ciudadanos egipcios.
EL ACCIDENTE
El tren accidentado, compuesto por doce vagones, trasladaba a 1.328 reclutas a una base militar cercana a El Cairo desde el Alto Egipto. El portavoz del Ministerio de Transportes del país afirmó que la separación de dos vagones del tren está detrás del accidente.
Asimismo, el director de la Autoridad Ferroviaria del país árabe, Hussein Zakareya, apuntó que, tras descarrilar, el tren se empotró contra un tren de carga.
El incidente ha tenido lugar apenas dos meses después de que 51 niños fallecieran cuando el autobús en el que viajaban fuera arrollado por un tren que descarriló en la localidad de Manfalut, en la provincia de Assiut. El lunes, el fiscal general egipcio, Talaat Abdalá, envió a dos sospechosos por su implicación en el incidente en Assiut ante el Tribunal Penal.
Los dos, un trabajador del paso a nivel de la ciudad de Mandara y un testigo del accidente, están acusados de negligencia criminal con resultado de la muerte de varios niños y daños a la propiedad pública. El sábado, el fiscal de Assiut envió a otras trece personas ante un tribunal disciplinario bajo acusación de negligencia.
Los accidentes de tren son habituales en Egipto, y se han registrado varias decenas en la última década. En el más trágico de ellos, 373 personas fallecieron en 2002 a consecuencia de un incendio registrado en un tren.
CRÍTICAS AL GOBIERNO
Por su parte, el opositor Frente de Salvación Nacional ha señalado que sus expectativas son que este tipo de incidentes sigan teniendo lugar a causa de la falta de responsabilidad por parte del Gobierno. "La situación de los ferrocarriles se ha deteriorado hasta un punto que no puede ser arreglada. Todo el sistema ha de ser cambiado", ha dicho Hamdi Kandil, miembro de la formación.
Así, ha recordado que incluso la Embajada italiana en el país ha advertido a sus ciudadanos contra el uso de los trenes.
El cofundador del Frente de Salvación Nacional y premio Nobel de la Paz, Mohamed Elbaradei, ha señalado a través de su cuenta oficial en Twitter que la verdadera tragedia para Egipto no depende de la afiliación política de sus gobernantes, sino de su incapacidad para gobernar el país.
"Egipto se tiene que poner de rodillas cada día", ha criticado ElBaradei, en referencia a la promesa formulada por el presidente del país, Mohamed Mursi, de que Egipto "nunca tendrá que arrodillarse ante ningún desafío".
Durante la jornada del martes, el mandatario ha visitado a las víctimas en el hospital militar de Maadi en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. Mursi ha llegado al centro hospitalario en un helicóptero militar, tras lo que ha ofrecido una rueda de prensa en la que ha expresado sus condolencias a las víctimas y a sus familiares.
"Hoy es un día triste para todos los egipcios. Presento mis condolencias a las familias de los mártires, que iban de camino a cumplir con sus deberes con la nación. Rezo para que los heridos tengan una pronta recuperación, aunque las condolencias no vayan a traer de vuelta a las almas perdidas", ha dicho Mursi.