MADRID 29 Ene. (EUROPA PRESS) -
El Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA) ha emitido este lunes un comunicado oficial en el que "informa a la opinión pública nacional e internacional" de que se ha hecho con el control de las localidades de Tessalit, Léré, In Jalil, Anefis, Tinzawatène, Tessit y Telatait (todas ellas ubicadas en el norte de Malí), sumándolas así a Kidal, en la que ha entrado a primera hora del día.
Kidal era la última de las tres capitales de la región de Azawad (noreste de Malí) que seguía bajo control de las milicias islamistas después de la toma de Gao y Tombuctú durante el fin de semana por parte de las tropas francesas y malienses que avanzan desde el sur del país.
En grupo ha apuntado que ha lanzó la ofensiva contra las formaciones islamistas armadas presentes en estas localidades "con el objetivo de garantizar la seguridad de los bienes, y particularmente de las personas, en vista de los graves peligros que pesan sobre sus vidas con el retorno del Ejército maliense al Azawad junto a las Fuerzas Armadas francesas".
"Hemos cumplido con nuestra responsabilidad para la protección de los civiles contra las acciones criminales del Ejército malí, que siempre se ha caracterizado por la masacre de la población desarmada del Azawad, como ha demostrado una vez más el lanzamiento de la operación 'Serval' bajo el comando del Ejército francés", ha agregado.
"Tras el lanzamiento de las operaciones militares francesas para la conquista del Azawad en beneficio de las 'autoridades' de Malí, cientos de personas han sufrido represalias étnica: una caza contra tuaregs, peuhls, sonrai y árabes organizada por el Ejército maliense y sus milicias en el Azawad", ha denunciado el MNLA.
"El MNLA no puede aceptar en ningún caso que la población del Azawad quede expuesta a la venganza maliense. Por ello, aceptamos la responsabilidad de garantizar la seguridad en las localidades y proteger a la población contra un Ejército especializado en el crimen contra la población civil del Azawad", ha recalcado.
Por otra parte, "y con el fin de dejar claros sus objetivos", el MNLA ha especificado que "no desea ninguna confrontación con las fuerzas de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) ni con las del Ejército francés, a pesar de que dirija las operaciones de ocupación del Azawad".
"Sin embargo, si el MNLA no responde a los abusos ejecutados por Malí, fracasa en su tarea principal, que es velar por la protección de los civiles en el Azawad, desde hace mucho tiempo víctimas expiatorias del Ejército maliense", ha matizado.
La formación tuareg laica ha resaltado "claramente" su "disponibilidad total a trabajar con Francia por la erradicación de los grupos terroristas", aunque ha apuntado que "rechaza categóricamente la reinstalación del Ejército (en la zona) por los crímenes cometidos contra los civiles".
En este sentido, ha recordado a Francia "su responsabilidad a la hora de garantizar la seguridad y protección de las poblaciones civiles del Azawad que ya están bajo control maliense ante posibles actos de venganza por parte del Ejército del país".
Por último, ha reclamado una vez más la apertura de negociaciones para la creación de una federación en el país con el objetivo de encontrar una solución definitiva al conflicto entre el Azawad y el Estado central.
LUCHA DEL MNLA
En abril de 2012, el MNLA arrebató todo el norte de Malí, de mayoría tuareg, a las tropas gubernamentales en una rebelión cuyo fin último era la independencia, pero la revuelta fue enseguida secuestrada por tres grupos islamistas: el Movimiento de Unidad para la Yihad en África Occidental (MUYAO), Ansar Dine y Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI).
Desde entonces, los islamistas implantaron la 'sharia' (ley islámica) en las ciudades de Tombuctú, Kidal y Gao y destruyeron templos históricos en los que, según su criterio, se ejercía la idolatría.
A pesar de la declaración de independencia formulada entonces por el MNLA, ni Malí ni la comunidad internacional reconocieron el paso dado por el grupo tuareg. Los tuareg han protagonizado varios levantamientos para conseguir que se reconozca la autonomía de dicho pueblo o la creación de un país propio en la región.
Entre 1990 y 1996, los tuareg combatieron contra Malí y Níger en una revuelta instigada por una grave hambruna en la región, la dura represión contra los derechos políticos de esta población y la crisis de refugiados derivada de la debilidad política de ambos países durante la década de los ochenta.
Más recientemente, los tuareg volvieron a tomar las armas entre 2007 y 2009 a causa de la lenta e insatisfactoria desmovilización e integración de los rebeldes en la vida civil y las Fuerzas Armadas. En el proceso, varios políticos tuareg fueron destituidos de sus cargos y algunos terminaron en la cárcel.
A principios de enero, estos grupos islamistas comenzaron a avanzar hacia la línea de demarcación en la región de Mopti, mientras que varias unidades de los grupos 'yihadistas' presentes en la zona se desplegaron al sur de Tombuctú, ciudad que ya está bajo control del Gobierno central gracias a la operación militar lanzada con el respaldo de París.
La operación francesa comenzó el pasado 11 de enero, cuando el presidente del país europeo, François Hollande, anunció que su Gobierno atendería la petición de ayuda militar formulada por las autoridades malienses, ante la ofensiva lanzada por los islamistas.
La reentrada del Ejército de Malí en el Azawad plantea un problema para el MNLA, cuyo principal rival son precisamente las Fuerzas Armadas del país africano, ante la posibilidad de que, aupado por las tropas francesas, Bamako deje morir sus reivindicaciones territoriales y se vuelva al 'status quo' existente en enero de 2011, justo antes de que lanzara su ofensiva para hacerse con el control de la región.
DENUNCIAS CONTRA EL EJÉRCITO
Fuentes internacionales de Derechos Humanos y los propios habitantes de las zonas en conflicto han acusado en los últimos días al Ejército de Malí de ejecuciones extrajudiciales y otros abusos contra los Derechos Humanos en el contexto de la actual ofensiva contra las milicias islamistas del norte del país, y el propio ministro maliense de Justicia, Malick Coulibaly, admitió que "ningún Ejército del mundo es perfecto" y que es posible que los soldados hayan cometido crímenes de guerra.
Varios vecinos de Mopti aseguraron al semanario británico 'The Observer' --que hace las funciones de edición dominical para el diario londinense 'The Guardian'-- que los soldados han procedido a detenciones, interrogatorios y torturas contra personas inocentes a las que acusan de estar relacionadas con los rebeldes.
Entre las víctimas de estos abusos, según los testigos, se encuentran los miembros de la etnia fulani. "El Ejército sospecha de nosotros, y si tenemos aspecto de fulani y no tenemos carné de identidad, nos matan", aseguró un vecino.
Fuentes de Amnistía Internacional (AI) recalcaron que hay evidencias de abusos por parte del Ejército de Malí, como ejecuciones extrajudiciales, incluso antes de que comenzara la actual ofensiva francesa y maliense en el norte.
Al respecto, algunos testigos explicaron que la ocupación islamista de la ciudad de Diabaly --que ya ha sido recuperada por las fuerzas malienses y francesas-- pudo haber sido un acto de venganza por la muerte de 16 predicadores musulmanes malienses y mauritanos supuestamente ejecutados por el Ejército el pasado mes de septiembre en esta localidad.
AI también advirtió de las posibles represalias a que se enfrenta la comunidad tuareg. Al respecto, dijo que hay evidencias de ejecuciones extrajudiciales contra tuaregs y de bombardeos indiscriminados contra los campamentos de esta comunidad, así como de matanzas contra sus ganados, de los que dependen para sobrevivir.