La ONU alerta del riesgo de que los combates en Trípoli se extiendan al resto de Libia

Publicado 01/05/2019 15:23:21CET

El 'número dos' de la OCHA en Libia pide más fondos y advierte de las consecuencias que tendría una ampliación del conflicto

MADRID, 1 May. (EUROPA PRESS) -

Los combates que desde hace cuatro semanas mantienen las fuerzas leales al Gobierno libio reconocido internacionalmente y las leales al general Jalifa Haftar en torno a Trípoli podrían extenderse a otras partes del país en un escenario que la ONU quiere evitar a toda costa por las consecuencias que tendría, tanto a nivel político como humanitario.

Por ahora, los enfrentamientos se han concentrado en el sur de Trípoli pero, desde el punto de vista humanitario, "nos preocupa que la situación evolucione hacia una confrontación más severa entre las partes enfrentadas y que se convierta en una guerra civil a gran escala que nos tememos que se extendería a otras partes del país, en particular en el sur", explica a Europa Press Kasper Engborg, 'número dos' de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en Libia.

"Esto supondría un aumento del número de desplazados y de las necesidades humanitarias", subraya, incidiendo en el impacto que ello tendría también en cuanto al acceso de las organizaciones humanitarias a las personas necesitadas de asistencia así como en los ya de por sí frágiles servicios básicos del país.

"Eso es algo que tememos pero que esperamos que no ocurra" aunque la ONU siempre está preparada para todos los posibles escenarios con el fin de poder atender a quienes se vean afectados por el conflicto, asegura el responsable de la OCHA.

Hasta la fecha, la ofensiva lanzada por Haftar el pasado 4 de abril sobre Trípoli para expulsar a los "terroristas", a la que respondió con rapidez el Gobierno que lidera Fayez Serraj, ha dejado 376 muertos y 1.822 heridos, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre ellos figuran al menos 22 civiles muertos y 74 heridos.

Según Engborg, en las dos últimas semanas el ritmo de desplazados por los combates en Trípoli y los alrededores, donde viven 1,5 millones de personas, se ha ralentizado, si bien en la actualidad hay unas 43.000 personas que han tenido que abandonar sus hogares y que en la mayoría de los casos se han refugiado con familiares y amigos.

MIGRANTES Y CIVILES ATRAPADOS

La violencia también ha tenido impacto en once centros de detención de migrantes y refugiados, donde más de 3.000 permanecen atrapados. "Su situación nos preocupa mucho porque ellos no tienen libertad de movimiento como los libios" y porque no están recibiendo con regularidad comida, agua y atención sanitaria.

También preocupa la situación de las miles de personas que están atrapadas en algunas zonas de Trípoli afectadas por los combates. "Nos preocupan las vidas de estas personas porque corren el riesgo de convertirse en daños colaterales de los tiroteos y los bombardeos que se están produciendo", incide el responsable de OCHA.

"Estas personas no pueden ir a trabajar, los mercados están cerrados y la gente tiene problemas para acceder a bienes básicos como agua o comida, mientras que las instalaciones sanitarias también se han visto afectadas por el conflicto", denuncia, recordando que las pocas instalaciones sanitarias que aún funcionan se ven superadas.

La ONU estima que hay unas 100.000 afectadas directamente por la violencia, una cifra que "no debe ser subestimada, ya que probablemente es superior", subraya Engborg, y se está ofreciendo asistencia a unas 32.000 en la actualidad.

TREGUAS Y CORREDORES HUMANITARIOS

Desde que estallaron los enfrentamientos, Naciones Unidas ha venido reclamando treguas humanitarias y la apertura de corredores humanitarios para facilitar el acceso a los afectados, sin éxito salvo en momentos puntuales como ha sido la evacuación de los refugiados y migrantes atrapados en uno de los centros de detención que se produjo la semana pasada, según el responsable.

La ONU insiste en este llamamiento y está en contacto con las partes para alcanzar este objetivo, añade Engborg, que defiende la importancia en un contexto como el que se vive en Trípoli de que las agencias de la ONU y las ONG tengan acceso sin restricciones a quienes requieren su asistencia.

"Esta es una situación que está afectando a las vidas de muchas personas y que podría degenerar con facilidad en una gran emergencia que exceda el nivel de lo que vemos ahora", previene el responsable de la OCHA, que confía en que no se llegue al "peor de los escenarios".

"Las vidas de miles de personas, que no tienen nada que ver con el conflicto, se han visto interrumpidas" por eso desde la ONU lo que se pide es que la comunidad internacional dé "apoyo financiero" a su petición de 10 millones de dólares para afrontar las necesidades provocadas por esta escalada.

"Si no se responde a las necesidades actuales de forma adecuada y a tiempo, podrían tener graves consecuencias y agudizarse aún más en el futuro", previene Engborg, que subraya que cualquier ayuda permitirá mejorar la capacidad de respuesta de las organizaciones humanitarias que actualmente trabajan en el terreno.

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