ONU.- Diouf destaca la importancia de la FAO ante los retos mundiales actuales como el hambre y el cambio climático

Actualizado 30/10/2007 16:12:24 CET

La FAO y el Ministerio de Agricultura firman un acuerdo de cooperación para impulsar el desarrollo rural, la bioenergía y la lucha contra las enfermedades transfronterizas

MADRID, 30 Oct. (EUROPA PRESS) -

El director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Jacques Diouf, resaltó hoy la importancia del organismo para hacer frente a los nuevos desafíos mundiales, como el alto crecimiento de la población mundial, el hambre, los efectos del cambio climático y la demanda de la bioenergía sobre la producción agrícola, el aumento de precios y las enfermedades transfronterizas. En este sentido, Diouf dijo que "si la FAO no existiera habría que inventarla".

Diouf hizo estas declaraciones tras la firma de un acuerdo en Madrid con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para impulsar la cooperación entre el Gobierno español y la FAO. El Acuerdo establece la elaboración y ejecución de proyectos de desarrollo rural y, particularmente, regadíos, el impulso de iniciativas relacionadas con la bioenergía, y la colaboración en la lucha contra las enfermedades transfronterizas como la fiebre aftosa y la gripe aviar.

El director general de la FAO asumió la responsabilidad del organismo de organizar un marco de trabajo para enfrentarse a los retos mundiales. En este sentido, anunció que en la próxima conferencia de la FAO, que se celebrará el mes que viene, se presentarán "dos nuevas propuestas". Se propondrá, en primer lugar, la celebración de una conferencia para junio de 2008 sobre seguridad alimentaria y los desafíos de las biotecnologías y del cambio climático, y en segundo lugar, otra conferencia para finales de año sobre cómo alimentar el mundo en 2050, con el impacto del aumento de la población y del cambio climático.

En cuanto al aumento de la población, Diouf señaló que en 2050 el número de habitantes habrá pasado de los 6.000 millones actuales a 9.000 millones, "por lo que habrá que doblar la producción alimentaria mundial" para no agravar la situación del hambre en el mundo (hoy 854 millones de personas padecen hambre). Por otro lado, alertó sobre los efectos del cambio climático en la producción de alimentos, a causa de las sequías e inundaciones.

Diouf se refirió también a los "desafíos" de las enfermedades transfronterizas, como la gripe aviar y la fiebre aftosa; los problemas relacionados con la alimentación, como "la desnutrición en los países en desarrollo y la obesidad en los países desarrollados" y el aumento de precios en el mercado mundial. En cuanto a este último, apuntó que "los productos agropecuarios han alcanzado en la actualidad el nivel de precios más alto desde la creación de la FAO en 1990", y señaló que "estos precios se han duplicado desde el año 2000".

Diouf afirmó que la fabricación de biocombustibles participa en el incremento de los precios a corto plazo, debido al aumento de la demanda sobre la producción de cereales para la fabricación de etanol, y de oleaginosas para la producción de biodiesel. Pero destacó que "existen otros factores" que empujan los precios al alza, como "la sequía en Australia, las inundaciones en África y Asia, y el bajo nivel de producción por parte de Estados Unidos y Europa, que han reducido la disponibilidad". A lo que se ha sumado la demanda de los países emergentes, como China e India.

En referencia al importante papel que tiene que jugar la FAO ante estos retos mundiales, que es la conclusión del informe presentado recientemente en Roma, Diouf dijo que "si la FAO no existiera habría que inventarla", y reconoció que hace falta más financiación.

Por otra parte, dijo que el acuerdo firmado con el Ministerio constituye el "marco jurídico" para los proyectos de cooperación española con la FAO y destacó la importancia de la colaboración con España por su papel en el mundo, especialmente en América Latina, y como miembro de la Unión Europea. Las actividades se destinarán principalmente al desarrollo rural de América Latina, especialmente en materia de regadíos, como explicó la empresa pública española Transformación Agraria S.A. (TRAGSA), designada para acometer tales actividades. El acuerdo no conlleva ninguna implicación financiera.