Pyongyang critica a Seúl por permitir el lanzamiento de panfletos en su territorio

Actualizado 08/01/2015 9:00:25 CET
Kim Jong Un.
REUTERS

MADRID, 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Corea del Norte ha criticado este miércoles a las autoridades de Corea del Sur por permitir el lanzamiento de panfletos propagandísticos en su territorio, después de que el lunes varios activistas surcoreanos enviaran globos con un millón de octavillas.

"El 5 de enero, escoria humana (...) de una organización de 'desertores del Norte' organizó el lanzamiento de 1,3 millones de panfletos difamando la dignidad y el sistema social de Corea del Norte", ha dicho la agencia estatal norcoreana de noticias, KCNA.

"Se trata del último esfuerzo para obstruir la mejora de las relaciones bilaterales y para estropear una atmósfera de diálogo", ha agregado, después de que el líder del país, Kim Jong Un, apostara en su último discurso por entablar contactos al más alto nivel con sus vecinos del sur y abogara por realizar "un gran cambio" en las relaciones bilaterales.

La última vez que ambas partes celebraron conversaciones ministeriales fue en mayo de 2007, en Seúl, aunque sostuvieron conversaciones de alto nivel en febrero de 2014, en las que acordaron celebrar la reunión ministerial a finales de octubre o comienzos de noviembre.

Corea del Norte se retractó posteriormente, por el malestar que le generó el lanzamiento desde la frontera de panfletos de propaganda antinorcoreana por parte de grupos civiles surcoreanos.

En los últimos meses, la presidenta de Corea del Sur, Park Geun Hye, ha realizado discursos para promover la unificación, que ha definido como una "bonanza" para Corea del Sur y una bendición para los países vecinos. Corea del Norte ve con recelos la unificación por el temor a que realmente se trate de una maniobra para tratar de acabar con el régimen que lidera el joven Kim.

Park ha manifestado su deseo de la apertura de una nueva era de cambio y esperanza y ha asegurado que trabajará para revitalizar la economía y hacer frente a las irregularidades profundamente arraigadas, a fin de hacer que el país sea un lugar más seguro en el que vivir.