Archivo - El presidente de República Democrática del Congo (RDC), Félix Tshisekedi (archivo) - Michael Brochstein/ZUMA Wire/dpa - Archivo
MADRID, 12 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Gobierno de República Democrática del Congo (RDC) ha prometido investigar el ataque con dron perpetrado el miércoles contra la ciudad de Goma, situada en el este del país y controlada por el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que se saldó con la muerte de tres personas, entre ellas una trabajadora francesa del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
El Ejecutivo congoleño ha expresado su "tristeza" por el incidente y ha presentado sus condolencias a las familias de las víctimas y a París por el fallecimiento de la trabajadora de UNICEF, Karine Buisset, antes de destacar la labor de los trabajadores humanitarios que dan ayuda a la población en el este del país africano, tal y como ha recogido la emisora Radio Okapi.
"Con su presencia, así como con sus acciones de ayuda al pueblo congoleño y la documentación de los crímenes, estas mujeres y hombres contribuyen a aliviar el sufrimiento de la sociedad civil y a impulsar la búsqueda de justicia para las víctimas, azotadas por la violencia, las vidas destrozadas y la destrucción resultantes de la agresión contra RDC por parte de Ruanda, que actúa con sus aliados del M23", ha señalado.
Asimismo, ha resaltado que las circunstancias del ataque están siendo investigadas y ha reafirmado su compromiso con el Derecho Internacional, especialmente en materia de protección a los civiles y el personal humanitario presente en el país, sin pronunciarse por ahora sobre quién habría llevado a cabo el ataque contra Goma.
El ataque fue condenado de plano por UNICEF y Naciones Unidas, incluido el secretario general del organismo, António Guterres, que expresó su "indignación" por el incidente y la muerte de Buisset, segunda trabajadora humanitaria muerta en RDC en lo que va de año. El aparato impactó en un edificio que alojaba a trabajadores humanitarios y empleados de la Dirección General de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea.
"Nosotros, junto con UNICEF, expresamos nuestras más sinceras condolencias a su familia, sus amigos y sus colegas de UNICEF", ha dicho el portavoz de Guterres, Stéphane Guterres, quien ha reiterado que "las partes deben garantizar la protección de los civiles y de quienes prestan asistencia vital".
"El personal humanitario nunca debe ser un objetivo. Esto es Derecho Internacional. No se debate ni se negocia. Debe respetarse", ha manifestado en rueda de prensa, unas críticas a las que se ha sumado también el Gobierno de Estados Unidos a través de la Oficina para Asuntos Africanos del Departamento de Estado.
CRÍTICAS POR PARTE DE EEUU
Así, el departamento estadounidense ha afirmado que los tres fallecidos en el ataque "se suman a la trágica pérdida de vidas que sigue impactando a incontables civiles en el este de RDC". "Expresamos nuestras sinceras condolencias a sus familias y colegas y pedimos a las partes que protejan al personal humanitario y de la ONU", ha subrayado.
"Los ataques contra áreas civiles son inaceptables. Estados Unidos espera que todas las partes en conflicto cumplan con sus compromisos", ha destacado en un mensaje en redes sociales, en aparente referencia al alto el fuego en vigor en la zona para intentar impulsar un acuerdo de paz en el este de RDC.
Por su parte, el M23 ha acusado a las autoridades de RDC de este "ataque terrorista" y ha responsabilizado a Kinshasa de "un ataque contra la ONU y la UE". Asimismo, ha reseñado que este ataque ha sido lanzado contra un lugar "muy alejado de la línea del frente" y ha añadido que "este acto de agresión supone una provocación intolerable que afecta a una zona urbana densamente poblada, poniendo deliberadamente en peligro a miles de civiles inocentes".
El M23, que se hizo con el control de Goma en enero de 2025 en el marco de una ofensiva en el este de RDC, acusó el 25 de febrero al Ejército de lanzar una "ofensiva a gran escala" en la zona, incluidos ataques contra "zonas densamente pobladas", a pesar del alto el fuego en vigor para intentar contener el conflicto.
El grupo rebelde --apoyado por Ruanda e integrado principalmente por tutsis congoleños-- se hizo en 2025 con el control de gran parte de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, incluidas sus respectivas capitales, Goma y Bukavu, en medio de una ofensiva que elevó las tensiones entre Kinshasa y Kigali y dio pie posteriormente a un proceso de negociaciones para evitar la expansión del conflicto en la región.