LONDRES, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -
El primer ministro británico, Gordon Brown, rechazó hoy la existencia de un "acuerdo" con el Partido Unionista Democrático (DUP, en sus siglas en inglés) para evitar la derrrota en el Parlamento de la ampliación del plazo de detención sin cargos de 28 a 42 días, después de que la oposición de 37 rebeldes laboristas convirtiese en clave la decisión de los nueve diputados norirlandeses. "No hago acuerdos sobre terrorismo", subrayó.
En la habitual rueda de prensa mensual que ofrece en el número 10 de Downing Street, Brown tuvo que afrontar las dudas suscitadas en torno a la victoria pírrica que obtuvo ayer en Westminster gracias al apoyo del DUP, que en el Parlamento de Londres se alinea tradicionalmente con los conservadores, y rechazó haber "comprado" el respaldo de, entre otros, el veterano ex dirigente Ian Paisley o su sucesor como ministro principal del Ulster, Peter Robinson.
Así, subrayó que "no hubo acuerdo, no hubo acuerdo con el Partido Unionista Democrático ni hay acuerdo con los unionistas del Ulster generalmente" y añadió que la "fortaleza del argumento" en el caso de la votación de ayer se basa en la "necesidad de afrontar este problema", puesto que "nadie sabe más acerca de la necesidad de adoptar acciones preventivas en caso de abusos terroristas que la gente de Irlanda del Norte".
En consecuencia, se mostró seguro de que los nueve parlamentarios del DUP "votaron por principios, porque está convencidos del argumento", si bien uno de los nueve unionistas que salvaron el futuro político de Brown a medio plazo, Gregory Campbell, confió hoy en el establecimiento de "conversaciones constructivas" entre la Administración británica y el Ejecutivo regional. No obstante, en declaraciones a la BBC aclaró que en las entrevistas a raíz de la negociación de los 42 días no se puso sobre la mesa ninguna cuestión "superflua".
Por ello, en su comparecencia de hoy el mandatario censuró las voces que mantienen que la decisión final del DUP, anunciada minutos antes de la crucial votación, respondió a las ofertas propuestas para el Legislativo de Stormont: "Ponen en tela de juicio la reputación de gente preocupada por el terrorismo", en contraposición a los conservadores, a quienes reprobó su incapacidad de comprometerse con un consenso nacional para endurecer los poderes del Gobierno para luchar contra la violencia.
RECHAZO DE LOS 'TORIES'
En este sentido, auguró que los 'tories' "rechazarán su actuación al fracasar a la hora de apoyar acciones que son necesarias para que el país haga frente a las causas y a los problemas asociados al terrorismo" y, ante el próximo trámite en la Cámara de los Lores, aseveró: "Mantendré mi apelación a ellos y a los demás partidos para que se sumen al consenso que necesitamos para adoptar medidas y estar preparados".
Así, pese a la victoria de ayer en los Comunes, la normativa de refuerzo de las medidas antiterroristas cuenta con una oposición más amplia en la Cámara de los Lores, donde los laboristas no tienen mayoría y donde los críticos se mostraron convencidos de decantar a su favor la votación. Una posibilidad ante la que Brown advirtió hoy: "No quiero tener que ir a los Comunes y decirles que ha habido un atentado pero que no estábamos adecuadamente preparados porque fracasamos a la hora de adoptar las medidas legislativas necesarias".
CONJETURAS
En este contexto, los conservadores mantienen que la votación implicó una partida económica para Belfast, si bien desde la residencia oficial corroboraron la versión del primer ministro y, además de asegurar incluso que éste desconocía el sentido final del voto del DUP, reivindicaron su firmeza a la hora de mantener una cuestión de "seguridad nacional" aún a costa de perjudicar a su propio liderazgo.
Así, después de que una vez conocido el resultado de 315 votos a favor de la ampliación del plazo de detención los parlamentarios 'tories' acusasen a los norirlandeses de "estar comprados", los medios de comunicación británicos compararon la escena de ayer en Westminster con la dependencia que el ex primer ministro conservador John Major tenía en la década de los 90 de los Unionistas de David Trimble, por entonces la formación mayoritaria del Ulster.
En este caso, los críticos aseguran que, además de una negociación financiera, la formación que integra la coalición de unidad en Belfast habría obtenido compromisos de restricción ante la aplicación de la ley del Aborto con motivo de las contrapartidas ofrecidas por Downing Street, entre las que también se apuntan concesiones a laboristas del ala izquierda como el apoyo al levantamiento de las sanciones de la Unión Europea contra Cuba.