JERUSALÉN 15 Ene. (Reuters/EP) -
Un antiguo líder de Amal, la milicia chii libanesa, ha perdido la batalla judicial que mantenía en el Tribunal Supremo israelí al que reclamaba una compensación por unas presuntas torturas que recibió mientras estuvo encarcelado en Israel.
De este modo, el Supremo israelí ha decretado, por cuatro votos a tres, que el ex prisionero Mustafa Dirani no puede continuar con el procedimiento judicial ya que considera que volvió a enrolarse en las filas de un "grupo terrorista" que opera "contra la destrucción de Israel".
"Poco después de su retorno a Líbano, Dirani anunció la unión de su movimiento con la organización terrorista Hezbolá", ha argumentado el Tribunal Supremo.
"Dirani ofreció sus servicios y se posicionó entre los cabecillas de Hezbolá", dice la sentencia. El líder miliciano, a quien el Tribunal Supremo admitió su denuncia en 2011, fue liberado en un intercambio de presos y repatriado a Líbano en 2004.
Un familiar del miliciano, que no ha querido identificarse, ha asegurado que la decisión judicial ha sido politizada. "El Tribunal está tratando de cubrir los crímenes de Israel", ha declarado.
Amal combatió a las fuerzas israelíes durante la ocupación, si bien su brazo armado se disolvió formalmente en 1990 y desde entonces ha sido un estrecho aliado político de Hezbolá.
El Ejército israelí ocupó parte del sur del Líbano entre 1978 y 2000, y fue en 1994 cuando Israel llevó a cabo la presunta tortura a Dirani, quien fue secuestrado en su vivienda en una operación israelí para recabar información sobre la desaparición del piloto de las Fuerzas Aéreas israelí Ron Arad.
Arad había sido capturado por Amal, la milicia chií que lideraba Mustafa Dirani, en 1986.