Publicado 31/05/2016 21:21CET

Suu Kyi liderará un Comité para intentar acabar con la violencia en el Estado de Rahkine

Aung San Suu Kyi
SOE ZEYA TUN / REUTERS

RANGÚN, 31 May. (Reuters/EP) -

La Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi va a liderar un nuevo intento del gobierno birmano de pacificar el estado de Rahkine, donde los episodios de violencia entre la mayoría budista y la minoría musulmana en los últimos años han ensombrecido el progreso democrático de Birmania.

Más de 100 personas murieron durante los episodios de violencia que tuvieron lugar en 2012, y unos 125.000 musulmanes rohingya se han visto forzados a desplazarse a campos de refugiados, donde sus movimientos se encuentran muy restringidos. Miles de miembros de la comunidad rohingya han huido de la discriminación a la que son sometidos por la mayoría budista del país y de la pobreza, en un éxodo marítimo hacia países vecinos del sur y sureste de Asia.

Suu Kyi, consejera del Estado de Birmania, liderará el nuevo Comité Central para la Implementación de la Paz y el Desarrollo en el estado de Rakhine, según ha anunciado un comunicado on-line de la Oficina de la Presidencia. El Comité estará formado por unos 27 funcionarios, entre los cuales estarán incluidos todos los ministros del actual Ejecutivo.

El portavoz de la oficina de la Consejería del Estado, Zaw Htay, ha declarado que el Comité hará en breve un viaje de investigación al estado de Rahkine, pero no ha dado detalles sobre la fecha o sobre si Suu Kyi formará parte de la delegación.

Suu Kyi hizo campaña en el sur de Rakhine antes de las elecciones del pasado noviembre, las cuales le dieron la victoria a su partido, pero nunca ha estado en la capital, Sittwe, ni ha visitado los campos de la gente desplazada por el conflicto. Su reticencia a hablar abiertamente acerca de la difícil situación de la comunidad rohingya ha sido muy criticada por grupos de activistas de Derechos Humanos.

Existe una hostilidad muy extendida en contra de los musulmanes pertenecientes a la comunidad rodingya en Birmania, un país predominantemente budista, e incluso algunos de los miembros de la Liga Nacional por la Democracia, el partido de Suu Kyi, y sus votantes rechazan a esta minoría.

Este mes, Suu Kyi anunció que Birmania necesita "el espacio suficiente" para poder lidiar con el problema y pidió cautela a la hora de utilizar "términos emotivos", alegando que su uso dificulta aún más la situación. El término rohingya es ya de por sí bastante polémico, ya que el grupo no forma parte de las 135 etnias oficiales.

El anterior Gobierno birmano, formado por militares, se refería al grupo como bengalíes, insinuando que la comunidad rohingya, estaba formada por inmigrantes ilegales procedentes del país vecino, Bangladesh. Muchos grupos nacionalistas y numerosos monjes también denuncian el uso del término rohingya.