El Cabildo concede el título de Hijo Ilustre de Tenerife a Agustín de Betancourt y Molina

Carlos Alonso y Juan Cullen Salazar
CEDIDA
Publicado 19/10/2018 10:52:57CET

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Cabildo ha concedido el título de Hijo Ilustre de la isla de Tenerife a Agustín de Betancourt y Molina, por ser el científico europeo más relevante de su época. Al frente del acto celebrado en el Salón Noble del Palacio insular estuvo el presidente Carlos Alonso, que fue el encargado de hacer entrega de esta distinción a uno de los descendientes del homenajeado, Juan Cullen Salazar.

La entrega del título de Hijo Ilustre de la isla de Tenerife ha coincidido, también, con la apertura de unas jornadas que organiza la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife con motivo de la celebración de los 260 años del nacimiento de Agustín de Betancourt y Molina.

Entre los asistentes se encontraba, también, el director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, José Carlos Alberto Bethencourt; el presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Juan Antonio Santamera Sánchez; el ministro consejero de la Embajada de la Federación Rusa en España, Dimitry Sokolov, entre otros.

Carlos Alonso hizo alusión, en su intervención, a los contratos 'Agustín de Betencourt' con los que desde el Cabildo "se persigue favorecer la investigación para potenciar el tejido empresarial de la Isla capaz de generar desarrollo económico y empleo". Añadió que fue una persona que despuntó en su tiempo y realizó todos sus grandes trabajos fuera de las islas e hizo especial hincapié en que hace ofrecer a los jóvenes profesionales "la oportunidad de alcanzar las máximas cotas de desarrollo en su propia tierra".

Agustín de Betancourt y Molina nació en Puerto de la Cruz en febrero de 1758. Desde temprana edad sintió inclinación por las ciencias. Esta realidad se puso de relieve con la organización de una observación del paso de Venus por el disco del sol, cuando tan solo contaba con 11 años de edad, para la que utilizó tres telescopios. Asistieron a la misma personalidades destacadas de la ciudad, entre los que se encontraba José de Viera y Clavijo.

El entorno familiar fue determinante para que Agustín se iniciara en los conocimientos científicos básicos junto con el aprendizaje de la lengua francesa. Amplió estos estudios en el Convento de Santo Domingo de La Orotava y los completó con sus contactos con la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, donde presentó su invento de máquina de epicilíndrica, con su hermana María del Carmen.

Tras obtener una pensión para estudios en Madrid, inició su primer viaje desde el puerto de Santa Cruz de Tenerife el 17 de octubre de 1778, e hizo escala en Las Palmas de Gran Canaria, después fue hasta Cádiz para seguir hasta Madrid. En la capital de España se matriculó simultáneamente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en la Real Academia de San Isidro, y completó con brillantez ambos estudios.

El Gobierno de Carlos III lo envió a París para ampliar sus estudios en la Ecole des Pont et Chausses, y se relacionó con relevantes personalidades de su época. Posteriormente, Betancourt sirve al Estado prestando servicios al frente del Real Gabinete de Maquinas de Madrid, y realizando destacados inventos, tales como una variante de la máquina de vapor de doble efecto, que mejoró la utilizada entonces, obra de Wat, y la introdujo en Europa, revolucionando la actividad industrial en el mundo civilizado.

Fue designado inspector general de Caminos en España. En 1802 fundó la Escuela de Ingeniero de Caminos y Canales de Madrid, de la que fue nombrado primer director. Poco después, Agustín se trasladó a París y a su regreso, al conocer la invasión napoleónica de España, se puso al servicio del Zar de Rusia, donde transcurren sus últimos 16 años de vida. La prestigiosa y elitista Academia de las Ciencias de Francia le admitió entre sus socios, lo que le notificó cuando ya se encontraba en Rusia.

El Zar Alejandro I le nombró teniente general de su Ejército y poco después creó la Escuela de Ingenieros de Caminos en San Petersburgo (Rusia), de la que también fue nombrado su primer director. El Zar le confió la Dirección General de las Obras públicas de aquel país y particularmente la dirección de las obras sobre desarrollo urbanístico en San Petersburgo. De su extensa actividad allí destaca la creación de la Feria de Nigni-Nogorod (Feria de Comercio y de Comunicaciones). Sus inventos y proyectos de gran calado, le granjearon una gran popularidad en la Rusia imperial, y dieron lugar a que tras su fallecimiento, el de 24 de julio de 1824, recibiera sepultura en San Petersburgo, en el actual Panteón de Hombres Ilustres.

Agustín de Betancourt tuvo una relación constante con su familia de Tenerife, a la que mantenía informada de sus actividades, lo que ha permitido que en La Orotava se conserve su interesante correspondencia con referencias a sus proyectos, dibujos y manuscritos de su pluma, que hacen alusión directa a su nostalgia por su tierra y en concreto, por la Isla que le vio nacer.