Actualizado 08/05/2007 22:00 CET

El homenaje del Parlamento a sus ex presidentes refrenda la consolidación de la autonomía de Canarias

LAS PALMAS DE GRAN CANARIAS, 8 May. (EUROPA PRESS) -

El homenaje del Parlamento de Canarias a sus ex presidentes, el fallecido dirigente socialista Pedro Guerra, el nacionalista Victoriano Ríos y el popular José Miguel Bravo de Laguna, refrendó hoy la consolidación de la autonomía de Canarias. Veinticinco años desde la ratificación del Estatuto de Autonomía, los protagonistas de la construcción de esta institución recibieron la más alta distinción parlamentaria, la Medalla de Oro, solamente concedida antes al rey Juan Carlos I.

En una solemne cita, antesala al cuarto de siglo que cumplirá el Estatuto de Autonomía el próximo 10 de agosto, iniciado el acto, la mesa presidencial fue ocupada por el presidente de la Cámara, Gabriel Mato, el vicepresidente primero, Alfredo Belda, el vicepresidente segundo, José Alcaraz, la secretaria primera, Belén Allende, y el secretario segundo, Borja Benítez de Lugo.

Las medallas fueron entregadas por Gabriel Mato mientras que, en un segundo término, estaban los miembros de la Junta de Portavoces, varios consejeros del Gobierno de Canarias, con su presidente al frente Adán Martín; y dos de los cinco ex presidentes de la Comunidad Autónoma, Jerónimo Saavedra y Manuel Hermoso. Entre las grandes ausencias las de Fernando Fernández, Lorenzo Olarte y Román Rodríguez.

Los tres homenajeados tuvieron en común que ostentaron la máxima representación parlamentaria durante dos legislaturas. El primero en recibir la distinción fue la viuda de Pedro Guerra, Nieves García. El hijo mayor de quien ejerciera como presidente en la etapa preautonómica y en la I legislatura (1983-1985), Leopoldo Guerra, agradeció este reconocimiento remontándose a sus recuerdos familiares.

Leopoldo evocó los dos principales objetivos de Pedro Guerra, el buen funcionamiento de la institución parlamentaria y su apertura hacia la sociedad. De este abogado y escritor fallecido, su hijo le recordó como un entusiasta político, "lo que le permitió superar graves problemas de salud".

Victoriano Ríos volvía a la sede de Teowaldo Power después de que, en septiembre de 2004, renunciara a su cargo en la Mesa del Parlamento de la VI legislatura favor de Alfredo Belda. A este dirigente de CC le tocó presidir la Cámara en la II y la III legislatura (1987-1995) y vio sentarse, en los escaños azules del Gobierno, a cuatro presidentes autonómicos, Fernando Fernández, Lorenzo Olarte, Jerónimo Saavedra y Manuel Hermoso.

Una circunstancia que no pasó desapercibida en su intervención de agradecimiento. En sus ocho años como árbitro de los debates parlamentarios, adquirió un protagonismo inigualable hasta el momento al presidir una moción de confianza, que no prosperó; una moción de censura que salió adelante, gobiernos de multipartido y hasta seis grupos parlamentarios.

Con Ríos, la antigua sede de la Sociedad Filarmónica Santa Cecilia y más tarde del Conservatorio Superior de Música, el Parlamento comienza a fortalecerse y vive momentos históricos, tal y como recordó, como la reforma del Régimen Económico y Fiscal (REF), la creación de la Zona Especial Canaria, (ZEC), se ponen en marcha las instituciones parlamentarias de la Audiencia de Cuentas, el Diputado del Común y el Consejo Consultivo.

Como buen nacionalista no quiso dejar de destacar la importancia de disponer del nuevo Estatuto de Autonomía, para afrontar los retos del futuro (la globalización y los conflictos terroristas, entre otros), además de la conmemoración el 30 de mayo de 2008 de "las bodas de plata" del Parlamento canario.

La intervención más emotiva le correspondió a José Miguel Bravo de Laguna, quien presidió la Cámara en la IV y V legislatura (1995-2003). Tras afirmar que, durante estos 25 años, ya se ha logrado consolidar la autonomía en Canarias, aseguró que intentó, "al igual que sus predecesores, acertar en la dirección de la Cámara". Pidió disculpas por los errores cometidos y evocó la trascendencia de las próximas elecciones autonómicas y locales del 27 de mayo por los "retos" de afrontar el cambio climático y el reforzamiento del REF, entre otras materias pendientes.

Los agradecimientos terminaron con la intervención de Gabriel Mato, quien reconoció que no le fue fácil preparar su intervención "porque es imposible ser objetivo" al glosar la trayectoria de sus antecesores en el cargo. Para Mato, con este homenaje se hacía justicia con tres personalidades de la historia autonómicas de las islas.

Recordó que sus inicios en la actividad política coincidieron con Pedro Guerra, de quien "he vivido su legado". Con Victoriano Ríos, compartió escaño y asiento en la Mesa del Parlamento y le sirvió su "espíritu tranquilo" y experiencia. De Bravo de Laguna, que fue presidente del PP, no pudo aguantar al advertir que "no esperen la más mínima objetividad" porque es el responsable de "muchas de mis responsabilidades en política y, sobre todo, es un amigo". Los tres, recalcó Mato, contribuyeron a la "instauración y consolidación de la autonomía".