El fiscal se apoya en el "caos global" para corresponsabilizar a todos los acusados de desórdenes

Mantiene las acusaciones por desórdenes salvo en un acusado, al que le rebaja la pena por enfermedad mental

Europa Press La Rioja
Publicado: viernes, 22 octubre 2021 15:18

   LOGROÑO, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

   En su informe final, el fiscal del juicio por los desórdenes ocurridos el 31 de octubre de 2020 tras la concentración, sin permiso, contra las medidas anti-COVID, se ha apoyado en el "caos global" para corresponsabilizar a todos los acusados, aunque a uno de ellos sí le ha reconocido la atenuante de una enfermedad mental.

   En su escrito de calificación tras las detenciones a ocho personas por los disturbios que ocurrieron aquella noche, y que incluyeron arrasar una tienda Lacoste, la Fiscalía describió los hechos como un delito de desórdenes públicos; un delito de atentado a agentes de la autoridad en relación de concurso ideal con dos delitos de lesiones y con siete delitos leves de lesiones.

   También, un delito de daños y un delito de robo con fuerza en las cosas en establecimiento abierto al público fuera de las horas de apertura. Les pedía a los acusados entre cinco y 15,5 años según su participación aquella noche, que ha sido relatada en las diferentes sesiones por los agentes que participaron en el operativo.

   En la sesión de hoy, la quinta y última, el fiscal ha considerado que este juicio nada tiene que ver con las ideas que movieron a una serie de personas a acudir inicialmente al Espolón, en un contexto "difícil" para el país.

   En este sentido, ha visto que no se puede tolerar que en un país democrático en el que la Constitución recoge la defensa pacifica de las ideas esto se torne en una "espiral de violencia"; porque, ha dicho, es lo que ocurrió ese día.

   "Lo que ocurrió ese día es que Logroño sufrió en su paz cívica, la ciudadanía experimentó un impacto emocional", ha dicho añadiendo que el orden público "se mantuvo porque la policía actuó con rapidez y prudencia".

   De este modo, ha indicado, se produjeron unos desórdenes en el transcurso de unas acciones delictivas, descritas como atentados a agentes, lesiones y robos con fuerza.

   Para el fiscal, no se puede "extirpar" si alguien ha participado en un acto concreto; "no se puede decir que una persona ha tirado una piedra, porque esa piedra no se tira sin el caos global, que es lo que le ampara y acoge".

   También, "no se asalta puntualmente la tienda de Lacoste, no es un robo puntual", porque "esa masa se atreve porque sabe que está envuelta en el caos".

   Para el fiscal, la responsabilidad es individual pero una vez que se daña los resultados se imputan a todos y hay un dolo compartido y un vínculo de solidaridad, dentro de un plan que va surgiendo. "Me da igual una gorra o cinco maniquís, hay un vínculo de responsabilidad que les corresponsabiliza", ha dicho.

   Las grabaciones, ha aseverado, están hechas en un espacio público, y

   y cuentan lo mismo que la policía. En cuanto a los acusados, se ha referido a J.C como uno de los pocos cuya fuente está centralizada en un policía, el cual "fue repreguntado y dijo estar totalmente seguro".

   A D.C, cuya llegada al Espolón la atribuye al momento en el que los disturbios habían comenzado, le ha considerado partícipe de los cuatro delitos y ha resaltado que, cuando una persona empuja un contenedor, lo hace para crear una barricada con la que evitar que la policía pueda acceder; y parapetarse.

   A J.B le ha visto una acción "más puntual" (se le atribuye tirar una piedra y portar una gorra de Lacoste). "Aunque no me conste que participó de la rotura del cristal se está aprovechando del escenario", ha dicho.

   De H.P ha visto que "no se puede decir que participas en el robo y no en los desórdenes"; y ha rechazado el acto de tortura que denuncia, porque ni tan siquiera ha salido en el interrogatorio a los agentes.

   De S.F, aún reconociéndole un problema de salud mental ha visto que su actuación "no está legitimada" y, aunque no tirara ninguna piedra, estuvo "codo con codo" con quien sí lo hizo.

   De G.B ha visto "menor intensidad" y una actuación "episódica" pero ha negado creerse que estuviera jugando al Monopoli y su padre le mandara "a la otra punta" a dejar el coche en el garaje.

   A B.G le ha visto una "vinculación" a la concentración inicial de indignación, pero ha destacado que en el vídeo tres y cuatro se observa "con claridad tremenda" lo que hizo y, ha creído, "no sólo comete desórdenes quien los realiza sino también quien está incitando o refuerza".

   Le ha considerado "una ficha importantísima" en el "tablero" que es la manifestación. Ha señalado que movió un contenedor en Vara de Rey y ha calificado como "no creíble" que el 'a por ellos' que gritaba fuese referido a los manifestantes y no a la policía.

   A L.M le ha atribuído discursos que inyectan odio en su Instagram. "Cualquiera se escandalizaría de desear la muerte a los homosexuales, pues en estos contenidos habla de muerte a la policía, que es un sujeto pasivo igual de respetuoso", ha dicho.

   De la actuación policial del 13 de septiembre, cuando sus palabras les hicieron levantar un aviso por posible preparación de atentado terrorista (al decir que todo iba a cambiar en dos meses), ha pedido que, aunque la actuación fue correcta, en preventivo, no se "deslice la idea" de que pueda estar relacionado con el mundo terrorista.

   En cualquier caso, ese 31 de octubre, si bien no fue un convocante, su actitud fue "destacada, activa e intensa", señalando que la policía sí le vio en El Espolón y envuelto en una "escena de violencia impresionante".

   "Iba y venía arengando y en el vídeo seis se le oye decir hoy estamos todos juntos", ha dicho considerándolo "uno de los puntos más importantes del tablero".

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