Mural atribuido a César Manrique en la calle Santa Cruz de Marcenado - AYUNTAMIENTO DE MADRID
MADRID, 28 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Comunidad de Madrid ha iniciado el expediente para declarar Bien de Interés Patrimonial (BIP), en la categoría de Monumento, el mural cerámico atribuido a César Manrique situado en la calle Santa Cruz de Marcenado, 9, en la capital, por su valor histórico, artístico y como ejemplo destacado de la integración de las artes decorativas en la arquitectura.
El mural, fechado en 1954, se integra en la fachada y el interior de un local comercial proyectado ese mismo año por el arquitecto Juan Manuel Pradillo Moreno de la Santa, concebido como almacén de materiales de construcción. Desde su origen, la obra fue pensada como parte del propio edificio, formando parte del cerramiento del acceso. Un diálogo entre arte y arquitectura en línea con las corrientes modernas de los años 50.
La resolución abre un periodo de información pública y contempla la solicitud de informes a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y al Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid antes de su aprobación definitiva, tal y como recoge el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), consultado por Europa Press.
CÉSAR MANRIQUE EN MADRID
El mural se inscribe en una etapa clave de César Manrique, entre 1945 y 1965 en Madrid, periodo en el que el artista experimentó con nuevos lenguajes y colaboró estrechamente con arquitectos para avanzar en su idea de integrar pintura, escultura y arquitectura en un mismo espacio.
Durante esos años, el creador canario evolucionó desde la figuración hacia la abstracción geométrica y el informalismo, incorporando materiales y técnicas innovadoras, al tiempo que desarrollaba una intensa actividad mural en edificios.
Esta obra se considera una de sus primeras intervenciones murales en la Península y un antecedente directo de su posterior trabajo en Lanzarote, donde desarrollaría su modelo de integración entre arte, paisaje y arquitectura.
UN "MANUAL VISUAL" DE LA CONSTRUCCIÓN
El mural, compuesto por 369 azulejos y una superficie aproximada de 15 metros cuadrados, representa de forma esquemática el proceso constructivo, desde el trabajo manual de los obreros hasta el uso de herramientas y maquinaria.
A través de figuras geométricas simplificadas y una paleta reducida, con predominio de blanco, negro y marrón, la obra muestra escenas de albañiles levantando muros, manipulando materiales o utilizando sistemas de poleas y hormigoneras.
Este enfoque convierte el mural en una especie de "manual visual de albañilería", en el que el trabajo manual se traduce en un lenguaje artístico moderno que dignifica el oficio y lo acerca al público al situarse a pie de calle.
UN EJEMPLO SINGULAR DE ARTE EN MADRID
En el anuncio publicado en el BOCM, la Comunidad de Madrid destaca el carácter excepcional de la pieza, al tratarse del único mural cerámico atribuido a Manrique conservado a pie de calle en la ciudad.
Además, la obra refleja el impulso de renovación plástica de la posguerra y su vinculación con el movimiento de 'Integración de las Artes', que convirtió a Madrid en un foco destacado de nuevas propuestas artísticas aplicadas a la arquitectura.
El mural presenta actualmente un buen estado de conservación en su parte interior, aunque la zona exterior muestra deterioros derivados de su exposición a las condiciones ambientales, con grietas, pérdidas de material y daños en la franja inferior.
Por ello, se recomienda intervenir en las zonas más afectadas, especialmente en la parte inferior, así como mejorar su visibilidad mediante actuaciones que permitan una lectura completa desde la vía pública.
El expediente incluye además la delimitación de un entorno de protección para garantizar su correcta percepción e integración, evitando intervenciones que puedan alterar su visibilidad dentro del paisaje de la ciudad.