El consumo abusivo de alcohol altera la barrera intestinal y produce traslocación bacteriana, según un estudio de la UCM

Publicado 16/10/2018 14:16:06CET

MADRID, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

El consumo intensivo de alcohol altera la estructura y permeabilidad de la barrera intestinal, permitiendo el paso de bacterias a órganos internos o de productos bacterianos a sangre, según han concluido investigadores de la Universidad Complutense de Madrid.

El equipo de investigación analizó a estudiantes universitarios que mantenían patrones de consumo de alcohol en botellón constantes durante al menos dos años y observó que estos presentaban marcadores inflamatorios en sangre.

El trabajo muestra cómo el consumo de alcohol produce inflamación en el colon y altera el sistema inmune innato y adaptativo. Estos cambios van acompañados con una disminución en la expresión de las proteínas que forman parte de las uniones estrechas intestinales y que regulan el intercambio de sustancias entre el intestino y el resto de cuerpo.

Como consecuencia de esta disfunción de la barrera intestinal se produce traslocación bacteriana, que es la penetración de bacterias que conforman la microbiota intestinal, originando una respuesta inflamatoria incrementada tras el consumo de alcohol. Esta traslocación bacteriana está relacionada con conductas de ansiedad y depresión.

"Esta investigación ayuda a comprender los mecanismos de interacción de la microbiota intestinal con nuestro sistema nervioso", ha comentado la investigadora principal de estos estudios, Laura Orío. "Además, hemos encontrado un compuesto farmacológico, la oleoiletanolamida (OEA) que podría ser usada como nueva terapia contra el abuso de alcohol", ha agregado.

"Y como ya habíamos determinado en estudios previos del equipo de investigación la presencia de componentes bacterianos en sangre como el lipopolisacárido, que aumenta tras el consumo de alcohol, se relaciona con estados emocionales negativos como la anhedonia, que es la incapacidad para sentir placer con actividades cotidianas", ha proseguido.

Orío ha explicado que en los estudiantes analizados "los marcadores de inflamación correlacionaban con peores puntuaciones en ciertos test neuropsicológicos en chicas consumidoras, lo que indica que las mujeres podrían ser más vulnerables a los efectos tóxicos del abuso de alcohol".

En estos jóvenes consumidores de alcohol se observó también que la OEA "se libera de forma natural por el cuerpo en un intento de contrarrestar el daño producido por el alcohol, pero no siempre es suficiente", ha indicado Orío, antes de señalar que durante el estudio se les administró este compuesto "en condiciones experimentales para estudiar sus efectos frente al abuso de alcohol".

"Sabíamos que la OEA prevenía determinadas respuestas al alcohol -como el consumo y recaída, los signos de abstinencia o la neuroinflamación y neurotoxicidad producida por la droga-, pero ahora también sabemos que podría estar actuando a nivel local en el intestino, regulando el paso de bacterias desde el lumen intestinal a órganos internos o a sangre", ha apostillado Orío, investigadora del Departamento de Psicobiología y Metodología en Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Psicología de la UCM y miembro de la Red de Trastornos Adictivos.

NUEVAS TERAPIAS CONTRA EL ABUSO DE ALCOHOL

Este trabajo forma parte de la línea de investigación que se lleva desarrollando en la Facultad de Psicología desde hace unos años con el fin de encontrar nuevas terapias farmacológicas contra los efectos del abuso de alcohol.

"Hasta ahora habíamos demostrado que un tratamiento farmacológico basado en OEA podría tener propiedades muy beneficiosas para tratar las alteraciones inducidas por el abuso de alcohol. Con este estudio profundizamos en los mecanismos de acción de la OEA y su posible efecto en el eje intestino-cerebro, ya que hemos visto que el tratamiento con OEA previene la traslocación bacteriana", ha argumentado.

Los resultados de esta línea de investigación han dado lugar a una patente internacional (este compuesto ha sido patentado como posible nutracéutico contra los trastornos por consumo de alcohol) que está siendo explotada por una empresa de Florida (Estados Unidos) y se han publicado en revistas como Addiction Biology, International Journal of Neuropsyhopharmacology o British Journal of Pharmacology.

El trabajo se ha desarrollado por un equipo multidisciplinar en colaboración con los departamentos de Farmacología y Toxicología /CIBERSAM (Dr. JC Leza) y el departamento de Microbiología (Dra. ML Gómez-Lus), ambos de la Facultad de Medicina de la UCM, bajo la dirección de Orío.