Archivo - Archivo.- Un autobús de la línea 135, en el intercambiador de Plaza de Castilla - Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo
MADRID 25 Abr. (EUROPA PRESS) -
El Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM) quiere reforzar la supervisión de la explotación de los intercambiadores de transporte de la Comunidad y el control sobre las empresas concesionarias
Con este fin, el órgano de coordinación del transporte público madrileño acaba de licitar un contrato para obtener apoyo técnico en esta labor de supervisión, por un importe de 158.574,74 (IVA incluido) y un plazo de duración de 10 meses, prorrogables por otros diez.
Actualmente, el CRTM cuenta con cinco intercambiadores subterráneos en funcionamiento, con contratos de concesión de distinta duración prevista: Avenida de América (35 años), Moncloa (35), Plaza Castilla (33), Príncipe Pío (33) y Plaza Elíptica (33).
Además, en 2025 se ha puesto en explotación el Intercambiador de Valdebebas y actualmente se está construyendo un nuevo Intercambiador de Transportes en Conde de Casal.
En todos estos casos la concesión se realizó para la construcción de obra pública, explotación y mantenimiento de los mismos y es el concesionario quien asume todos los riesgos del contrato, incluidos los costes y cualquier responsabilidad que surja al prestar el servicio. En algunos de estos contratos se incluye también la construcción y explotación de un aparcamiento público subterráneo ligado al intercambiador.
Según han explicado desde el consorcio a Europa Press, este contrato tiene como objetivo apoyar al departamento interno del CRTM que da soporte a los concesionarios de los intercambiadores ante el crecimiento del área con los dos nuevos de Valdebebas y Conde de Casal.
En este marco, el CRTM quiere reforzar la supervisión de la explotación de las infraestructuras, así como incrementar el control sobre las actuaciones que se vienen desarrollando en las mismas a lo largo de su vida útil.
Así, el objetivo es contar con informes de técnicos cualificados que certifiquen que las inversiones que comunican las empresas concesionarias se ajustan a la normativa y que las obras se han ejecutado realmente conforme a los proyectos previstos. También se quiere comprobar que los precios aplicados están en línea con el mercado.
Según la documentación consultada por Europa Press, los trabajos se centran en supervisar que los proyectos de mejora o adaptación de los intercambiadores cumplen todos los requisitos técnicos y legales, y que sus costes son adecuados.
Además, se busca verificar que las obras se ejecutan tal y como estaban previstas y que cuentan con toda la documentación necesaria para su legalización y correcto funcionamiento.
Entre las tareas también figura la revisión periódica de las instalaciones y equipos de los intercambiadores, con especial atención a las averías, su vida útil y el estado de los locales comerciales ubicados en su interior, especialmente en aspectos como la seguridad y la accesibilidad.
La concesión de estos intercambiadores se remonta a 1994, con el de Moncloa, seguido por la primera fase de Avenida de América en 1998. Entre 2004 y 2005 se adjudicaron los de Príncipe Pío, Plaza Elíptica y Plaza de Castilla, y en 2012 se amplió y reformó el de Avenida de América para adaptarlo a los estándares del resto.