Latin Fire, el fuego de la fotografía latinoamericana en CentroCentro

Publicado 07/06/2015 11:14:34CET

MADRID, 7 Jun. (EUROPA PRESS) -

Dentro de la Sección Oficial de la XVIII edición de PHotoEspaña, Festival internacional de fotografía y artes visuales, CentroCentro Cibeles acoge desde mañana la exposición 'Latin Fire. Otras fotografías de un continente', ha informado el Ayuntamiento en un comunicado.

La muestra, una selección de obras de la Colección Anna Gamazo de Abelló, se incluye en la línea expositiva Mecenazgo al servicio del arte, que desde 2012 desarrolla CentroCentro, donde se han expuesto algunas de las colecciones privadas de arte más destacadas del país.

Esta semana, José Tono Martínez, director de CentroCentro Cibeles, presentó la muestra junto a María García Yelo, directora de PHE.
En palabras del director, "el Fuego Latino de esta exposición nos habla de una realidad paradójica, desintegrada y crispada, que nos sacude.

Para el centro, se trata de un proyecto muy especial puesto que en él convergen todas las líneas programáticas: por un lado, la del mecenazgo y el coleccionismo y, por otro, la de la preocupación social, el concepto de ciudadanía, y la denuncia de situaciones de desarraigo y emergencia, en este caso, en esa Latinoamérica que todavía tiene las venas abiertas".

Un panorama de la fotografía latinoamericana en la segunda mitad del siglo XX Latin Fire revisa los fondos de la Colección Anna Gamazo de Abelló y a través de una selección de más de 180 obras de 52 artistas de 8 países, muestra facetas poco conocidas dentro del marco general de la fotografía latinoamericana.

Más allá de localismos o estandarizaciones regionales, la muestra expone ciertos rasgos comunes que se tejen a través de temáticas candentes en la región, en un periodo de alta efervescencia política y social como es la segunda mitad del siglo XX.

Periodo en el que Latinoamérica vivió dictaduras, represiones, imposiciones económicas y guerras civiles, a la vez que sus ciudades bullían en la disidencia y la rebeldía contra los códigos tradicionales.

Como explican los comisarios, María Wills y Alexis Fabry, Latin Fire ilustra principalmente una actitud: "Ser latino es cuestión de actitud. Hay características que recorren el continente y una de ellas es la metáfora que sirve de principio rector a la muestra: el fuego.

'Latin Fire' invoca el carácter apasionado, ardiente, fogoso y arrebatado de los latinos, que están prontos a estallar sea por una causa tan banal como la rumba, la vida nocturna y el alicoramiento o por motivos tan serios como los compromisos sociales y políticos".

"De manera intencional hemos querido que dialoguen imágenes que oscilan entre el fuego de las armas, las revoluciones y las luchas culturales y contraculturales en movimientos reivindicativos de género o raza, con la fogosidad de la vida nocturna y marginal de ciudades como Lima, México D.F, Buenos Aires, Caracas, Santiago y la Habana, entre otras.

De este modo, la muestra se presenta en dos secciones. En un primer capítulo denominado Fuego se agrupan fotografías de la vida colectiva en donde masas humanas se enfrentan al status quo, planteando necesidades de cambio de posturas políticas y sociales que van en contra de principios básicos de bienestar.

Fuego muestra al visitante, desde escenas de la revolución cubana (Raúl Corrales o Alberto Korda) y la guerrilla en Venezuela en los 60 (Rodrigo Moya); o de la vida cotidiana bajo la dictadura en los 80 en Chile (Héctor López), Buenos Aires (Adriana Lestido, Eduardo Longoni) o en Lima, en los 90, bajo la amenaza de Sendero Luminoso (Jorge Deustua); hasta la serie Desaparecidas que Maya Goded realizó en 2005 en Ciudad Juárez, México.

Asimismo, esta sección presenta obras más metafóricas como la de Milagros de la Torre y Juan Manuel Echavarría, que hablan de la violencia sin retratar la violencia misma.

El segundo capítulo, Con el diablo en el cuerpo, revela ese carácter desenfadado que busca afirmarse en lo contra-cultural, o simplemente desfogarse en sus experiencias, sean de vida o muerte.

Retrata antros, cantinas, bares de mala muerte, cárceles, así como espacios privados de encuentro en donde se forma la parranda, se bebe sin parar, se 'ataca' la pista de baile, o también se debaten sociedades utópicas y pactan treguas entre aguardiente, tequila, pulque, cerveza o ron.

En su mayoría, esta selección muestra miradas íntimas, retratos que buscan captar mundos subjetivos, personalidades excéntricas, una otredad percibida como anormal por parte de la sociedad.

Entre ellas se incluyen 'Las noches de reventón' de Armando Cristeto en México D.F, 'las Prostitutas' de Fernel Franco, 'los adolescentes ambiguos' de Juan Travnik, las 'Mujeres presas' de Adriana Lestido, los 'Internos' de Carlos Somonte, los travestis de Garciela Iturbide, los bañistas pop de Rodrigo Moya o los retratos de boda de la clase alta tijuanense de José Luis Venegas y la 'Boda en Coyoacán' de Pedro Meyer.

Para Wills y Fabry, esta selección fotográfica "propone en sus cruces que el ser latino tiene en su carácter esa posibilidad de asimilar la vida 'social' de ocio escandaloso con una efervescente vida 'social' política y activista, pues ambas surgen de una misma raíz cultural y emocional.

Nada tienen que ver con lo racional: se mueven a un nivel mucho más instintivo. Son imágenes cargadas de una energía común basada, ante todo, en una actitud de resistencia.

En la muestra se expone además un amplio fondo documental _libros de autor, prensa y diversos soportes gráficos_ que complementa la panorámica de la fotografía latinoamericana durante estos años y que el comisario Alexis Fabry ha recopilado a lo largo de las últimas décadas.

Asimismo, se ha publicado un catálogo sobre la muestra, editado por La Fábrica y Toluca Ediciones (París), y diseñado por Olivier Andreotti, responsable también del diseño expositivo.

La Colección Anna Gamazo de Abelló Formada a lo largo de más de una década, la colección de Anna Gamazo de Abelló es un ejemplo representativo de todos los estilos y técnicas de la fotografía latinoamericana, que incluye la visión documental y plástica, y donde los protagonistas son las personas y sus historias.

En ella están presentes los principales nombres de la fotografía latinoamericana del siglo XX. Fue concebida en función de un doble criterio: geográfico, abarca el continente latinoamericano y España, y cronológico, ya que exclusivamente están representados fotógrafos con obra realizada en los siglos XX y, en menor medida, el XXI.

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