MADRID, 25 Mar. (EUROPA PRESS) -
Los integrantes de una presunta red de 'narcopisos' en Puente de Vallecas han negado este lunes en el juicio ser los responsables de la distribución de la droga, declarando que sólo se dedicaban a consumir a diario "yendo y viviendo de los siete o ocho guetos" que hay distribuidos en este distrito madrileño en torno a la avenida de la Albufera.
La Sala de la Audiencia Provincial de Madrid ha estado a punto de suspender por cuarta vez la vista, dado que uno de los acusados no se ha presentado alegando un compañero que estaba enfermo. Finalmente, nueve de los miembros de esta red se han sentado en el banquillo por un delito contra la salud pública.
Las protestas de los vecinos denunciando la degradación de este distrito madrileño llevaron en otoño de 2017 a reforzar la presencia policial en la zona, dando lugar al desmantelamiento de ésta y otras banda.
Los encausados, entre los que hay españoles, guineanos y nigerianos, se enfrentan a penas de hasta siete años de cárcel. De los nueve procesados, seis de ellos cumplen prisión preventiva por esta causa y por otras condenas por tráfico de drogas.
Ante de la vista, el marido de una de las acusadas ha relatado cómo durante meses intentó "reventar" varios de estos 'guetos' porque estaban destrozando a su mujer, quien acudía a diario estando embarazada. La acusada ahora cumple prisión y él se ha hecho cargo de su hijo de tres años.
"Iba a diario y me peleaba con los 'yonkis'. Me llegaron a apuñalar", ha relatado a varios de los periodistas que esperaban el inicio del juicio.
En su declaración, los acusados han negado que se dedicaran a la venta de heroína o cocaína, limitándose a relatar cómo acudían a estos pisos okupados a consumir. El presunto líder de la banda, Michael A., ha negado incluso haber acudido a los pisos okupas, señalando que no sabía por qué apareció su pasaporte en uno de los 'narcopisos'.
"Yo estaba todo el día yendo a los guetos. Les daba sexo a cambio de droga. Pero nunca suministré a nadie. Ahora, ya lo he dejado estando en la cárcel porque tengo una hija de dos años", ha contado otro de los procesados, quien ha asegurado que sólo era un cliente que consumía.
En la misma línea, otro de los españoles inmersos en la causa ha señalado que "de los siete o ocho guetos que hay en Vallecas" iba "yendo de uno a otro", negando que se dedicara a suministrar los estupefacientes.
A preguntas del fiscal sobre quién le vendía las sustancias, ha aseverado que no iba a identificar a ninguno de los acusados, de quienes ha dicho que tan solo conocía a algunos.
Los agentes de la Policía Nacional que llevaron la investigación han detallado los seguimientos que realizaron durante semanas a los acusados, indicando que cuando llevaba uno de los cabecillas aparecían de repente veinte toxicómanos.
ACUSACIÓN FISCAL
En su informe, el fiscal expone que en el mes de octubre de 2017, el
Grupo VII de la UDYCO, de la Brigada Provincial de Policía Judicial,
comenzó una investigación por la proliferación de numerosos puntos
de venta de sustancias estupefacientes en el madrileño barrio de
Vallecas.
La venta, principalmente de cocaína y heroína, se desarrollaba en el interior de inmuebles, conocidos comúnmente como 'narcopisos', que en su mayoría se encontraban ocupados ilegalmente y controlados por uno o varios individuos africanos.
Según el fiscal, los toxicómanos que acuden a estos lugares permanecen en el interior mucho tiempo, ya que, en la mayoría
de las ocasiones, se les exige consumir la sustancia estupefaciente que
adquieren en el interior del inmueble para evitar que la misma pueda
ser interceptada.
Los investigadores han establecido que, en el caso
concreto de esta operación, se pagaba cinco euros por cada micra
(1/10 parte del gramo).
Con las vigilancias y seguimientos efectuados por la Brigada,
desde el día 16 de octubre de 2017, se pudo localizar una red de
'puntos negros' o 'narcopisos', controlados por individuos que se valían de toxicómanos de su confianza para realizar labores de traslado de sustancias estupefacientes entre los distintos 'narcopisos' y efectuar las ventas en su interior, así como para labores de 'seguridad'.
'MODUS OPERANDI'
Todos los procesados en este asunto actuaron de forma concertada y persistente y estaban liderados por Michael A., nacido en Nigeria y con residencia legal en España.
Michael adquiría la cocaína en Sudamérica, en países como Brasil, al que enviaba a mujeres para que la trajeran de manera ilícita y para, con posterioridad, distribuirla de manera coordinada junto con el resto de los procesados a los diferentes 'puntos negros' del Vallecas.
La procedencia de la heroína, que también distribuían y vendían, no se ha podido acreditar. Los 'narcopisos' se hallaban en la avenida de la Albufera, en la calle Puerto de Almansa, en la calle Luis López, dos de ellos en la calle Salvador Martínez Lozano, en la calle Eduardo Sanz y en la calle Sierra de la Estrella y en la calle José Serrano.
Por auto del Juzgado de Instrucción número 36 de Madrid, con fecha 23 de noviembre, se procedió a la entrada y registro de los inmuebles de forma simultánea, encontrándose en el interior gran cantidad de personas consumiendo las referidas sustancias.
En la operación, los efectivos policiales se incautaron de una importante cantidad de heroína, cocaína, marihuana y hachís, además de dinero en metálico, teléfonos móviles, libretas de contabilidad, pipas de fumar, papeles de plata con restos de sustancias, agujas esterilizadas y cucharillas metálicas, entre otros objetos y
enseres destinados al consumo y compra-venta de estupefacientes.