El presidente de la Cámara de Comercio censura un modelo de financiación autonómica que "penaliza a quien más aporta"

Archivo - El presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Ángel Asensio
Archivo - El presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Ángel Asensio - CÁMARA DE COMERCIO DE MADRID - Archivo
Europa Press Madrid
Publicado: martes, 24 febrero 2026 11:56

MADRID 24 Feb. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Cámara de Comercio de Madrid, Ángel Asensio, ha censurado un modelo de financiación autonómica que "penaliza a quien más aporta" y, aunque "avanza en la corrección de viejos déficits", "abre otros problemas", defendiendo así que "la equidad no puede construirse sacrificando los incentivos que sostienen la creación de riqueza y empleo" porque "sin crecimiento, no hay redistribución posible".

En un artículo de opinión, el presidente de la institución cameral realiza "una reflexión serena pero clara" sobre el nuevo modelo planteado por el Gobierno "desde una perspectiva estrictamente económica, sin entrar en consideraciones políticas".

"Mi conclusión principal es inequívoca: estamos ante un modelo de fuerte nivelación que corrige déficits históricos en algunas comunidades, pero que lo hace a costa de penalizar de forma sistemática a otras que ya partían de una financiación relativa inferior a la media, entre ellas la Comunidad de Madrid", defiende Asensio.

Tras remarcar que "ninguna comunidad pierde recursos en términos absolutos" y que "todas reciben más financiación", el presidente de la institución cameral pide centrar el debate en "qué posición relativa ocupa cada territorio dentro del sistema, es decir, cómo le afecta el reparto".

DISTORSIONES

Así, hace hincapié en que es ahí donde el nuevo modelo "introduce distorsiones que merecen una reflexión profunda desde el punto de vista de la equidad". Al hilo, recuerda que, según el recálculo realizado, la financiación media por habitante ajustado pasaría de 3.390 a 3.857 euros, "un incremento significativo".

"Comunidades como Murcia y la Comunidad Valenciana, históricamente infrafinanciadas, experimentan subidas muy notables --de hasta 779 y 725 euros por habitante ajustado, respectivamente-- que las sitúan por encima de la media nacional. Desde el punto de vista de la equidad horizontal, este objetivo puede considerarse razonablemente cumplido sólo para algunas comunidades", argumenta.

En este sentido, Asensio avisa que "el problema surge cuando observamos qué ocurre con aquellas comunidades que no estaban sobrefinanciadas y que, aun así, ven deteriorarse su posición relativa", punto en el que ve un caso "paradigmático" en el caso de Madrid. "En 2023, la Comunidad de Madrid ya partía ligeramente por debajo de la media nacional, con un índice relativo de 99,2. Con la nueva propuesta, lejos de corregirse esa situación, cae hasta el 97,2. Es decir, Madrid consolida su posición como una de las comunidades peor financiadas en términos relativos del sistema común", justifica.

En esta línea, subraya que Madrid no solo es una de las regiones más pobladas, sino también uno de los principales motores económicos y de empleo del país, además de ser la que más aporta al sistema en términos fiscales y la que concentra una parte sustancial de la inversión extranjera, del empleo cualificado y de la actividad empresarial. "Penalizar su financiación relativa no es solo una cuestión territorial, es una decisión que tiene implicaciones directas sobre el conjunto de la economía española", alerta.

NIVELACIÓN

Según remarca, el nuevo modelo introduce una gran nivelación, de manera que, si en 2023 la distancia entre la comunidad peor financiada y la mejor era de casi 30 puntos, con el nuevo sistema se reduce a prácticamente la mitad, un elemento que aunque pueda parecer positivo es uno de los "más controvertidos".

"La propuesta combina una nivelación horizontal -que ajusta al 75% la distancia respecto a la media- con una nivelación vertical financiada por el Estado, que reduce en dos tercios la distancia respecto a la comunidad mejor financiada. El objetivo declarado es reforzar la solidaridad interterritorial. El efecto práctico es una homogeneización intensa que convierte a algunas comunidades en aportadoras netas de forma estructural, independientemente de su esfuerzo fiscal o de su contribución al crecimiento económico", argumenta.

De este modo, mientras regiones como Extremadura, Castilla y León, Galicia o Asturias experimentan caídas muy significativas en sus índices relativos --algunas superiores a los 10 puntos--, "pasando de posiciones claramente por encima de la media a situarse por debajo de ella", otras como Cataluña, en cambio, "no solo mejora en términos absolutos, sino también relativos: pasa de un índice de 101,9 a 105,3, consolidándose claramente por encima de la media nacional". "Esta asimetría en los resultados exige una explicación que va más allá de la mera corrección de la infrafinanciación", explica.

ASPECTOS POSITIVOS Y DEFICIENCIAS

Como aspectos positivos, cita que el modelo introduce una inyección de recursos "sin precedentes", refuerza la autonomía financiera de las comunidades al elevar la cesión de los grandes impuestos, introduce una mejora metodológica en el cálculo de la población ajustada, así como la simplificación del modelo, "eliminando fondos opacos y mecanismos difíciles de explicar", y el paso a un modelo de flujos de caja en tiempo real, "que pone fin a las entregas a cuenta y a liquidaciones con dos años de retraso", cuestiones que "aportan mayor certidumbre financiera y facilitan la planificación presupuestaria".

Frente a ello, menciona "deficiencias" como la falta de transparencia, el "mantenimiento artificial" del equilibrio político mediante compensaciones externas al sistema, el "debilitamiento" del Estado central con la cesión mayoritaria de los grandes impuestos o "la cuestión de los incentivos", con un modelo que "nivela fuertemente sin incorporar de manera clara el esfuerzo fiscal, la eficiencia o la contribución al crecimiento" y "corre el riesgo de penalizar a las economías más dinámicas".

"Esta combinación de resultados plantea dudas legítimas sobre los criterios de asignación y sobre la coherencia del sistema. Un modelo de financiación no puede limitarse a redistribuir recursos sin tener en cuenta el esfuerzo fiscal, la eficiencia en la gestión y la contribución real al crecimiento económico. La equidad no puede confundirse con la homogeneización forzada ni con la penalización de quienes generan más actividad y empleo", concluye el respecto.

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