El Teatro Pavón ya es Bien de Interés Patrimonial tras un siglo de historia en el corazón de Lavapiés

La Comunidad de Madrid protege la sala que acogió el éxito de 'Las Leandras' y el episodio que empujó a Miguel de Molina al exilio

Archivo - Teatro Pavón: interior. Vista desde el escenario
Archivo - Teatro Pavón: interior. Vista desde el escenario - LUIS LLADÓ - Archivo
Europa Press Madrid
Publicado: sábado, 22 agosto 2026 11:59

MADRID, 22 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Teatro Pavón ya es Bien de Interés Patrimonial (BIP) de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Monumento, tras más de un siglo como referente de la cultura popular en el corazón de Lavapiés y después de haber sobrevivido a la Guerra Civil, la censura, su conversión en cine y más de una década de cierre.

La declaración, recogida en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM), culmina el procedimiento iniciado por el Gobierno regional en 2025, coincidiendo con el año del centenario del teatro.

La Comunidad justifica la protección por el destacado interés histórico, arquitectónico y tipológico del inmueble, situado en el número 9 de la calle Embajadores. También reconoce su valor inmaterial como escenario de algunos de los principales capítulos de la cultura popular madrileña del siglo XX.

El Teatro Pavón, diseñado por el arquitecto Teodoro de Anasagasti y situado en la calle de Embajadores, ha sido todo un faro 'art decó' en el paisaje castizo testigo de la evolución del teatro popular y la historia cultural de Madrid a lo largo de un siglo.

Abrió sus puertas el 11 de abril de 1925, con la zarzuela 'El asombro de Damasco' y ante la presencia de Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Desde el primer día se presentó como un teatro moderno, distinto a los coliseos historicistas que poblaban Madrid.

Francisca Pavón y Martos encargó el proyecto a Anasagasti, figura clave en la transición entre el historicismo académico y la modernidad arquitectónica, pionero en el uso del hormigón armado y admirador de Otto Wagner.

La estructura de grandes luces, el diseño trapezoidal de la sala y la torre en esquina con reloj, hoy reconstruida, marcaron un edificio adelantado a su tiempo, concebido como teatro y cine al mismo tiempo, con una fachada entendida como soporte publicitario y no como mero ornamento, algo inédito en la España de los años 20.

La vida del Pavón estuvo ligada desde el principio a los géneros populares: zarzuela, revista, sainete, folclore y, de manera destacada, flamenco. Por su escenario pasaron figuras como Manolo Caracol, Juanito Valderrama --que estrenó aquí 'Bolero de Sacromonte'-- y Angelillo.

En 1931, se produjo uno de los hitos del teatro musical español con el estreno de 'Las Leandras' de la mano de Celia Gámez, una de las vedettes más conocidas del siglo XX, y su personaje Pichi, convertido con el tiempo en icono castizo madrileño.

Sin embargo, no todas sus funciones fueron festivas. Durante la Guerra Civil, el edificio fue controlado por la CNT y se convirtió en un teatro de zarzuela vinculado a la cultura obrera. Ya en los primeros años del franquismo, los camerinos fueron escenario de la agresión y secuestro del cantante Miguel de Molina, episodio que derivó en su exilio definitivo.

EL PAVÓN FUE TAMBIÉN SALA DE CINE

La decadencia para el Pavón llegaría en los años cincuenta, durante la posguerra, cuando la sala se transformó en cine. Esta adaptación motivó una primera gran reforma, proyectada y dirigida por el arquitecto José Antonio Corrales entre 1948 y 1953.

La intervención redujo lateralmente la sala para establecer una circulación perimetral, crear una barrera frente al ruido exterior y corregir problemas acústicos. También amplió el vestíbulo principal, creó otro acceso desde la calle de las Dos Hermanas y modificó escaleras, palcos y otros espacios interiores.

En 1978, una segunda reforma, obra de Enrique López Izquierdo Camino, volvió a habilitar el inmueble como teatro. La actuación cubrió parte de la decoración primitiva de la sala, el vestíbulo y otras dependencias mediante falsos techos y frisos que, según recoge el expediente, empobrecieron su aspecto.

La reapertura terminó en fracaso y el Pavón cerró definitivamente en 1985, lo que agravó su estado de conservación. En ese periodo funcionó como escenario cinematográfico --Pilar Miró rodó en él 'Beltenebros' en 1991-- hasta su recuperación en 2001 y su posterior renacimiento teatral en el siglo XXI, primero como sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y más tarde con la compañía Kamikaze, Premio Nacional de Teatro en 2017.

La rehabilitación firmada por Ignacio de las Casas, en colaboración con Jaime Lorenzo y Pablo Redondo, recuperó el uso y la imagen del inmueble, actualizó sus instalaciones, amplió la plataforma del escenario, reorganizó los recorridos de evacuación y remodeló los camerinos. También se rehabilitaron las fachadas, reproduciendo los esgrafiados originales y las pinturas al fresco.

Además, la intervención permitió reconstruir la característica torre del reloj a partir de la documentación disponible y de los apoyos encontrados en el edificio. Las nuevas pinturas fueron realizadas por Antonio Maya, que mantuvo la escala y los motivos originales de girasoles, aunque sin reproducirlos de manera mimética.

UNO DE LOS PRIMEROS EDIFICIOS RACIONALISTAS DE MADRID

Más allá de su trayectoria artística, la declaración destaca la singularidad arquitectónica del Teatro Pavón y su condición de obra pionera dentro de la arquitectura madrileña.

Anasagasti proyectó el edificio con estructura de hormigón armado, muros de ladrillo y cubiertas metálicas. El uso estructural y expresivo del hormigón le permitió crear grandes luces y anfiteatros en voladizo que mejoraban la comodidad y la visibilidad del público.

La fachada, hoy restaurada, despliega esgrafiados rojizos, revocos ocres, ladrillo visto y pinturas de girasoles de inspiración secesionista, con referencias al 'art déco' y a la arquitectura vienesa de Joseph Hoffmann. La torre geométrica, azul, rojiza y coronada por un reloj reconstruido según el diseño de 1925, preside el edificio con vistas a la Plaza de Cascorro.

Por su parte, el interior conserva parte de la estructura original de hormigón --aunque oculta bajo intervenciones posteriores-- y mantiene espacios singulares como el Café Pavón, con artesonados de yeso y cerámica nazarí, restaurado en 2016. La sala, con una aforo de 693 espectadores, comprende dos niveles, patio de butacas y anfiteatro, a través de una altura de tres plantas.

La protección del Pavón incorpora además dos bienes muebles vinculados a su historia: un antiguo proyector de cine, situado actualmente en el vestíbulo de la primera planta, y un mueble de madera utilizado para depositar las entradas, ubicado en el vestíbulo de salida.

La declaración delimita además un entorno de protección que comprende varias parcelas próximas y parte de las calles Embajadores y Dos Hermanas. El objetivo es evitar que futuras actuaciones urbanísticas, modificaciones de fachadas, elementos publicitarios o instalaciones de mobiliario urbano perjudiquen la contemplación y comprensión del monumento.

El expediente considera que el Teatro Pavón presenta, en general, un correcto estado de conservación, aunque identifica humedades en el sótano, suciedad en las fachadas, piezas cerámicas rotas y carpinterías de madera deterioradas. Las intervenciones futuras deberán respetar los principios de reversibilidad, diferenciación y mínima actuación.

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