Viena Capellanes conmemora el 90 aniversario del Café Viena, frecuentado por Baroja y Buñuel

Café Viena en los años 20
VIENA CAPELLANES
Publicado 13/11/2018 11:29:43CET

Ofrecerá este fin de semana el menú que sirvió hace 85 años al mismo precio en euros

MADRID, 13 Nov. (EUROPA PRESS) -

Viena Capellanes conmemora este año el 90 aniversario de uno de sus primeros establecimientos, el Café Viena, ubicado en la calle Luisa Fernanda esquina con Juan Álvarez Mendizabal, muy frecuentado por los hermanos Baroja, vinculados al origen de la empresa, y escenario de tertulias organizadas por Luis Buñuel.

Viena Capellanes nació en 1873, cuando el empresario Matías Lacasa, tras patentar el pan de Viena, puso en marcha una tahona en el edificio de los 'Capellanes' en la actual calle Maestro Victoria. Como Lacasa no tenía hijos, a su fallecimiento dejó en herencia su negocio a los sobrinos de su mujer, los hermanos Baroja.

Pío y Ricardo Baroja estuvieron al frente de la tahona mientras se forjaban su carrera como escritor y pintor respectivamente, hasta que decidieron venderla a un joven que recién llegado a Madrid de su Galicia natal había sido contratado como recadero, Manuel Lence.

En 1928, Lence, antepasado de los actuales propietarios, abrió el Café Viena, uno de los lugares que más frecuentaban los hermanos Baroja, "puesto que les seguía uniendo el cariño a Manuel Lence", recuerdan sus descendientes.

Los hermanos Baroja eran además vecinos del barrio, ya que vivían en el número 34 de la calle Juan Álvarez Mendizabal, de la que Pío se trasladó después de la Guerra Civil a la calle Ruiz de Alarcón. En el mismo edificio Ricardo tenía su estudio y se encontraba la sede de la editorial Caro Raggio, regentada por Carmen Baroja y su marido, Rafael Caro Raggio.

De hecho, según los descendientes de Lence, "el Café Viena fue un capricho de su fundador", quien "imbuido del ambiente cultural que rodeaba a los Baroja, decidió abrir el Café Viena justo debajo de su casa, para poder así compaginar sus inquietudes culturales y las visitas familiares con sus prolongados horarios de trabajo".

Así explican que este establecimiento se encontrara alejado del resto de cafés literarios de la época, y, para salvar la distancia, la empresa tenía contrato con coches que salían desde la Puerta del Sol para llevar a los comensales hasta el local de forma gratuita.

Puede que precisamente por eso su esencia de café literario haya pasado desapercibida, a pesar de que entre sus parroquianos se encontraba también Pablo Neruda, quien residía en la cercana Casa de las Flores mientras ejercía de cónsul de Chile en España.

Las tertulias políticas también eran habituales en el Café Viena de la década de los 30, y en 1933 ofreció un "almuerzo especial para el día de las elecciones", las primeras en las que votaron las mujeres.

Para celebrar su 90 aniversario, Café Viena volverá a servir ese almuerzo, compuesto por tortilla, solomillo, postre, pan y vino, que costaba 5,25 pesetas, a 5,25 euros, los días 17 y 18 de noviembre, con reserva. También se ha organizado un concurso fotográfico donde se sortea una cena para dos personas entre los participantes, que deberán compartir una fotografía propia de los años 20 o 30 en las redes sociales con el hashtag #cafeviena90. En el Café Viena habrá un baúl donde se podrán encontrar los accesorios necesarios.

MENÚS VEGETARIANOS

El local, que contaba con restaurante, también fue punto de encuentro de los gallegos en Madrid, y cada año ofrecía un banquete para los diputados gallegos en el Congreso.

Además fue lugar de reunión de la Sociedad Vegetariana Madrileña, de la que formó parte el propio Lence, que periódicamente organizaba, junto con su médico de cabecera, el naturista Casiano Ruiz Ibarra, banquetes en los que solo se servía comida vegetariana.

Al margen de las tertulias de intelectuales y banquetes especiales, las meriendas del Café Viena eran muy concurridas, y la clásica consistía en una media tostada y café, o, para los más golosos, en un chocolate con picatostes elaborados con pan inglés. También se servían los tradicionales azucarillos, de cinco en cinco con sabor a fresa o limón.

Entre julio y noviembre de 1936, el establecimiento estuvo ocupado por milicianos, debido a su cercanía al Cuartel de la Montaña. Muchos de los elementos decorativos y el mobiliario original fueron pasto del fuego y de la violencia durante la Guerra Civil, aunque el local volvió a abrirse tras una reestructuración en la que primaron los criterios de conservación.

Tras la contienda, en torno a los 60 y 70 pasó a ser frecuentado por estudiantes universitarios y tertulianos del mundo de la cultura, a los que convocaba Luis Buñuel, tal y como cuenta Caballero Bonald en el segundo volumen de sus memorias, 'La costumbre de vivir'.

Al regreso de su exilio en México, Buñuel disfrutó de largas jornadas en el Café Viena durante el rodaje de 'Tristana'. Además, sirvió como localización de alguna escena de la película, cuyo rodaje despertó gran expectación en el vecindario por la presencia de la actriz francesa Catherine Deneuve.

"Hoy en día, el café se toma mientras se chatea y, aunque la conversación sea virtual, no por ello deja de ser otra manera de tertulia", sostienen desde Viena Capellanes, que aseguran que por el Café Viena "no han pasado los años" y que "sigue conservando el aire romántico de finales de la década de los años 20".