Actualizado 03/10/2007 21:09 CET

Los viticultores madrileños esperan una cosecha de 23 millones de kilos de uva, un 20% menos que en anteriores vendimias

MADRID, 3 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los viticultores madrileños esperan una cosecha de entre 22 y 23 kilogramos de uvas este año, lo que supondrá aproximadamente un 20 por ciento menos que en anteriores vendimias, fundamentalmente por las lluvias del pasado invierno y por el verano templado de esta temporada, aunque esperan una gran calidad gracias a las temperaturas, "muy adecuadas a la enología moderna".

Así, la temporada de la vendimia comenzó ya el pasado 21 de agosto en la Denominación de Origen Vinos de Madrid, en la subzona de San Martín de Valdeiglesias, con la temprana albillo, que sufrió un retraso cercano a los 10 días con respecto a un año normal. En general, se ha producido un retraso en el momento de la vendimia con respecto a años anteriores, que oscila entre 7 y 15 días según variedad y zona.

A fecha de hoy se empieza a generalizar la cosecha de la variedad tempranillo, dejando atrás las variedades de ciclo más breve significativo de la D.O., como son la merlot y la moscatel de grano menudo. Quedan por delante la garnacha, la cabernet sauvignon y la syrah en tintos y la malvar y airén en blancos.

Tras un otoño extremadamente lluvioso y un invierno suave, la campaña comenzó con normalidad, con un desborre algo retrasado y sin incidencias en la brotación, gracias a la ausencia de heladas primaverales.

TEMPORADA DE TEMPERATURAS SUAVES

El día 20 de mayo se produjeron varias tormentas de granizo que causaron daños importantes en numerosos municipios de la subzona de Arganda, como son Campo Real, Valdilecha, el mismo Arganda del Rey, Perales de Tajuña, Valdelaguna, Chinchón, Villaconejos y Colmenar de Oreja.

En términos generales, el viñedo afectado se recuperó bien en cuanto a la cicatrización de heridas y nueva brotación de vegetación, no así en lo referente a las pérdidas de cosecha dejando, en estos términos municipales del corredor del Henares, daños significativos y de importancia.

Por otro lado, las lluvias abundantes y continuadas que se registraron en la primavera, acompañadas de temperaturas suaves y la benevolencia de las temperaturas estivales y las noches frescas, dan las notas discordantes que, por un lado, han dejado brotes de mildiu y oidio en todas las subzonas y, por otro, una magnífica maduración emparejada de los azúcares y polifenoles lo que hacen pensar en una altísima calidad de los vinos producidos.

En cualquier caso, las condiciones climáticas de esta campaña han favorecido a aquellas parcelas de viñedo en las que se ha realizado una protección fitosanitaria adecuada, ya que se ha mantenido la reserva hídrica en el suelo durante el periodo vegetativo, rompiendo con la tendencia de sequía de años anteriores, y se han producido unas condiciones óptimas para un correcto crecimiento y maduración de la uva, con temperaturas muy frescas y buena iluminación en verano.