Publicado 25/06/2021 16:20CET

Las mascarillas dejan de ser obligatorias al aire libre desde este sábado

Archivo - Imagen de la calle Platería
Archivo - Imagen de la calle Platería - JAVIER CARRION/EUROPA PRESS - Archivo

"Habrá personas que, bien porque tengan una forma de ser con rasgos más preocupados o vigilantes, no puedan desprenderse de las mascarillas"

MURCIA, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

Las mascarillas van a dejar de ser obligatorias al aire libre desde este sábado, tal y como anunció el pasado viernes 18 junio el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y como se refrendó en un Consejo de Ministros Extraordinario ayer jueves.

De este modo, este fin de semana será el primero en el que las mascarillas desaparecerán de las calles, plazas y otros espacios abiertos, eso sí, siempre que se pueda guardar una distancia de seguridad de 1,5 metros.

Tal y como recoge el documento del Ministerio de Sanidad, la mascarilla seguirá siendo obligatoria en espacios cerrados y en medios de transporte públicos. También se mantiene la obligatoriedad en eventos multitudinarios al aire libre, donde se produzcan aglomeraciones o los asistentes estén de pie, así como en el interior de los turismos en el que viajen no convivientes.

Por otro lado, en las residencias seguirá siendo obligatoria para trabajadores y visitantes, aunque dejará de ser obligatoria para residentes, siempre que el porcentaje de personas vacunadas con pauta completa supere el 80 por ciento.

"HABRÁ PERSONAS QUE NO PUEDAN DESPRENDERSE DE LAS MASCARILLAS"

Esta medida, acogida con entusiamo por buena parte de los ciudadanos,
puede suponer un "problema" que conviene "tratar cuanto antes" si a la persona le supone "alteraciones" en su vida cotidiana. Es lo que ha dicho la decana del Colegio de Psicología de la Región de Murcia, María Fuster en declaraciones a Europa Press.

Al ser preguntada por si hay gente a la que le puede costar más volver a la normalidad, Fuster ha explicado que no se puede "generalizar" y cree que "hay que tener en cuenta las diferencias personalizadas de cada caso".

"Habrá personas que, bien porque tengan una forma de ser con rasgos más preocupados o vigilantes, no puedan desprenderse de las mascarillas y necesiten más tiempo", según Fuster. En cualquier caso, cree que "tenemos que ser muy flexibles teniendo muy presente la responsabilidad y el sentido común".

En cuanto a su la pandemia dejará secuelas en lo que respecta a la conducta social, Fuster cree que es algo que "desaparecerá con el tiempo" y, como en cualquier proceso, "habrá un aprendizaje".

"Pienso en los más pequeños porque, en definitiva, son los más afectados ya que están aprendiendo del entorno social y no conocen otra vida sin mascarillas", según Fuster, quien explica que los adultos sí que conocen otra forma de actuar sin mascarilla, por lo que deben acompañar a los menores "para hacerles comprensibles las diferencias entre el antes y el ahora".

Ha precisado que este tipo de conductas "son trastornos en la medida en que dificultan u obstaculizan de una forma significativa el funcionamiento habitual de las personas, caen más del lado de los perfiles obsesivos u obsesivos compulsivos, que es cuando llevas cuidado en exceso, al estar muy marcado por los miedos o la inseguridad".

"Los catalogaríamos dentro de los perfiles obsesivos o dentro de determinados trastornos de ansiedad", según Fuster. "En un trastorno cuando hay algo que te condiciona, cuando la percepción del riesgo es superior a la que realmente pueda ser y te afecta o impide llevar una vida más o menos adaptada en cuanto a rutinas de cuidado, laborales o de relaciones sociales o afectivas".

"Entonces, si la interferencia causa intenso sufrimiento, no es normal", señala la decana del Colegio, quien puntualiza que "hay que conocer la percepción del riesgo que de forma individual puede tener cada individuo.

No obstante, señala que este tipo de trastornos pueden suponer un problema "en la medida que a una persona le afecta interfiriendo en su vida cotidiana y esto le va a suponer un problema". Así, cree que es conveniente tratarlo "cuanto antes mejor" siempre que "suponga alteraciones de la vida cotidiana del individuo".

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