La acusación pide que se ratifique el informe forense sobre la violación y asesinato de Rosa María Millán

Actualizado 14/01/2007 12:11:52 CET

La defensa del acusado no cree que hubiera violación y califica la muerte de la joven como homicidio y pide diez años de prisión

CORDOBA, 14 Ene. (EUROPA PRESS) -

La acusación particular en el caso de la muerte de Rosa María Millán, de 26 años, ha pedido que se ratifique el último informe forense emitido al respecto de la supuesta violación de la que fue objeto la joven poco antes de que presuntamente la asesinara su ex novio, Francisco José M.A., de 25 años, en febrero de 2005.

Según informaron a Europa Press fuentes judiciales, la acusación particular, que ejerce en nombre de la familia de Rosa María la letrada Pilar González, persigue con dicha medida reforzar el argumento, ya expuesto en su calificación provisional, de que efectivamente se produjo la citada agresión sexual, que, sin embargo, no contemplan en sus respectivas calificaciones, no ya la defensa del acusado, sino que tampoco la aprecian la Fiscalía o la acción popular, que en este caso ejerce la Junta de Andalucía a través del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM).

La acusación particular, al igual que la Fiscalía y la Junta (acción popular), entienden probado que el procesado, que será juzgado por un tribunal popular en la Audiencia Provincial de Córdoba, es culpable de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, pidiendo por ello en su calificación la fiscal del caso y la Junta que se le condene a una pena de 23 años de prisión, mientras que la acusación particular considera que la condena por dicho delito debe elevarse hasta los 25 años de cárcel.

Junto a ello, la acusación particular pide que, además de por la presunta comisión del asesinato de su ex novia, al acusado se le condene a otros 15 años de prisión, en este caso por un delito de agresión sexual, que pudo no haber cometido solo, sino con la posible intervención de personas no identificadas, ya que las pruebas de ADN practicadas en base al semen hallado en el cadáver de Rosa María determinan que la joven mantuvo poco antes de su muerte relaciones sexuales, que la acusación particular entiende que fueron forzadas, con su ex novio y con otras personas.

Se ha comprobado que parte del mencionado semen corresponde a Francisco José M.A., pero no se ha determinado a quién pertenecen otros restos de semen encontrados en el cuerpo de Rosa María, ya que ha quedado descartado el otro acusado en este caso, un amigo de Francisco José M.A., al que la Fiscalía y la acusación particular consideran encubridor y para el que piden una pena dos años y dos años y medio de prisión, respectivamente.

En cualquier caso, se considera probado que las mencionadas relaciones sexuales, consentidas o forzadas, se produjeron poco antes de que Rosa María fuera asesinada por su ex novio.

Los argumentos de todas las partes al respecto se expondrán en la prevista audiencia preliminar, a celebrar este mismo mes de enero, y en la que también habrá de tratarse la cuestión de la prórroga de la prisión preventiva para el procesado, ya que el próximo mes de febrero cumplirá los dos años que inicialmente prevé la Ley.

HOMICIDIO

Para la defensa del acusado, al margen de no reconocer la existencia del delito de agresión sexual, al considerar que hubo relaciones sexuales consentidas, los hechos que dieron lugar a la muerte de Rosa María son constitutivos de un delito de homicidio y al que además hay que aplicar diversos atenuantes, con lo que pide en su calificación provisional que se condene a Francisco José M.A. a una pena de diez años de prisión.

Entre los atenuantes expuestos por la defensa del acusado se citan la intoxicación plena por la ingestión de una cantidad importante de bebidas alcohólicas el mismo día de los hechos, incluyendo varias copas de anís, diversas cervezas y combinados a base de whisky, además de haber fumado unos cinco 'porros' (hachís). A ello hay que sumar como atenuantes el arrebato, ya que supuestamente mató a la joven presa de un ataque de celos, y el arrepentimiento, que le llevó posteriormente a confesar el crimen.

Los hechos ocurrieron el 10 de febrero de 2005, cuando el acusado, después de matar a su ex novia, semienterró su cadáver en un descampado junto a la antigua factoría de Cepansa, en la capital cordobesa, y así lo confesó, varios días después y tras un largo interrogatorio, a la Policía Nacional primero y luego en dos ocasiones más ante el juez.

Francisco José M.A. hizo entonces un relato pormenorizado de los hechos, que determinó su ingreso en prisión y según el cual fue su ex novia quien le citó en el lugar donde luego le dio muerte, lo cual justificó alegando que lo hizo preso de un ataque de celos que le provocó Rosa María durante una discusión, aunque previamente habían mantenido relaciones sexuales de mutuo acuerdo.

Fue luego él mismo, tras ser interrogado por la Policía sobre la desaparición de la joven, que denunciaron sus padres, quien, cinco días después de cometer el crimen, confesó y condujo a los agentes hasta el lugar donde mató y ocultó el cadáver de Rosa María.

SIN PATOLOGIAS

Entre los elementos de juicio con los que cuentan las partes se encuentra también el informe del perito forense relativo al estado de salud física y mental del presunto asesino de Rosa María, en el que se afirma que Francisco José M.A. "no tiene afectadas las bases de su imputabilidad".

Ello quiere decir que no padece ninguna patología que pudiera haberle mediatizado o influido de alguna forma a la hora de dar muerte a su ex novia, crimen del que se confesó culpable, dando cuenta de detalles que luego ha confirmado también el informe de la autopsia que se le práctico al cadáver de Rosa María.

Así, la autopsia reveló, tal y como se supo inicialmente, que Rosa María murió como consecuencia de los golpes que recibió en la cabeza con una piedra, pero a ello hay que sumar detalles como que la joven fue golpeada repetidamente en el rostro y en otras partes de la cabeza hasta que murió, mientras que también presentaba su cadáver una herida inciso contusa en el tórax, provocada por arma blanca, aunque ésta última no fue la causante de su muerte, pues la herida fue superficial.