VITORIA, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -
El lehendakari Iñigo Urkullu, asegura que "el terrorismo no es la consecuencia natural de un conflicto político, sino su perversión", tras lo que hace un llamamiento a los partidos políticos para que no utilicen los temas de paz y convivencia "como arma arrojadiza" y para que hagan "la autocrítica que a cada uno corresponda".
Urkullu, durante su intervención en el debate monográfico sobre el "conflicto político" que celebra este viernes el Parlamento vasco, ha destacado la necesidad de afrontar este asunto con "grandeza y visión de futuro", dejando al margen "tentaciones cortoplacistas, cálculos electorales o ventajas inmediatas".
La situación actual, tal y como ha señalado, es "una oportunidad histórica" para "la consolidación de la convivencia en una Euskadi libre de amenazas" y en la que "todas las expresiones políticas puedan desarrollarse en libertad".
Durante su discurso, ha subrayado que "el conflicto vasco" y los "desacuerdos" en relación a la identidad y el autogobierno de Euskadi "es algo diferente, si cabe llamarlo así, del conflicto provocado por la violencia". De esa forma, ha asegurado que "el terrorismo no es la consecuencia natural de un conflicto político, sino su perversión". "Es la expresión más terrible de la intolerancia", ha añadido.
Sin embargo, ha manifestado que "la desaparición de la violencia de ETA no resuelve sin más aquello que el Pacto de Ajuria Enea definió como 'profundo contencioso vasco'".
AUTOGOBIERNO
Urkullu, tal y como ya hizo en su discurso de investidura, ha anunciado su intención de iniciar en esta legislatura "un debate abierto" sobre el futuro del autogobierno vasco. No obstante, ha precisado que al plantear este asunto no pretende "mezclarlo" con los temas de paz y convivencia, puesto que requiere de un tratamiento "diferenciado", sino que tan sólo desea "clarificar los términos de este debate".
El presidente del Gobierno autonómico se ha mostrado "convencido" de que "la desaparición y disolución de ETA ayudaría a allanar el camino del diálogo" entre los partidos para la consecución de un acuerdo "de base" sobre "el futuro político de nuestro pueblo".
A su juicio, en materia de paz y convivencia es necesario que los partidos hablen con "claridad" y generen un clima de "confianza". Para ello, les ha invitado a constituir la ponencia parlamentaria dedicada a estas cuestiones, cuya puesta en marcha se ha aplazado debido a las discrepancias entre los grupos.
"CRISPACIÓN"
De esa forma, ha destacado la necesidad de no utilizar el tema de la paz y la convivencia "como arma arrojadiza", ya que esto sólo crea "división y crispación". Por el contrario, ha defendido el trabajo "discreto y leal". En su opinión, es necesario que todas las formaciones hagan "algún tipo de autocrítica, la que a cada uno corresponda".
Urkullu ha expresado su compromiso con que el final de ETA "no suponga pasar página sin clarificación, reconocimiento y crítica expresa sobre lo sucedido", así como con el hecho de que la memoria de las víctimas no quede "relegada". También ha expresado su rechazo a "reescribir una historia justificadora de la violencia" y ha defendido que "sin equiparaciones, todas las víctimas, también las producidas por abusos policiales, reciban reconocimiento y reparación".
Por otra parte, ha subrayado la necesidad de que "dentro del marco de las posibilidades legales", se aborde "la cuestión de los presos y la política penitenciaria". Además, ha señalado que "en una democracia, la escritura de la historia sólo puede hacerse en un marco de pluralismo, bajo la mirada vigilante y crítica de diversas memorias paralelas".