Actualizado 07/11/2007 21:11 CET

(Ampl)El principal acusado de 'Anaconda' en Santander niega que traficara y no reconoce su voz en las grabaciones

Rechazada una petición de la defensa de otro procesado que pedía la recusación de dos de los tres miembros del tribunal

SANTANDER, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

El principal procesado en el juicio de la 'Operación Anaconda', N.G.G. negó hoy haber traficado con drogas y dijo no reconocer su voz en las grabaciones telefónicas realizadas a los acusados. Además, aseguró que el dinero que tuvo en los años en que sucedieron los hechos que se le imputan lo recibió como pago por haber ejercido la prostitución.

N.G.G., para el que el Ministerio Fiscal pide una pena de trece años de cárcel y multa de 1,2 millones al considerarle el cabecilla de una red que se dedicaba a la distribución de cocaína y hachís en Reinosa y varias localidades del norte de Palencia y Cantabria, negó en todo momento reconocer su voz o la de cualquiera de los otros 22 imputados en las más de medio centenar de grabaciones telefónicas que la Fiscalía solicitó que se escucharan en la Sala durante la sesión de la vista esta mañana.

El juicio, que se celebra en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, comenzó con retraso sobre la hora inicialmente prevista, tras solicitar la defensa de MO.G.G. (hermano del principal inculpado) la recusación de dos de los tres miembros del tribunal, lo que no fue admitido por los magistrados.

El letrado de MO.G.G. entendía que tanto el presidente de la Sala, Javier de la Hoz, como la magistrada María Rivas, debían quedar inhabilitados para juzgar la causa, pues a su entender un auto dictaminado por ellos y en el que se denegó la libertad provisional al acusado revelaba que el caso ya había sido "prejuzgado" con una "clara predisposición favorable" a la condena. Sin embargo, el tribunal no estimó esta petición, que calificó de "extemporánea" y "abusiva".

En su declaración en la vista de esta mañana, N.G.G. negó haber participado en operaciones de compra-venta de sustancias estupefacientes. Al ser preguntado por la Fiscalía por la actividad laboral que ejerció en los años 2003-2004, cuando ocurrieron los hechos, afirmó que "no trabajaba" y que el dinero que tenía lo ganaba porque se prostituía, si bien no precisó qué cantidades concretas percibía.

Sostuvo que en esos años era consumidor de cocaína y que estaba "enganchadísimo". "Iba al gimnasio y me comía cinco gramos allí", señaló N.G.G., quien no obstante confirmó haber negado esa adicción cuando lo detuvieron porque "a la gente que está en tu ambiente no se lo reconoces".

No precisó dónde adquiría las drogas, e indicó que "muchas veces lo traían los mismos clientes" con los que mantenía relaciones. En cuanto a los más de cuatro kilos de cocaína que se incautaron en un garaje de su propiedad, aseveró que en el Juzgado de Instrucción confesó que era suyo "por miedo a los policías".

'NO ME RECONOZCO'.

N.G.G. rechazó en todo momento reconocer su voz o la de cualquier otra persona al escuchar numerosas grabaciones de conversaciones telefónicas efectuadas a los acusados del juicio, que correspondían a fechas desde marzo de 2003 a mayo de 2004. "No reconozco mi voz ahí ni la de ninguna otra persona", sentenció tras ser interpelado por la representante del Ministerio Público.

Al insistir la fiscal, que pidió que desvelara a qué se refería el contenido de algunas de esas conversaciones por móvil, el principal acusado en la 'Operación Anaconda' reiteró sistemáticamente no reconocerse en las grabaciones y, argumentó, además, que "la mitad (de lo que se oía) no se entiende".

"Ya uno se cansa. Todo el rato es lo mismo y no hemos desayunado", reprochó N.G.G. a la representante de la Fiscalía al preguntarle ésta que "si se acuerda ya y le hacen gracia" algunos pasajes de las cintas.

En la sesión de la tarde, el Ministerio Público solicitó de nuevo la audición de conversaciones telefónicas grabadas, y preguntó a N.G.G. si conocía las voces y, por otro lado, qué relación le unía con los acusados M.R.F., B.P.H., CJ.L.G., VM.G.S., JC.A.V., y M.K.Y. Éste contestó que los conocía "del pueblo", y algunos de ellos "desde pequeños", y que, como los veía "todos los días", no le hacía falta hablar con ellos por teléfono.

En el caso de JC.A.V., comentó que le conocía de Aguilar de Campoo y que hace unos años los dos quedaron novenos en un campeonato de dardos celebrado en Bilbao. De cualquier modo, afirmó no acordarse con claridad porque "en esos años te drogas tanto, haces tantas locuras y hay tanto alcohol que no recuerdas nada. Estás ciego todo el día".

Preguntado por qué motivo un vehículo BMW que fue incautado en la operación y que usaba habitualmente el propio N.G.G. está a nombre de VM.G.S., el presunto cabecilla de la red recalcó que era propiedad de ese otro acusado, y que como éste no tenía carné de conducir era él quien lo conducía y se hacía cargo del seguro. Sobre los 3.000 euros intervenidos en la casa de Aguilar de Campoo, subrayó que eran para reparar el tejado de la vivienda.

Tras oír las conversaciones que la Fiscalía le atribuía haber mantenido con su hermano MO.G.G., N.G.G. reiteró no haberlas protagonizado ni reconocer las voces. En cuanto algunos pasajes de varias cintas, en las que, según la representante del Ministerio Fiscal, el principal acusado pedía que se entregara un giro a una chica llamada Elena, nombre coincidente con el de quien por entonces era su pareja, N.G.G. arguyó que "hay muchas chicas que se llaman Elena".

Además, al inicio de la sesión de la tarde el acusado B.P.H. intervino para renunciar a su abogado, si bien el presidente de la Sala le negó el turno de palabra y le dijo que ya no era momento para ello.