BILBAO, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -
El portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Antonio García, consideró hoy que el presidente del EBB del PNV, Iñigo Urkullu, ha realizado "un llamamiento a la desobediencia" al asegurar que el Parlamento vasco debe actuar como lo hizo en 2003 el ex presidente de la Cámara, Juan María Atutxa, si se le ordena disolver Ezker Abertzalea, grupo parlamentario de EHAK.
En declaraciones a Europa Press, García aseguró que emplazamientos de esta naturaleza son "manifiestamente irresponsables" y no se "ajustan a la legalidad".
Tras precisar que la asociación judicial a la que representa "no tiene la más mínima intención meterse en debates de naturaleza política", precisó que "cualquiera sabe" -aunque no sea "un político que se supone que ejerce sus funciones con arreglos a principios de una gran solidez ética y política y desde la responsabilidad"-, que los representantes del PNV, EA y EB en la Mesa del Parlamento durante la pasada legislatura, Juan María Atutxa, Gorka Knörr y Kontxi Bilbao, respectivamente, desobedecieron la orden del Tribunal Supremo de disolver a Sozialista Abertzaleak.
En este sentido, recordó que Atutxa, Knörr y Bilbao, tal como ha fallado el Supremo, "lo que hicieron fue desobedecer una orden del más alto tribunal del Estado" y que, por ello, "han sido condenados en una sentencia firme", que sólo puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional y, en su caso, ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
"Por lo tanto, las declaraciones de Urkullu, y esta conclusión es evidente y absolutamente axiomática, es un llamamiento a la desobediencia y, por consecuencia, una acción de naturaleza política extraordinaria y manifiestamente irresponsable para cualquiera", señaló.
A su juicio, "dado que la legalidad actualmente es una legalidad constitucional, y absolutamente sometida y respetuosa con todo tipo de derechos y libertades, este tipo de manifestaciones no se pueden considerar mínimamente éticas".
RESPALDO AL TRIBUNAL SUPREMO.
Además, defendió al Tribunal Supremo ante las declaraciones realizadas esta misma mañana por el consejero de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, quien aseguró que ni él ni el Ejecutivo autonómico "deslegitiman" al Poder Judicial, sino que son decisiones como la del TS en el 'caso Atutxa' las que lo hacen.
"Desde luego, cuando desde nuestra asociación hemos dicho que se estaba deslegitimando al Poder Judicial, incluso rayando en la calumnia o en la injuria, lo hemos dicho a la vista de manifestaciones, no ya de trazo grueso, sino absolutamente exageradas y desproporcionadas", aseveró Antonio García.
De esta forma, se refirió a las críticas "nada menos que, entre otras", las que se dispensan al Supremo, "que está integrado por personas que darían muchísimas lecciones de democracia a muchos de nuestros políticos, porque esos sí que han hecho una transición dura y tienen una trayectoria intachable desde el punto de vista de la democracia y de la lucha contra la dictadura".
Sin embargo, destacó que "se les ha llamado franquistas recalcitrantes, que eran herederos del pasado, que lo que pretendían era la destrucción, nada más y nada menos, que de las instituciones vascas y, entre ellas, del Parlamento".
"Se ha dicho que estaban provocando riesgos de involución democrática, que no son más que representantes de una Justicia española que lo que pretende es destruir al pueblo vasco. Si eso no es deslegitimación, que venga Dios y lo vea, porque el problema que tenemos es que algunos ya no entienden el significado de las palabras que utilizan, pero las utilizan", subrayó.
Tras precisar que hay algunas asociaciones judiciales que "cobardemente se están callando" ante esta situación, precisó que la APM está respaldando a la Justicia ante este intento de "delegitimarla sin ningún tipo de razón mínimamente justificada". "Creo que no es una afirmación efectuada en el vacío, sin ningún tipo de motivación y, desde luego, que se pueda tildar de caprichosa o gratuita", dijo.
En este contexto, apuntó que, "el que quiera ser engañado y, desde luego, hacerse cómplice o partícipe de una manifiesta irrealidad o falacia de esa naturaleza, pues que lo haga". "Cada cual es muy libre en una democracia de hacer lo que le dé la gana, incluso de aspirar a ser tonto", concluyó.