Actualizado 15/11/2007 21:18 CET

La Audiencia de Madrid condena a 18 años de prisión al asesino de la menor de Usera

Se le impone un delito de asesinato y otro de robo con violencia

MADRID, 15 Nov. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Gabriel Privado Seco a 18 años de prisión por asesinar a Alba Martín, la joven de 17 años que apareció el 5 de mayo de 2006 degollada en el Parque de Pradolongo, en el distrito de Usera.

En la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, la Sección 23 impone a Gabriel un delito de asesinato con alevosía, con una pena de 15 años de cárcel, y otro de robo con violencia, penado con tres años de prisión.

El tribunal rechaza aplicarle la eximente completa por enajenación mental con motivo de su drogadicción, tal y como solicitó su abogado, Marcos García Montes, al no apreciar que se dé esta circunstancia. Tampoco valora las atenuantes de confesión, colaboración --por dar una muestra de saliva-- y dilaciones indebidas reclamadas por el letrado por la lentitud del proceso.

En cuanto a la responsabilidad civil, el acusado deberá indemnizar con 90.000 euros a la madre de Alba, Ana María Leal, y con otros 90.000 euros a su padre, Gregorio Martín, quien ha anunciado que recurrirá el fallo al estar disconforme con la condena impuesta.

PUÑALADAS MORTALES

La sentencia considera probado que alrededor de las 18.00 horas del 5 de mayo de 2004 Gabriel abordó a Alba "esgrimiendo un cuchillo por detrás". El hombre propinó a la joven diversas puñaladas en distintas partes del cuerpo, resultando dos de ellas mortales.

Una de ellas le atravesó los pulmones, afectando al corazón, y la otra le produjo un profundo corte en el cuello, seccionándole la yugular y la carótida. Alba murió a los pocos minutos.

Según el tribunal, el acusado realizó estos hechos "guiado por la intención de obtener un ilícito beneficio". Así, sustrajo a la chica la mochila que llevaba, de la que se deshizo en las inmediaciones de la estación de Renfe de Orcasitas.

Para aplicar la agravante de alevosía, los magistrados valoran el hecho de que Alba no tuvo opción de defensa, teniendo en cuenta el arma de grandes dimensiones que portaba el acusado, la corpulencia de Gabriel y su situación de desamparo por encontrarse sola en un lugar donde no podía ser auxiliada.

CULPABLE DEL ASESINATO

A finales de octubre, un jurado popular declaró a Gabriel, toxicómano de 33 años, culpable del asesinato de la joven. Los miembros del tribunal se valieron de una amplia variedad de pruebas irrefutables que demostraban la autoría de Gabriel.

Pese a que al inicio de la vista oral el condenado aseguró que no recordaba nada de los hechos, el último día manifestó: "Siento mucho lo que sucedió. Ahora soy otra persona. Estoy muy arrepentido y quiero pedir perdón. Y no deseo a nadie pasar este rato". Palabras que no fueron bien recibidas por la familia de la joven, que le tachó de "sinvergüenza".

Para declararle culpable, el jurado contó con una serie de pruebas determinantes, como las muestras de ADN que determinaron que el perfil genético del procesado se detectó en los restos de sangre de la ropa de la joven y en su cabello; su propia declaración policial en la que se autoinculpó del asesinato horas después de haberlo cometido; y los testimonios de varios vecinos de Usera que vieron a Gabriel en las proximidades del crimen deshaciéndose de su ropa ensangrentada.

En los hechos probados, el jurado determinó que Gabriel mató a Alba para robarla, descartando así que actuara guiado por una psicosis transitoria motivada por los efectos de la cocaína y el alcohol, en contra de la versión de García Montes.

Igualmente, el jurado determinó que en el asesinato se da la circunstancia agravante de alevosía, a la vista de que la joven, de apenas 45 kilos y unos 1,65 de altura, no tuvo la oportunidad de defenderse de su agresor.

Tampoco dieron validez a la versión del propio Gabriel, quien manifestó en la comisaría, en la instrucción de la causa y en la vista oral que llevaba consumiendo cocaína y alcohol desde 24 horas antes de cometer el crimen.