Actualizado 09/12/2007 16:53 CET

Azkarraga dice que "cualquier discurso que justifique la continuidad de ETA pierde toda legitimidad y credibilidad"

VITORIA, 9 Dic. (EUROPA PRESS) -

El consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social del Gobierno vasco, Joseba Azkarraga, manifestó hoy que "cualquier discurso que pretenda explicar, justificar o defender la continuidad de ETA, pierde toda legitimidad y credibilidad", y añadió que la organización terrorista "con sus últimas actuaciones sangrientas, no sólo sigue provocando sufrimiento injusto, sino que niega de raíz la Declaración Universal de los Derechos Humanos".

Azkarraga se pronunció así en la víspera de la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, que se celebra mañana, en un acto en Lehendakaritza, en Vitoria, en el que también denunció que en el llamado sumario 18/98 "los derechos humanos de primera generación están heridos en su mismo corazón", y que "las garantías penales y procesales han cedido de tal manera, que se están produciendo encarcelamientos injustos y desproporcionados".

El consejero indicó que a, las puertas de los 60 años del nacimiento de la citada Declaración (en 2008) "debemos hacer una reflexión crítica sobre el respeto de los derechos" e instó a realizarla "con coraje, de frente y sin rodeos", porque "tras la ruptura del alto el fuego permanente, comprobamos que siguen entre nosotros personas que niegan el derecho a la vida de todos sus conciudadanos" y "el legado total e indivisible de los derechos humanos".

En este sentido, señaló que "el Estado debe tener límites" y que "existen espacios de libertad de las personas que nunca pueden ser sacrificados", y aseguró que "la vida y la dignidad de todos los seres humanos, son el valor central que nadie está legitimado para cuestionar y, menos aún, negar".

El consejero añadió que la fase final del sumario 18/98 de detenciones antes de la comunicación de sentencia, "no es más que el último capítulo dramático de un ejercicio injusto y abusivo del Estado", por lo que el Gobierno vasco "eleva su voz para denunciarlo, porque es anacrónico que el mantenimiento en pleno siglo XXI de los delitos de opinión".

Azkarraga se refirió también a "otros ataques al espíritu, letra y contenido de los Derechos", y recordó que el Comité de Prevención de la Tortura del Consejo de Europa dijo recientemente que "a pesar de su absoluta e incondicional prohibición, la tortura se continúa produciendo en centros de detención".

Asimismo, denunció "el mantenimiento de una política penitenciaria que contempla la inhumana e injusta dispersión como elemento sustancial que implica, además, una pena añadida para el recluso y allegados".

El responsable de Justicia consideró además que el respeto a los derechos de los presos "debe definir a una sociedad democrática en la que tampoco se pueden estrechar los espacios legítimos de las libertades de asociación, de prensa, ideológica y expresión", mediante "la aplicación de la vigente Ley de Partidos" o de "una normativa antiterrorista excesiva y desproporcionada en muchos aspectos".

OTRAS VULNERACIONES

Por último, citó otras vulneraciones de los derechos humanos, como la violencia doméstica o la xenofobia, pero manifestó que "el balance no debe desanimarnos". "La conciencia de las transgresiones es también acicate para reforzar nuestra firme y comprometida apuesta por el programa de convivencia y construcción social, que es coherente al respeto y defensa de los derechos humanos", añadió.

Azkarraga agregó que "el sí a los derechos humanos es también un sí a la confianza en la ciudadanía libre y madura, como llave de construcción política y social", antes de considerar que estos derechos son "en definitiva, un programa de reafirmación de la democracia con mayúsculas. Aquella que da la palabra al pueblo como vía de resolución de sus encrucijadas ético-políticas y de articulación del juego de mayorías y minorías".

"Tal es así, -prosiguió- que los Pactos de 1966, que desarrollaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, incluyeron el derecho de autodeterminación entre los primeros a ser objeto de consideración".

Por último, dijo que la construcción de la democracia debe hacerse "de forma progresiva" y "especialmente atenta a la voz de la soberanía popular como último y más autorizado garante de construcción democrática", y concluyó asegurando que el Gobierno vasco "ha hecho de los derechos humanos la clave de bóveda de su programa de Gobierno".

"Hoy reafirmamos que nuestro modelo social, institucional y político no puede entenderse sin el enclave ético y democrático representado por la declaración aprobada hace 59 años por la Asamblea General de las Naciones Unidas", concluyó.